PIONEROS

PIONEROS

 

  1. Enheduanna (2285-2250 a. C.) y Safo (650 / 610-580 a. C.) no sólo dieron a la mujer la primera autoría literaria del mundo, sino que crearon —y, en el caso de Enheduanna, anticiparon— la poesía lírica. Una en Mesopotamia y otra en la isla griega de Lesbos. Una cantándole a Inana (diosa sumeria del amor y la fertilidad) y otra, a Afrodita (diosa griega del amor y la belleza). 

Una, rehusándose a cantar sin mostrarse de cuerpo entero en su loa:

 

A tu servicio

  entré por vez primera

en el templo sagrado;

yo, Enheduanna,

la princesa más alta.

Me arrojaron

al sitio del leproso.

Llega el día

y en torno a mí

la claridad se oculta.

La luz está cubierta por las sombras

y tormentas de arena la revisten.

Mi bella boca sólo sabe de confusión.

Aun mi sexo es ceniza.

[Fragmento de Himno a Inana

la versión, más libre que indirecta, es mía.]

 

Otra, rehusándose a celebrar la guerra y la cólera viril antes que el amor de Anactoria “y el centelleo radiante de su rostro”:

 

Dicen unos que una tropa de jinetes, otros la infantería

Y otros que una escuadra de navíos, sobre la tierra

oscura es lo más bello; mas yo digo

que es lo que una ama.

[Versión de Aurora Luque.]

 

Una y otra, Enheduanna y Safo, le obsequiaron a la poesía su primera, primerísima persona. Los dioses y la guerra no mueren, y la épica confiaba en ese mito. Safo y Enheduanna, incrédulas, voltearon hacia el cuerpo bello y mortal, propio y ajeno. Su lírica nos hizo advertir esa realidad urgente.

 

  1. Del francés pionnier (o soldado de a pie), el término “pionero” se aplica, según María Moliner, “al que se adelanta a explorar o colonizar un país o inicia cualquier actividad preparando el camino para los que la siguen después”.

Aunque Walt Whitman celebraba el furor expansionista del Oeste de los Estados Unidos —que produjo el desplazamiento y exterminio de pueblos originarios con la “fiebre del oro”—, el autor de Hojas de hierba parece hablarle a los abrecaminos de la poesía en la siguiente estrofa:

 

Ya dejamos atrás todo el pasado,

y surgimos a un mundo más nuevo, poderoso y variopinto,

nos hacemos de un mundo, frescos y fuertes, de trabajo y marcha,

¡pioneros! ¡Oh pioneros!

  [Fragmento de “Pioneros, ¡oh pioneros!”. 

   La versión es mía.]

 

  1. Séptimo conde de Poitiers, Guillermo de Aquitania (1071-1127) legó una obra que inaugura la lírica trovadoresca y, simultáneamente, varias rutas de la poesía moderna. Sin su humor tierno y humano, ácido y hereje, no entenderíamos una figura como la de François Villon (1431/1432-1463) —quien, a la vez, anticipa en genio y figura a los “poetas malditos” de la Francia del siglo XIX—. Sin la canción más célebre de Guillermo, no tendríamos “la maravillosa atmósfera de irrealidad y misterio” que, para Luis Alberto de Cuenca, convierte a “la pura negación [en] un tema literario”. La misma voz que abre las puertas al amor cortés, las cierra aquí para abordar al autor y su poema por vía negativa:

 

Hice un poema sobre nada:

No es de amor, no es de amada,

No tiene salida ni entrada;

Al encontrarlo

Iba durmiendo por el camino

En mi caballo.

Yo no sé cuándo fui alumbrado,

No soy alegre ni exaltado,

Ni parlanchín ni callado,

Ni le hago caso:

Acepto todo lo que es dado

Como un acaso.

[Versión de Eduardo Milán

a partir de la portuguesa 

             de Augusto de Campos.]

 

La de Guillermo de Aquitania semeja una contracanción, una balada sobre lo desconocido, que halla —que trova— su tema mientras va entonándolo, “durmiendo por el camino / En mi caballo”. Un asomo al surrealismo, al absurdo de Samuel Beckett e, incluso, al desparpajo de Les Luthiers y al punk de los Sex Pistols.

 

  1. Un año antes de su muerte, Stéphane Mallarmé (1842-1898) publicó el poema Un golpe de dados jamás abolirá el azar, que hizo de la página en blanco su partitura e instrumento solista. Antes que versos, Mallarmé diseminó “subdivisiones prismáticas de la Idea, en el instante de su aparición, que dura lo que su convergencia”. Como si el poema fuera un espacio por habitarse y no un tiempo ya cumplido.

Desplegado en forma de biombo —o mejor: de panóptico—, Un golpe de dados… ofrece “una visión simultánea” de su mundo verbal. En él convergen las numerosas direcciones e intenciones de un texto que “evita el relato” y abole la gravedad y la métrica. Como observó Paul Valéry, su lector inaugural, el propósito del poema era, ni más ni menos, “ver la figura de un pensamiento” y “levantar al fin una página a la potencia del cielo estrellado”.

Lo que siguió era el futuro. Un golpe de dados… profetiza todas las vanguardias estéticas del siglo XX: el verso libre, el montaje visual de las palabras, el empleo de diversas tipografías, la autoconciencia del poema como acto de lenguaje y, en especial, la conquista del espacio de la página —con la que Mallarmé, su astronauta, “impuso / un límite al infinito” mientras ponía un pie en la cara oculta del poema.

 

  1. En un ensayo, la poeta Anne Carson cita al pintor Cy Twombly: “Lo antiguo es lo nuevo”. A inicios del siglo XX, Ezra Pound proclamó: “hazlo nuevo”. La declaración de Pound, que resuena en la de Twombly, en realidad proviene del siglo XVIII antes de Cristo. Parece que el rey Ch’eng T’ang la mandó grabar en su lavamanos como frase inspiradora.  

 

  1. Testamento poético de la autora y de los Siglos de Oro, el Primero sueño (1692) fue, según la propia sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), “el poema de mi vida”. La jerónima, sin embargo, no lo decía únicamente por tratarse de su “obra predilecta” sino por su materia, fascinante e inusual: lo que ocurre en el cuerpo humano al dormir; los pormenores fisiológicos de esa “segunda vida”, tal y como Gérard de Nerval definió el sueño.

Bien puede haber mitología, siempre audaz y puntillosa, pero también anatomía: pulmones (“su asociado respirante fuelle”), estómago (“centrífica oficina, / próvida de los miembros despensera”) y corazón (“centro vivo / de espíritus vitales”). En un millar de versos, sor Juana realiza un viaje del sueño a la vigilia, de la noche y su “tenebrosa guerra” a la visión de la mañana como una “amazona de mil luces vestida, / contra la noche armada”, que derrotará a aquel “ejército de sombras”. Hablamos de un viaje que la mente alerta, el cuerpo dormido y el alma en vuelo emprenden hacia el “cúmulo incomprehensible” del cosmos.  Antonio Alatorre señala que “de eso se trata [el poema]: no de ver, sino de comprender, de conocer”. 

         Tal aspiración dura unas pocas horas, seguramente muchas menos de las dedicadas a la escritura del Primero sueño, y su sola recompensa es el amanecer, “quedando a luz más cierta / el mundo iluminado, y yo despierta”. De las tinieblas a la claridad, de la inconciencia a la lucidez, de la inquietud por saberlo todo a la sabiduría de su fracaso, el poema parte de los últimos resplandores del Barroco hasta casi anunciar la llegada del siglo XVIII, que sor Juana no alcanzó a vivir y es mejor conocido como Siglo de las Luces.+

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

 

Samuel Noah Kramer y Diane Wolenstein, Inanna. Reina del cielo y de la tierra (traducción de Elsa Cross). México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes / Dirección General de Publicaciones, Col. Cien del Mundo, 2010, 200 pp.

Safo, Poemas y testimonios (edición de Aurora Luque). Barcelona: Acantilado, 2020, 282 pp.

María Moliner, Diccionario del uso del español, en https://www.ellibrototal.com/ltotal/?t=16&d=710859

Walt Whitman, “Pioneers! Oh Pioneers!”, en https://whitmanarchive.org/item/ppp.00707_00802

Guillermo de Aquitania, Poesía completa (edición de Luis Alberto de Cuenca). Madrid: Siruela, 1983, 59 pp.

____________________, “Hice un poema sobre nada” (versión de Eduardo Milán), en Traslaciones (edición de Tedi López Mills). México: FCE, 875 pp.

Stéphane Mallarmé, Un golpe de dados jamás abolirá el azar (traducción de Cintio Vitier), en Poesía francesa. Stéphane Mallarmé, Arthur Rimbaud, Paul Valéry. México: El Caballito, 1995, 323 pp.

Anne Carson, “The Sheer Velocity and Ephemerality of Cy Twombly”, en https://lithub.com/anne-carson-the-sheer-velocity-and-ephemerality-of-cy-twombly/

Michael North, “The Making of Make It New”, en https://www.guernicamag.com/the-making-of-making-it-new/

Luis de Góngora y Argote y sor Juana Inés de la Cruz, Soledades / Primero sueño (edición de Antonio Carreira y Antonio Alatorre). México: FCE, 2009, 155 pp.

 

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