El Aleph de Sáizar

El Aleph de Sáizar

 

La exdirectora del Fondo de Cultura Económica publica a los 65 años su primer libro. Nació como ensayo, un veredicto ajeno lo volvió memoria y ya hay una oferta de cine.

Vista FrontalA los 65 años, Consuelo Sáizar publica su primer libro y lo admite con cierta culpa: “me traicioné tardíamente”. Dirigió el Fondo de Cultura Económica de 2002 a 2009 y el Conaculta de 2009 a 2012, y desconfió siempre del colega que firma obra propia. Uno de los pocos dones que se reconoce, dice, es “mi capacidad de admiración por el talento ajeno”, y de ahí su regla: “Por eso yo no creía en el editor que escribe”. La vacuna fue una escena de juventud. Esperando que le recibieran unas correcciones, oyó a un escritor y editor decirle a un joven que no resolvía bien un capítulo: “te sugiero que leas mi libro para que veas cómo lo resolví yo”. Allí, cuenta, reforzó “la intención de jamás escribir”.

El Aleph digital. Del libro impreso a la lectura total (Tusquets) nació de un duelo. Unos meses antes de notar que el primer cuarto del siglo XXI se acababa, había muerto su madre. “Fue el dolor más intenso que he experimentado. Entonces sentía que necesitaba, digamos, un reto que me distrajera”. Pensó en un ensayo corto y estricto, con notas al pie. Hizo listas de lo ocurrido en esos veinticinco años y comprobó que “había pasado todo”: el Kindle, el iPad, el 2020 que cambió a la industria editorial y, en noviembre de 2022, la inteligencia artificial.

El ensayo no tuvo buena entrada. Una agencia literaria se negó a representarla: “Qué bien su libro, pero fíjese que ya no manejamos ensayo”. A Sáizar le sorprendió, y aprendió que “no hay nada garantizado cuando llevas un libro o pides que te lo publiquen”. Lo mandó a varias editoriales y llamó José Calafell, de Planeta.

Para promoverlo buscó lectores de confianza: Cristina Rivera Garza, Joaquín Díez-Canedo y Elena Poniatowska. Los dos primeros le dieron comentarios; la tercera, un veredicto. Sáizar lo recuerda así: “El libro es buenísimo, pero no es un ensayo. Tiene que ser una memoria de testigo de época. Reescríbelo”. Reescribió, y el libro “cobró un tono, me atrevería a decir, más entrañable”.

De las librerías habla con gusto. Celebra la nueva camada de pequeñas, como una recién abierta en la Roma que invita a “perder el tiempo leyendo y conversando”, y su argumento es la cercanía: “Si vas a salir por un café, pues vas por un libro”. Y tuvo un método de juventud: al invitar a alguien a salir, no proponía el Vips sino “Vamos a una presentación de libro”. El resultado, asegura: “Era inevitable que se enamorara de mí”.

De la inteligencia artificial, con la que cierra el libro, no hace cruzada. Su fórmula cabe en una línea: “aprovecha lo artificial, pero nútrete de lo antropológico”. Mientras tanto, la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana le otorgó el Premio Nacional Juan Pablos al Mérito Editorial 2026, que recibirá el 10 de noviembre, y ya hay quien quiere llevar el libro al cine: “Tengo una oferta para filmarlo”. Prudente, ella misma pone el freno: “Cuando menos hay una intención”.+ Compra el libro aquí.