Don Miguel Ruiz: Los secretos de la actuación

Don Miguel Ruiz: Los secretos de la actuación

21 de diciembre de 2020

Yara Sánchez De La Barquera

Don Miguel Ruiz es uno de los escritores más conocidos de la literatura espiritual y el desarrollo personal. Sus obras dedicadas a la sabiduría tolteca fusionaron los antiguos conocimientos con la física moderna y el sentido común, esto le permitió crear una filosofía para los buscadores de la verdad y la autenticidad como individuos. Su libro más vendido, Los cuatro acuerdos, revela los pasos para la transformación personal a largo plazo y ha sido leído por millones de personas. Don Miguel ha publicado una nueva obra: un curso para los estudiantes de los misterios de la vida. A través de la metáfora del teatro y el actor nos ayuda a mirar los conflictos y las preocupaciones desde una perspectiva distinta: la vida como una gran representación en la cual los seres humanos se limitan a recitar el guión que aprendieron desde que eran niños, un papel que podría cambiarse gracias al autoconocimiento y la improvisación. Lee+ platicó con él sobre El actor. Cómo alcanzar la autenticidad y esto fue lo que nos contó:

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―Desde siempre, nuestra vida ha sido una obra de teatro, sólo que no nos habíamos dado cuenta de que esto ocurría. Los seres humanos estamos tan profundamente metidos en el personaje que representamos que ni siquiera somos capaces de reparar en que somos unos actores que continuamos repitiendo el guión que aprendimos desde la infancia y que, en algunas ocasiones, nos permite lograr nuestros fines: ser queridos, aceptados y respetados. Sin embargo, en otros casos, este mismo guión nos obliga a repetir incesantemente una serie de acciones que sólo nos provocan sufrimiento, dolor y pena.

Todo el mundo está actuando, y las otras personas tampoco han descubierto que son personajes. Por esta causa, los seres humanos no somos capaces de conocernos a nosotros mismos, únicamente nos sentimos como personajes, y con el resto de la gente ocurre exactamente lo mismo: ellos son los actores secundarios de nuestros sueños de existencia. Es decir, lo que sabemos de las otras personas es lo que creemos de ellas y esto mismo nos ocurre con nosotros.  

Por estas razones, los seres humanos creemos que somos lo que no somos y pretendemos ser algo muy distinto de lo que en verdad somos. Pero, cuando nos damos cuenta de que siempre hemos estado actuando, esto nos da una ventaja increíble sobre las demás personas que viven a nuestro lado: sabemos que todo lo que pasa no es real aunque parezca serlo. Además, podemos reconocer que nos aliamos con otros actores para lograr un determinado fin, y que juntos somos capaces de crear muchísimas cosas. Siempre estamos en acción, siempre estamos creando aunque no nos demos cuenta de ello. La vida continua, avanza, nunca se detiene y siempre nos está enseñando. Ella es la gran universidad.

Necesitamos darnos cuenta de lo que realmente somos y no únicamente de lo que pretendemos ser. Necesitamos saber que estamos actuando, que somos artistas y siempre estamos creando y buscamos la belleza. Si nosotros somos capaces de asumir que esto es cierto, podemos enseñar nuestra sabiduría a los otros y esto puede transformar nuestra existencia y la de las personas que están a nuestro alrededor. No se puede enseñar lo que no sabes. Para darle sabiduría a tu esposa o a tus hijos, primero tienes que dártela a ti mismo. 

Como actores, buscamos representar nuestro papel de la mejor manera posible, esto nos permite lograr la aceptación y alejarnos de la crítica. Si somos artistas nos importa mucho la opinión del público, de quienes nos están observando: estamos rodeados de críticos y, como queremos su aceptación y su aplauso, nos esforzamos por complacernos. Sin embargo, el principal crítico al que nos enfrentamos somos nosotros mismos. Nos censuramos por todo lo que creemos que no hicimos bien y, por supuesto, también nos convertimos en críticos muy severos con los otros actores.

Así pues, cuando nos damos cuenta y asumimos que todos somos actores y críticos que sólo pueden ver lo superficial —pues todos están muy atentos a su papel y sus sueños—, tenemos una gran ventaja: cada día que seamos más sabios nos importarán menos las críticas y perderemos el temor a las palabras de los demás. Entonces podríamos improvisar, elegir con cuidado a los personajes que nos acompañarán en nuestras creaciones y, por supuesto, podríamos enseñar a los otros que son los actores, los protagonistas de su vida. Entonces, sólo entonces, podemos actuar de una manera más auténtica y ser nosotros mismos sin que las palabras de la crítica nos hieran, pues los demás quieren controlar al actor y decirle cómo debe vivir y representar su papel. Es cierto: si logramos descubrir el secreto de la actuación dejaremos de buscar ser lo que no somos y nos convertiremos en lo que verdaderamente somos. +

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