Tras la sombra de Assata Shakur.
Visita de Angela Davis y Gina Dent a la UNAM

Tras la sombra de Assata Shakur.  <br> Visita de Angela Davis y Gina Dent a la UNAM

Texto: Jorge Luis Tercero Alvizo

Fotografias: Rodrigo Vázquez

 

Mi nombre es Assata (“la que lucha”) Olugbala

(“por el pueblo”) Shakur (“la agradecida”),

y soy una esclava fugitiva del siglo XX

Assata Shakur (1947-2024)

 

Stay tuned, boppers. Stay tuned

The Warriors (1979)

 

 

Primer acto. Protesta

 

Escuchar a Angela Davis en vivo no sólo fue una clase, sino también un proceso histórico sucediendo en tiempo real. Y las clases, al menos en mis días deestudiante de la facultad, siempre empezaban entre risas, gritos, a veces también con protestas. Hubiera sido raro no ver una movilización social durante el regreso de Angela Davis (desde su última visita en 1969) a México. El escenario estaba listo, con un ambiente radicalmente opuesto al academicismo o a la charla estática de algún escritor bestseller. Un mar de espectadores (en su mayoría mujeres)coreaba consignas; desde el pase de lista por Ayotzinapa, mandatos del 8M hasta cantos a favor de Palestina, mientras la sala esperaba por la invitada de honor, representante viva de las grandes luchas progresistas, antirracistas y anticarcelarias del siglo XX.

 

En punto de las 6 pm del 26 de agosto entró al escenario de la Sala Miguel Covarrubias la legendaria Angela Davis, acompañada de la también activista y feminista Gina Dent. Al mismo tiempo, grupos de activistas, dispuestos conpancartas y megáfonos, tomaron el escenario impulsados por la adrenalina del instante. Fue algo que avisaron que harían desde redes sociales, porque con Davis en escena era el lugar y el momento indicado para subir, no había de otra. O como dijera Zack de la Rocha, exvocalista de Rage Against the Machine, what better time than now, what better place than here.”

 

Angela y Gina les miraban intrigadas. Los equipos de protección civil aguardaban pacientes, las autoridades universitarias contenían la respiración, luego sugerían la posibilidad de seguir con la actividad. Desde las butacas, algunas voces lanzaron consignas y cuchichearon. Frente a las dos activistas afrodescendientesvenidas desde el Estados Unidos distópico de nuestros días, la otra gran protagonista de esa noche fue la protesta social, estudiantil, planeada pero improvisada.

 

Al tratar de entender lo que sucedía, muchas y muchos de los presentes creímosque se trataba de un sólo grupo, cuando en realidad fueron tres diferentes, con tres distintos reclamos. Teresa Rodríguez de la Vega, doctora en Filosofía de la Ciencia por la UNAM, lo explicó en el espacio de Julio Astillero. “La primera, que fue la que suscitó mayor atención es la del proceso legal que enfrenta un estudiante universitario de nombre Arturo Lugo [conocido como Sheveck], quien, según los testimonios de sus compañeros y compañeras activistas, en realidad,fue víctima de un ataque [en] la FES Acatlán.”

 

La segunda estuvo a cargo de una mujer, expresa de Santa Marta Acatitla, que “venía a denunciar que un conjunto importante de presas ha muerto bajo custodia del Estado, en los penales de Santa Marta de Tepepan y un penal de Morelos, en circunstancias muy extrañas, que deberían ser esclarecidas.” La tercera movilización se trataba de presos políticos y, aunque no tomó el escenario, estuvo presente a través de “familiares, mujeres, expresos políticos que encontraron en un evento anticarcelario el mejor escenario para hacer su protesta.

 

Al final pasó lo que todos vimos, excepto quienes miraban el evento vía tv (en tiempo real), cuando una conductora se puso a cámara para dar una narración confusa. Los colectivos sobre el escenario se atropellaron la palabra unos a otros, para hacerse del papel protagónico el joven que protestaba por el caso Sheveck.Quien en algún punto entregó un documento a Angela Davis, que hubiera sido interesante saber qué decía, tal vez más adelante. Al final, la protesta se diluyó en una batalla de farmear aura o un duelo de freestyle (como esos en los que participa Azuky), que cedió el terreno a la breve pero puntual conferencia sobre feminismo abolicionista y los peligros del sistema carcelario. Antes de la charla, muchas dudas se quedaron flotando en el aire sobre los reclamos de los colectivos y sobre la recepción del público al ver una protesta en vivo.

 

 

Hopeless is not an option

 

Tras agradecer a los manifestantes su presencia en el escenario, Angela Davis señaló que le impresionó muchísimo su energía. La cual la llevó a desear “poder canalizarla para generar un cambio real. Para poder poner fin a las prisiones, para poder lograr abolir el capitalismo; para poder acabar con el feminicidio aquí, en México.” Hopeless is not an option, como ella misma diría más adelante.

 

Hopeless is not an option nos dice jovial Angela, con su mirada aguda a pesar de los años, mientras nos confiesa que entre sus diversas oficinas rondan miles de libros que ha acumulado a lo largo de su vida. Hopeless is not an option nos dice la acuariana que el próximo 26 de enero de 2027 cumplirá 83 años. Hopeless is not an option, cuando recuerda su niñez en Birmingham, Alabama, en una época en que era llamada el Johannesburgo de Estados Unidos, por el brutal racismo que se vivía, similar al apartheid de Sudáfrica. Rememora que de niña no podía ni entrar a museos ni a librerías, mucho menos a una universidad. Actividades todasque los negros tenían prohibidas en el país de la libertad.

 

La autora de Mujeres, raza y clase (1981) reflexiona sobre qué hubiera sido de su vida (y la de tantos afrodescendientes) si no se hubieran conseguido las victorias en materia de derechos humanos del pasado, tanto las que vienen del primer abolicionismo (de 1865), como las que le tocaron a ella en los años 60 y 70 del Siglo XX con el tan satanizado activismo radical. Hopeless is not an option, porquecon la llegada de sus 83 años, Davis recuerda que su madre (Sallye Davis) la enseñó a leer cuando era muy pequeña. Por lo que casi todos los años de su vida los ha dedicado a la lectura. No me puedo imaginar un mundo sin libros.

 

Hopeless is not an option cuando la filósofa y activista evocó un viaje reciente a Palestina que hizo al lado de Gina Dent y una comisión de feministas de origen afrodescendiente a indígena, en el que quedaron impresionadas al descubrir que los palestinos aman la lectura, con una de las tasas de alfabetización más altas del mundo, del 90% de su población. Dejando claro que ese pueblo al que se ha intentado borrar del planeta es capaz de darnos una gran lección de amor por la cultura del libro en esta era de la posverdad.

 

Hopeless is not an option mientras nos hablaba de las mujeres negras de su niñez-juventud que iban impartiendo educación a media noche, a escondidas; que enseñaban a su comunidad cómo leer y escribir, sabiendo que, de ser sorprendidas, se jugaban la vida en ello. Hopeless is not an option porque Davispiensa que esas mujeres negras de medianos del siglo XX imaginaron otro tipo de vida, una vida en la que la gente afrodescendiente sería libre y no esclavizada. “Si no hubiera habido esas luchas no estaríamos sentadas aquí, platicando con ustedes esta noche. Así que tengo que pensar que el primer trabajo del activismo radical es generar esperanza. Es persuadir a la gente de que un mejor mundo es posible.”

 

Escribir libros colectivos

 

Para continuar esta charla, Gina Dent, profesora estadounidense de Estudios Feministas en la UC Santa Cruz (con formación en Literatura y Derecho) abordó el tema de la escritura del libro Abolición, feminismo, ¡ahora! Hacia el fin del sistema carcelario coeditado por la UNAM (la Dirección de Publicaciones de Fomento Editorial  y el Centro de Investigaciones y Estudios de Género) en colaboración con U-Tópicas Ediciones.

 

Dent mencionó a sus coautoras Erica R Meiners y Beth E. Richie (todas reconocidas activistas y académicas), para recordar que este libro comenzó antes de la pandemia, entre cocteles y sesiones de estudio, en un proceso arduo, por las diferentes perspectivas de cada una: “Fue difícil, pero al mismo tiempo inspirador, porque lo que nos ha preparado para seguir en este viaje de feminismo abolicionista.

 

Dent también detalló que fue muy importante sentar los conceptos que guían el libro, tanto en su origen como en la traducción, pues no querían que las ideas de abolicionismo y feminismo se leyeran separadas:No es abolicionismo y feminismo, eso es contra lo que estamos escribiendo. Más bien es abolicionismo feminista. Porque si lo trabajamos separado, y empezamos a trabajar primero con abolicionismo y luego en feminismo, esto no va a ser feminismo abolicionista. Lo que significaría que no es interseccional…, dijo.

 

Para Dent la idea de interseccionalidad tiene que ver con lo que la ley puede o no ver o ubicar, debido a las condiciones estructurales. Una noción que, aunque con los años se ha convertido en un tema sobre la identidad, realmente nunca estuvo diseñada para ser eso. Pues tanto para ella como para Davis se trata de una forma de describir las intersecciones entre las luchas y movimientos. Ubicar el abolicionismo y el feminismo juntos, en la intersección, es realmente de lo que se trata el libro, precisó.

 

Como ya ha trabajado Davis a lo largo de los añossobre el sistema carcelarioestadounidense y global como mecanismo de segregación racial, diseñado para mantener aislados a los cuerpos no deseados─, reiteró su particular preocupación por la situación de mujeres negras (cisgénero y trans) en las cárceles.

 

Dijo que otra de las razones por las que escribieron el libro está en lograr la participación de personas que aún creen, absurdamente, que usar el punitivismopuede ayudar a terminar con la violencia contra las mujeres. Cuando, en realidad, las propias mujeres son quienes más sufren dentro de estos espacios construidos por la ideología punitivista. “Una mujer prisionera una vez me dijo que cuando ella fue sometida a la violencia de la revisión de cavidades, los cacheos corporales al desnudo, algo que le sucede a cada mujer (y a quienes se identifican como mujeres) que ha estado en prisión, fue como volver a sufrir violencia íntima, de pareja.

 

También abundó sobre el sorprendente amor a los libros y el interés de aprendizaje que suelen tener las personas presas, al punto de que colegas profesores suyos, que han preparado seminarios en cárceles, se han sorprendido de lo desafiante que suele ser dar cátedra en estos territorios. Experiencia que asegura supera por mucho lo que sucede en las aulas universitarias: Me acuerdo de un profesor que asignó un libro a la clase en prisión y los alumnos no sólo leyeron ese material, sino todos los libros del autor. El profesor confesó que tenía problema para seguirle el ritmo a sus estudiantes.

 

Para Davis, la respuesta más apasionada a la lectura y a los libros que ha experimentado ha sido dentro de las prisiones. Pues afirma que existen personas, sobre todo latinas y afrodescendientes, que nunca antes habían tenido la oportunidad de aprender a leer ni a escribir, hasta que tristemente fueron encerradas. Y es allí en prisión, estando condenadas a pasar el resto de sus vidas detrás de las rejas, cuando descubren la lectura, entonces,descubren que existe un mundo de libertad dentro de esos libros.”

 

Para Davis el activismo se trata de entender que todos y todas tenemos que levantar la voz contra el racismo y contra los sistemas carcelarios, contra los que acumulan riqueza a costa del esfuerzo ajeno, capitalistas, billonarios, trillonarios;que son en gran medidas quienes promueven estos modelos de apartheids.Todavía vivimos con las secuelas del esclavismo. Y en países como México el esclavismo se manifiesta en la forma del colonialismoCreo que el feminismo abolicionista es una manera revolucionaria de pensar y de hacer activismo. Es una revolución para derrocar al capitalismo, al colonialismo.  

 

Back to the 70’s

 

JoAnne Deborah Byron, mejor conocida como Assata Shakur, falleció en Cuba el año pasado, sin jamás volver a pisar suelo estadounidense, mucho menos su antiguo hogar en Nueva York. Una mujer respetada y admirada por Angela Davis;una activista también afrodescendiente y ex miembro del Black Panther Party(BPP) y del Black Liberation Army (BLA), quien fuera inculpada por su presunta participación en durante un fuego cruzado, en una autopista de Nueva Jersey, en 1973. Evento que dio como resultado varios muertos, entre los que se cuenta a su amigo Zayd Malik y a un policía blanco, de nombre Werner Foerster. Y aunqueposteriormente la evidencia señaló que Assata había sido tiroteada por la espaldasin presentar resistencia, fue arrestada en el hospital donde se recuperaba. Para luego ser inculpada con el agravante de privar de la vida a un oficial de la ley.

 

Un año antes, en junio de 1972, Angela Davis era liberada, tras 18 meses de prisión bajo los cargos de asesinato, secuestro y conspiración, debido a que las armas utilizadas en un tiroteo habían sido atribuidas a su propiedad. Estos eventos casi la hacen acreedora a la pena capital en el estado de California. Por su parte, Shakur estuvo condenada a cadena perpetua, hasta que en 1979 logró escapar de prisión con ayuda del BLA, para después refugiarse en Cuba. En el país caribeño pasó el resto de sus días dedicada al arte y a la enseñanza, a pesar de estar señalada como una fugitiva en los Estados Unidos. Una ancianaafrodescendiente de 78 años, marcada para siempre como una terrorista de la lista de los 10 más peligrosos del mundo, donde permaneció hasta el 25 de septiembre de 2025, fecha en que falleció de causas naturales.

 

Davis y Shakur representan al día de hoy, dos caras de una misma moneda, mujeres negras, sobrevivientes del racismo sistémico en una sociedad especializada en construir prisiones para encerrar a la gente con el color de piel equivocado o la nacionalidad equivocada. Davis logró ser absuelta de las acusaciones, gracias al esfuerzo colectivo de activistas, en su país y alrededor del mundo, bajo el grito de “Free Angela”. La misma Davis compartió este recuerdo con el público universitario al puntualizar que …la única razón por la que me libré de morir fue por el apoyo de las personas de todo el mundo que unieron sus voces en los años 70. Personas que lucharon contra las figuras más poderosas [Nixon, Reagan y J. Edgar Hoover] del mundo y dijeron: Angela será libre.”

 

En este punto, la figura de Shakur se vuelve crucial para entender la labor de Davis, porque encarna el otro destino para las mujeres negras que desafían al sistema, el de la prisión, la muerte o el exilio. De no haberse vuelto mediático elcaso Davis, probablemente, ella hubiera terminado en la misma situación que Shakur. Ambas señaladas por el FBI en la lista de los 10 más buscados en los 70, en una urgencia del sistema por ponerle rostros negros al terrorismo, sobre todo en el caso de Shakur que nunca salió de esa lista; como lo ha expuesto Davis en varios de los textos compilados en La libertad es una batalla constante: Ferguson, Palestina y los cimientos de un movimiento.

 

Hacia el final de su charla en la UNAM, en la que fugazmente se citaron los nombres de Mariame Kaba (con su icónica frase Hope ist a discipline), de su querida amiga la Premio Nobel Toni Morrison, o de la pensadora brasileña Marielle de Franco; Davis también evocó la memoria de Shakur en uno de los momentos clave de la noche.

 

Antes de que fuera leída la única pregunta del público (que iba sobre cómo practicar el antipunitivismo en el día a día), Angela se levantó de su asiento para tomar una bandera palestina que le ofrecía la gente, mientras por toda la sala se escuchaba ¡Palestina vencerá, desde el río hasta el mar. ¡Palestina vencerá! Al regresar sobre la pregunta, Davis dijo que a menudo asumimos que nuestras emociones son nuestras, sin prestar atención a que muchas veces son una simulación; son las maneras en que el sistema se infiltra en nosotros y nos lleva a exigir castigos. “Tenemos que cuestionar cómo nuestras mismas emociones hacen el trabajo del estado carcelario para que exijamos cárcel para otra persona, dijo.

 

A lo que una persona desde los asientos del público gritó a todo pulmón: “¡Assata Shakur!” Para revelar que las palabras de Davis eran una cita de la famosa idea de Shakur sobre cómo el sistema penal no sólo opera a través de cárceles físicas, sino que también coloniza nuestra mente y nuestras emociones.”

 

“Assata Shakur, gracias. Me encanta oírlas, agregó sonriente Angela, justo antes de que la moderadora le indicara que era el fin de la charla. Su gesto se quedósuspendido, como queriendo ahondar sobre el tema sin éxito. Con el nombre de Assata atrapado entre los labios, flotando en el aire como una visión, un rap que nadie se molestaría en explicarnos la letra porque no son buenos tiempos para hablar de eso, para llevar la contra, nunca es el lugar ni el momento para esas cosas. Assata y Angela, dos caras de un movimiento que sigue vivo. Angela Davises la que logró conseguir su libertad en la cara de Nixon y amigos. Por su parte,Assata Shakur se convirtió, citando a 2Pac, en la pesadilla de los Estados Unidos. El fantasma de la revolucionaria negra insurrecta. Ella, la peor de todas. Fin de la clase.

 

Apéndice

 

Abolición, feminismo, ¡ahora!, coeditado por la UNAM (la Dirección de Publicaciones de Fomento Editorial  y el Centro de Investigaciones y Estudios de Género) en colaboración en complicidad con U-Tópicas Ediciones, puede encontrarse en la red de librerías de Libros UNAM. Para más información consultar: libros.unam.mx.