+Lecturas: Entrevista con Brenda Ríos por el libro “Sweet Acapulco”

+Lecturas: Entrevista con Brenda Ríos por el libro “Sweet Acapulco”

Esta semana en +Lecturas entrevistamos a Brenda Ríos sobre Sweet Acapulco, un libro que mira a uno de los lugares más reconocibles de México desde un ángulo incómodo: el de quien nació allí y sabe que, detrás del paraíso de las postales, existe una ciudad marcada por la desigualdad, la violencia, el abandono y una memoria que se resiste a desaparecer.

Durante décadas, Acapulco ha funcionado como una fantasía nacional. Hollywood llegó hasta sus playas, las canciones lo convirtieron en mito y el turismo construyó alrededor del puerto una imagen de lujo, descanso y glamour. Pero esa versión, como ocurre con casi todos los mitos, deja cosas fuera del encuadre. En Sweet Acapulco, Ríos se ocupa precisamente de aquello que suele quedar fuera de la fotografía.

El libro no nació como un proyecto calculado. Ríos cuenta que comenzó a escribir sobre Acapulco a partir de algo más íntimo: la necesidad de explicar a los demás qué significa realmente ser de allí. Le ocurría una y otra vez que sus amigos en Ciudad de México daban por sentado cómo debía ser la vida de alguien nacido en el puerto. Pero el Acapulco de Ríos no era necesariamente el de la playa, el sol o los hoteles. Era el de su madre, el de los barrios, el de las familias que podían vivir a pocos kilómetros de los condominios de lujo y, al mismo tiempo, pasar días enteros sin agua.

Esa distancia entre el espectáculo y la vida cotidiana atraviesa todo el libro. Ríos escribe sobre la violencia y el narcotráfico, pero también sobre los servicios básicos, el abandono institucional y una desigualdad que parece haberse vuelto parte del paisaje. Acapulco, dice, ha sido explotado durante décadas, mientras buena parte de quienes sostienen su industria turística continúan viviendo en condiciones precarias.

Pero Sweet Acapulco evita convertirse en un expediente de agravios. Su apuesta está en otro lugar: contar una ciudad a través de las personas que la habitan, de sus recuerdos, sus contradicciones y sus pequeñas formas de resistencia. En las páginas aparecen la familia, los amigos, los trabajadores, los habitantes de los barrios y aquellos personajes que sobreviven haciendo lo que pueden en una ciudad que parece exigirles demasiado.

Ahí aparece una de las tensiones más interesantes del libro. Ríos escribe desde la rabia, pero también desde la ternura. Su Acapulco puede ser un “patio pobre con vista al mar”, una ciudad despojada y golpeada, pero también un lugar donde persisten el humor, el albur, las ganas de bailar y esa capacidad aparentemente inexplicable de seguir adelante.

El mar ocupa un lugar central en esa relación. No sólo como paisaje turístico, sino como una presencia que parece ofrecer algo incluso cuando todo lo demás falla. Ríos recupera la idea de que “el mar siempre da” y la convierte en una de las claves emocionales de su libro: quizá parte de la resistencia acapulqueña provenga precisamente de vivir junto a una belleza que, pese a todo, permanece.

Su escritura tampoco se deja encerrar en una sola categoría. Sweet Acapulco se mueve entre la crónica, el ensayo, el diario personal y la poesía. Hay humor, observación y memoria, pero también una voluntad de mirar de frente aquello que resulta difícil de contar. Ríos evita saturar el texto con datos o explicaciones sociológicas y opta por algo más eficaz: mostrar cómo los grandes problemas terminan afectando la vida cotidiana.

El resultado es un libro sobre Acapulco, pero también sobre la manera en que una ciudad puede convertirse en parte de la identidad de quien la abandona. Porque para Ríos alejarse no significa dejar de pertenecer. Al contrario: escribir sobre Acapulco parece ser una forma de regresar.

En +Lecturas, Brenda Ríos habla sobre ese regreso, sobre las heridas abiertas del puerto y sobre la extraña relación entre un lugar que ha sido explotado, idealizado y golpeado, pero que todavía conserva la capacidad de enamorar. Compra el libro aquí.

Mira la entrevista completa y descubre Sweet Acapulco, de Brenda Ríos.