FITU 2026: 25 proyectos teatrales para mirar el futuro desde la escena universitaria
¿Qué puede decirnos el teatro universitario sobre el presente? La respuesta llegará del 3 al 13 de septiembre, cuando el Festival Internacional de Teatro Universitario (FITU) celebre su Gran Final en distintos espacios del Centro Cultural Universitario de la UNAM. En su edición 33, el encuentro reunirá 25 proyectos provenientes de distintas regiones de México, además de Armenia y Chile.
La selección ofrece un mapa particularmente amplio de la creación escénica que surge de las aulas: participan estudiantes de bachillerato, licenciaturas sin especialidad teatral, escuelas profesionales, personas recién egresadas y agrupaciones dedicadas al público infantil. Detrás de los 25 montajes seleccionados hubo 161 propuestas recibidas por Teatro UNAM durante una convocatoria abierta entre mayo y junio.
El resultado no responde a una sola idea de lo que debe ser el teatro universitario. Hay clásicos, dramaturgias contemporáneas, exploraciones sobre migración, identidad y ausencia, aproximaciones a la tecnología y obras que buscan nuevas formas de relacionarse con sus espectadores. La diversidad, precisamente, fue uno de los criterios considerados por los jurados, junto con la calidad artística y el compromiso de los equipos con sus procesos de creación.
Entre las propuestas de bachillerato aparecen Bodas de sangre, de Federico García Lorca, presentada por la Escuela Preparatoria Oficial No. 164 de Chimalhuacán; Demonios blancos, de Martín Quetzal, por la Universidad de Colima; ¿En qué estabas pensando?, de Saúl Enríquez, por la Preparatoria 10 de la Universidad de Guadalajara, y Perras, de Guillermo Ríos, por la ENP 8.
Las licenciaturas sin especialidad en teatro llevarán al festival aproximaciones tan distintas como Bitácoras de la ausencia: Visualidad sonora de la migración, de la UAM; Don Juan o el convidado de piedra, de la ENES León, y Escribe que soy palestino, de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM. La programación muestra así cómo el teatro universitario puede funcionar como laboratorio para discutir problemas que exceden el escenario.
Las escuelas profesionales sumarán nuevas dramaturgias y relecturas de clásicos. Entre ellas están Chat GPT define «Compasión», de BUAP y UPAEP; Tártaro, del Colegio de Literatura Dramática y Teatro y la Facultad de Arquitectura de la UNAM; El Misántropo, de la Universidad de Guadalajara, y ¿Qué sueñas, Macbeth?, de CasAzul.
La dimensión internacional será otra de las claves de esta edición. Desde Gyumri, Armenia, llegará The Bald Soprano, basada en La cantante calva, de Eugène Ionesco. Chile estará representado por Humo y cenizas, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, con dramaturgia y dirección de Tomás Luna.
También habrá espacio para quienes ya terminaron su formación. La categoría dedicada a personas egresadas reunirá proyectos como Donde los sueños viven, Eterno A(hu)mor y Ni una palabra (o de cómo convertirme en mar).
El festival cerrará además su recorrido con obras dirigidas a niñas y niños, entre ellas Martina y los hombres pájaro, Papá está en la Atlántida y Protocolo contra monstruos.
Más que una vitrina de futuros profesionales, el FITU se presenta como un espacio para observar qué inquieta a las nuevas generaciones de creadores. Durante once días, el Centro Cultural Universitario se convertirá en un territorio donde la formación, la investigación y la imaginación teatral se encuentran. Y quizá esa sea la pregunta más interesante que plantea el festival: no sólo qué teatro están haciendo los jóvenes, sino qué mundo están intentando poner en escena.