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Los libros que construyeron nuestro mundo

Los libros que construyeron nuestro mundo

Carlos Torres Tinajero

En la historia de la literatura universal hay algunos libros fundamentales para las distintas tradiciones de escritura. Su importancia radica en el arraigo de ciertos valores universales, en el desarrollo de los personajes, en la preocupación por el manejo del lenguaje y en sus características humanas cercanas al lector. ¿Cuál es la importancia de cada uno? Echémosles un vistazo para repasarlos.

 

  1. Vindicación de los derechos de la mujer, de Mary Wollstonecraft. Hacia finales del siglo xviii, este título alcanzó la cumbre de la literatura y del feminismo de sus días. Como un parteaguas en la historia, Wollstonecraft argumentó con claridad la urgente necesidad de que las mujeres tuvieran las mismas oportunidades de los hombres. Uno de los argumentos fundamentales radica en poner al centro de las ideas que se debe reconocer el potencial humano e intelectual de las mujeres.
  2. Fenomenología del espíritu, de Georg Hegel. En medio de debates filosóficos y teológicos en la academia, Hegel exploró la idea del movimiento de conciencia, siempre a partir de los sentidos. El objetivo consistía en llegar a la percepción evidente y, mucho más importante, al conocimiento verdadero. Llegamos al conocimiento verdadero, según la fenomenología, a partir de nuestros sentidos. La importancia de estas ideas consiste en el acercamiento al problema: conocer a partir de la sensorialidad como método filosófico.
  3. El mundo como voluntad y representación, de Arthur Schopenhauer. Esta publicación es capital en el pesimismo filosófico. El cometido principal es ofrecer una explicación de la realidad a través de dos conceptos importantes: voluntad y representación. Se abarcan abarca temas importantes en la discusión filosófica, entre ellos, la teoría del conocimiento, la ontología, la estética, la ética y algunas nociones sobre el trabajo del pensador alemán Immanuel Kant, contenidas en Crítica de la filosofía kantiana.
  4. Cuentos de lo grotesco y lo arabesco, de Edgar Allan Poe. Para seguir con su tradición literaria, Poe desarrolla su talento en temas de terror a lo largo de esta publicación; además, le añade una dosis de argumentos filosóficos en los que aclara que el terror de sus escritos, como género literario, proviene del alma y de algunas de sus manifestaciones en la escritura. Este tema le permite explorar ciertos aspectos de la naturaleza humana de sus personajes en situaciones extremas.
  5. El concepto de la angustia, de Søren Kierkegaard. Tal vez sea uno de los trabajos más importantes de Kierkegaard. Ahí sostiene que la angustia, más allá de una emoción efímera, es una experiencia de la existencia humana. Según Kierkegaard, hay una tensión entre las posibilidades ofrecidas por la libertad y la finitud de la vida. El tema adquiere importancia cuando el ser humano se enfrenta a la libertad en la toma de decisiones para elegir el rumbo de su vida.
  6. Moby Dick, de Herman Melville. Ésta es una de las grandes novelas de la literatura universal del siglo xix. Parte de su importancia radica en el peso de la trama y del personaje. La historia profundiza en las características de sus personajes centrales, el capitán Ahab e Ismael. Pero también en uno de los conflictos más importantes en la literatura: el enfrentamiento del hombre contra la naturaleza y el desafío del hombre hacia una fuerza superior.
  7. Madame Bovary, de Gustave Flaubert. Es la publicación cumbre del realismo literario francés del siglo xix. Su importancia radica en el desmoronamiento de las ilusiones de Emma en su matrimonio con Charles Bovary, un médico. Tras experimentar la ausencia, la falta de carácter y de ambiciones, la novela pone en entredicho el matrimonio y saca a flote la voluntad de Emma, para definirla como uno de los grandes personajes de la literatura universal.
  8. Las flores del mal, de Charles Baudelaire. Es una de las apuestas más importantes en la historia de la poesía universal. A partir de sus versos y de la estructura general de la obra, Baudelaire compuso no sólo un poema de largo aliento, sino un libro con un principio y un fin determinados, en el que todos los textos tienen un sentido y una ubicación precisa en el resto del conjunto lírico. Hablamos de una de las muestras de creación poética más influyentes de la literatura.
  9. El origen de las especies, de Charles Darwin. Es uno de los tratados imprescindibles del pensamiento humano. Introduce la hipótesis científica de la evolución de las poblaciones humanas con el paso de generaciones, mediante un proceso llamado selección natural, la capacidad para adaptarse a adversidades climáticas y para transformarse con el tiempo. La columna vertebral de estas ideas se basa en las pruebas de Darwin para sustentar que la vida surgió a partir de una descendencia común y de un patrón evolutivo.
  10. El capital, de Karl Marx.  Es uno de los tratados económicos y filosóficos más importantes del siglo xix. El propósito de Marx fue describir las relaciones de dominación entre las clases sociales antagónicas en el modo de producción capitalista: proletarios y burgueses. Habla de sus características económicas y sociales, pero también humanas. Según Marx, uno de los rasgos importantes de la sociedad capitalista radica en la producción de mercancías. El análisis de ese concepto resulta fundamental en este trabajo.
  11. Una temporada en el infierno, de Arthur Rimbaud. Este poema de largo aliento es uno de los más importantes en la literatura universal. Parte de las experiencias de vida de Rimbaud en Londres entre 1872 y 1873, así como de su acercamiento al opio y al hachís. Desde una perspectiva técnica, el poema está escrito en prosa, un fenómeno que constituyó un parteaguas por la innovación en el uso del lenguaje y de los recursos retóricos de la época.
  12. Así habló Zaratustra, de Friedrich Nietzsche. La ironía y la inteligencia de la filosofía alemana del siglo xix son los ingredientes fundamentales en este libro. Nietzsche retomó principios de la tradición monoteísta del zoroastrismo. Propuso una visión maniquea del mundo: la lucha del bien contra el mal. Según esos planteamientos, los hombres esbozan los valores humanos, y no los dioses o la naturaleza. Además, sostiene que el bien y el mal sólo giran alrededor de valoraciones históricas y culturales.
  13. Azul, de Rubén Darío. Su publicación se dio en uno de los momentos claves de la literatura hispanoamericana: el modernismo. Uno de sus principales atributos es la asimilación de distintas tradiciones literarias, en particular la francesa, para reflejar elementos cosmopolitas en la sociedad del siglo xix. Dicha característica amplió el horizonte del lenguaje, del mundo y del pensamiento, tanto como el manejo plástico de las imágenes en los versos. El poema también adentra al creador en la reflexión social.
  14. La interpretación de los sueños, de Sigmund Freud. La médula de este tratado de finales del siglo xix sustenta que los sueños son un reflejo claro de los deseos de las personas. Además, se trata de una vía para penetrar en el inconsciente. Se emplea un método interpretativo y sus bases adquieren importancia por la asociación de los símbolos más importantes en el sueño. La obra y el pensamiento de Freud han sido vitales para entender una parte del comportamiento humano.
  15. Huelga de masas, partido y sindicato, de Rosa Luxemburgo. Este título analiza la huelga de masas en la Revolución rusa de 1905. Pero también ahonda en su trascendencia histórica y en la importancia de la lucha por los derechos de los trabajadores en el mundo. Se parte del análisis de un caso particular para llevarlo a una reflexión universal, a partir de las vivencias de Luxemburgo tras su detención en 1906 por participar en el movimiento sindical de la época.