FEMSA: Primero habitamos, luego existimos

La colección FEMSA cumple cincuenta años y, como parte de las celebraciones, presenta una exposición en el Museo Amparo que empieza por el cuerpo. Las curadoras Eugenia Braniff y Paulina Bravo cuentan por qué el territorio, antes de ser mapa, es piel.

Antes de tener casa, antes de tener país, cada quien tuvo un cuerpo. Esa obviedad, en la que casi nadie se detiene a pensar, es el punto de partida de El hogar que habito, la exposición que la colección FEMSA presenta a partir del 26 de septiembre en el Museo Amparo de Puebla.

Eugenia Braniff, una de los tres curadores del proyecto nos contó que la muestra arranca “desde el cuerpo que nos gesta”, el primer territorio que cualquier persona habita antes incluso de saber qué es un territorio. Es una decisión poco común para una exposición de arte latinoamericano, que suele partir del mapa y llegar, si acaso, a lo íntimo. Aquí el orden se invierte, y suena obvio dicho así, hasta que uno repasa cuántas muestras de “arte y territorio” arrancan con una frontera dibujada y terminan, si les alcanza la sala, en algo parecido a una persona.

Paulina Bravo, la otra curadora del equipo (el tercero es Beto Díaz Suárez), lo remata con una cita: frente al “pienso, luego existo” de René Descartes, dice, les interesó la propuesta del filósofo alemán Peter Sloterdijk: “en realidad primero habitamos y luego existimos”. No hay conciencia, sugiere esa idea, sin un espacio que la sostenga antes.

El recorrido, cuentan ambas, no impone una ruta. “Es un recorrido que hemos dejado muy abierto, muy flexible”, dice Bravo, “no hay una entrada, un principio, un fin”. Ayuda que el edificio se presta para eso: el Museo Amparo fue hospital, después casa de una familia y más tarde sumó un agregado de arquitectura contemporánea, de modo que cada sala puede recorrerse sin depender de la anterior.

Cinco núcleos organizan, sin imponerse, la muestra: el cuerpo y sus tensiones, el espacio doméstico y la convivencia con otras especies, el tiempo geológico (ese que, según explican, “nos cuesta mucho trabajo como especie entender”), el pensamiento religioso que llegó con la colonia y los territorios fragmentados por la migración y las fronteras.

La primera pieza que recibe al visitante es de la oaxaqueña Ana Hernández: sesenta y ocho guajes atados con una cuerda, uno por cada lengua indígena que se habla en México además del español. De ahí en adelante la muestra no deja de tejer relaciones parecidas. En la troje michoacana de Salvador Xharicata, Nínt’ani. Volver a casa, un audio en purépecha repite una oración para que el alma regrese al cuerpo después de un susto: el mismo ritual, cuenta Braniff, que la abuela del artista sigue practicando aunque él, de tercera generación, ya no hable la lengua de su pueblo. El jardín fronterizo de Miguel Fernández de Castro, hecho de alambre de púas y objetos recogidos en Sonora, cruza esa memoria con la de quienes hoy atraviesan el desierto. Y la fotografía de Maruch Sántiz Gómez, con sus textos en tsotsil, insiste en que la lengua también es territorio.

La lista de artistas salta generaciones: conviven Manuel Álvarez Bravo y Gerardo Murillo con una instalación de Tomás Saraceno y una pieza de Galia Eibenschutz, Y vas cobrando forma en el hogar que habito, hecha de dibujos, voces y un coro. Para Braniff esa mezcla no es casualidad: “representa realmente la propia composición, la naturaleza misma de la colección”, que este año celebra medio siglo.

Ninguna de las dos promete respuestas. “Lo más valioso que podrían encontrar es justo irse con muchas preguntas”, dice Braniff, “no llegar a encontrar el hilo negro o los grandes maestros.” Bravo va todavía más lejos: invita a “reactivar nuestros sentidos” después de tantas pantallas, a mirar de nuevo texturas y colores como quien se toma un descanso.

Puede que ahí esté la apuesta real de la muestra: no explicar el territorio, sino devolverlo al cuerpo que lo camina.

Museo Amparo,  C. 2 Sur 708, Centro, Puebla. Miércoles a lunes de 10 a 18 h. Más información en https://coleccionfemsa.com/