El guantelete del infinito: el poder absoluto en manos de un Titán loco

El guantelete del infinito: el poder absoluto en manos de un Titán loco

11 de mayo de 2021

Carlos Tirado Aramburo

En la década de los 90, Marvel atravesaba una crisis. Y El guantelete del Infinito de Jim Starlin llegaría a ayudar a sobrevivir a la editorial.  Muchos de los personajes de Marvel habían perdido su esencia, y no sólo eso, las ventas habían bajado de una manera sorpresiva para los ejecutivos. La editorial rival, DC, continuaba cosechando éxitos, mayormente con sus series de cómics, entre ellas, su novela gráfica “La muerte de Superman” escrita por Dan Jurgens tras el paso exitoso de John Byrne con el Hombre de Acero, y logrando más éxitos con “KnightFall” (“La caída del murciélago” como se decidió traducir al español) aquella serie de cómics donde veíamos a Bane destruir brutalmente la espalda del hombre murciélago.

En medio de esto, Marvel perdía popularidad, y algunas series corrían el riesgo de cancelación. Fue en este momento de profunda crisis para la editorial que el guionista Jim Starlin (responsable del éxito de Batman: Una muerte en la familia) y los dibujante George Pérez (responsable de la época dorada de La Mujer Maravilla) y Ron Lim formularon la novela gráfica más importante de la editorial en los 90: Infinity Gauntlet: El Guantelete del Infinito.

Cargada con una narración lenta pero precisa, que en ningún momento pierde potencia, Jim Starlin asaltaba al lector con una premisa relativamente sencilla: La amante de Thanos, La Muerte, decidía resucitar tras 20 años de ausencia al “Titán Loco”, es decir a Thanos, para encomendar a él, uno de los máximos rivales de los Vengadores, una última tarea: la destrucción de la mayor parte de la población, no sólo humana, sino incluso de la población de otros planetas (desaparecen Skrulls, de la misma manera desaparecen habitantes del planeta Titan y, finalmente, vemos desaparecer a pobladores de la Tierra).

En una escena casi emotiva, Spider-Man, la identidad secreta de Peter Parker, es testigo de la desaparición repentina de la población de Nueva York, comenzando en Times Square y alcanzando a su romance eterno: Mary Jane. Capitán América ve desaparecer ante sus ojos a Ojo de Halcón (conocido como Hawkeye) y en el espacio S.H.I.E.L.D. comandada por Nick Fury pierde a más de la mitad de su tripulación. Ante este escenario cargado de desesperanza, los superhéroes de Marvel deberán enfrentar al Titán Loco.

El motivo de la crueldad de Thanos se explica desde el primer capítulo: Thanos sólo desea ser digno de su amante: Muerte. Una mujer que jamás se comunica con él, ni le dirige palabras o reproches, ya que, en pocas palabras, no lo considera digno de ser llamado “Dios” tal como lo hace Mephisto, el demonio que acompañará a Thanos en esta aventura.

Apenas comenzamos a leer esta novela gráfica de no más de seis capítulos, espléndidamente dibujados por George Pérez y Ron Lim, y con una narrativa de alcances literarios (recordemos que el cómic, después de todo, es una suerte de literatura, una “pequeña literatura”) seremos testigos de una de los mayores acontecimientos, no sólo del universo de Marvel, sino del medio. Y descuida, que lo que he escrito aquí no te arruinará la experiencia, todo esto, lo creas o no, sucede apenas comenzamos a leer la novela gráfica.

La propuesta desafió lo que Marvel había tratado de contar hasta ese entonces, excepto por La última cacería de Kraven, la clásica y aún más tenebrosa historia protagonizada por Spider-man.

Marvel, que se había caracterizado por la creación de cómics familiares sin abandonar los contextos políticos o sociales de Estados Unidos, creaba con esta historia un relato poco familiar, pero sin dejar de ser una obra para jóvenes y adultos. Después de todo, la filosofía de la llamada Casa de las Ideas, en aquellos años era mantener la fórmula de aquellos éxitos cosechados durante sus inicios, en las décadas de los 60 y 70, con series de cómics como Fantastic Four, Spider-Man y los X-Men.

Finalmente, si buscas una historia contada con cuadros de texto que te dejan deseando leer más y más, y dibujos que te hagan pensar que siempre se puede encontrar algún escenario nuevo, la saga del Infinito de Jim Starlin es para ti, con “El guantelete del Infinito” como su bandera.

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