Una dulce poetisa, Tamara Kamenszain

Una dulce poetisa, Tamara Kamenszain

29 de julio de 2021

Citlali Figueroa

Tamara Kamenszain, poetisa argentina que partió este miércoles a la edad de 74 años a causa del cáncer, nos dejó sus letras, sus versos y su esencia en cada línea. Fue ensayista, docente, bibliotecaria, periodista y editora, también fundadora, asesora general y docente de la Licenciatura en Artes de la Escritura de la Universidad Nacional de las Artes (UNA).

En sus obras dejó la huella de una mirada lúcida y sensible, sus poemas nos invitan a sentir sin dejar de pensar, consideraba que «La poesía puede hacer algo con las rupturas y las muertes. No puede evitarlas, no puede resucitar a los muertos, no puede rehacer las parejas rotas, pero enfocándose en lo más nimio —cuchara, mesa, chaqueta, incluso cadáver— puede quizás calamar la desesperación ante lo irreparable y reponer el valor de uso del objeto perdido». Tamara Kamenszain.

En entrevista para Télam, el 09 de mayo de 2020, compartió su opinión al respecto de la relación entre las rupturas y las muertes con la poesía, les dejamos un fragmento:

«-Télam: Decís que la poesía puede hacer algo con las rupturas y las muertes porque enfocándose en lo más nimio puede quizás calmar la desesperación ante lo irreparable.

Tamara Kamenszain: Sí, me acuerdo que en mi adolescencia cuando terminaba con algún noviecito alternativamente descubría algún nuevo libro que me consolaba con sus poemas llorones de amor. Eso me hace pensar que la poesía trabaja más con el objeto ausente que con la presencia.

La gente en general suele acercarse a leer poesía cuando tiene que digerir alguna situación límite, si no, le suelen huir y dicen que no la entienden. Lo mismo para quien escribe poesía: se dice que los mejores poemas suelen tener que ver con muertes cercanas, grandes pérdidas, como si uno encontrara en el reservorio del género algo más directo para decir. Ahí las metáforas caen, dejan de ser artificios y se pliegan a lo real».

Sin duda, ella encontró en la poesía un refugio, un consuelo y como buena escritora, una bella herramienta de expresión que encontramos en sus libritos de poemas De este lado del Mediterráneo (1973), Los No (1977), La casa grande (1986), Vida de living (1991), Tango bar (1998), El Ghetto (2003), Solos y solas (2005), El eco de mi madre (2010), El libro de los divanes (2015); pero también están sus ensayos como La boca del testimonio (2007) y Una intimidad inofensiva. Los que escriben con lo que hay (2016), donde reflexiona sobre la poesía y narrativa de Washington Cucurto, Fernanda Laguna, Roberta Iannamico, Cecilia Pavón, Alejandro Rubio, Sylvia Molloy, Sergio Chejfec, Alejandro Zambra, Félix Bruzzone y Mariano Blatt, autores que le abrieron los ojos y le provocaron pensamiento. Su último libro, Chicas en tiempos suspendidos, una suerte de diálogo con Delmira Agustini, Juana Bignozzi, Cecilia Pavón y Celeste Diéguez, entre otras poetas.

Vivió en el exilio en México con su exmarido el escritor Héctor Libertella, a finales de los años 70 y tuvo dos hijos Mauro Libertella, también escritor y periodista, y Malena- estuvo casada durante veinte años y compartieron escrituras, lecturas y proyectos. A su regreso coordinó el área de Letras del Centro Cultural Rojas entre 1985 y 1989. Recibió premios como el Konex de Platino en 2014, el Premio de la Crítica de la Feria del Libro, la Medalla de Honor Pablo Neruda, la beca Guggenheim y el Premio Lezama Lima de Cuba.

El mundo literario está de luto, te recordaremos con cariño, Tamara Kamenszain. +

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