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Juan Meliá: reconstruir al público, organizar un festival y recuperar los libros

Juan Meliá: reconstruir al público, organizar un festival y recuperar los libros

José Luis Trueba Lara

Me sorprenden las personas que, inexorablemente, se preocupan por una pregunta sin sentido: ¿para qué sirven las cosas? Tal vez, sólo tal vez, deberíamos pensar que algunas no sirven para nada en un sentido estrictamente productivo: el teatro, la música, la pintura y la literatura no sirven para nada y en eso consiste su valor. Se podría vivir sin ellos, pero la existencia de los seres humanos sería gris y sombría. El arte no sirve para nada, pero da sentido a nuestra vida y nos permite ver e imaginar lo que jamás habríamos pensado sobre nosotros mismos y el mundo. Ésa es la gran paradoja: “no servir para nada” y ser indispensable. Por esta razón, había que conversar con Juan Meliá, el director de Teatro unam, para asomarnos a ese mundo y al Festival Internacional de Teatro Universitario (fitu), que se llevará a cabo del 1 al 10 de septiembre en distintas instalaciones de la máxima casa de estudios.

1. Durante la pandemia, el teatro —como todas las disciplinas que viven del público— fue sumamente golpeado en sus elementos esenciales: la presencia del público y el proceso de construcción de espectadores se detuvieron casi por completo. Y, además, la enfermedad trastocó el sostén económico de quienes hacen teatro: sin funciones, la mayoría de la gente del ámbito quedó en malas condiciones. El confinamiento representó un momento muy difícil, del cual poco a poco hemos ido saliendo: según los estudios que estamos por presentar en el Observatorio Teatral, de 2022 a 2023 hubo un claro incremento en la cantidad de funciones y el público también ha aumentado de manera considerable. Al principio de la pandemia, teníamos un porcentaje de asistencia cercano a 30%, pero conforme se fueron abriendo los escenarios, logramos llegar a 100%. Efectivamente, en este periodo perdimos público y recursos. Por esta razón, debemos retomar el camino: hay que volver a construir al público y recuperar el ritmo que teníamos antes del confinamiento. Si bien es cierto que algunos espectadores ya no regresarán al teatro, también tenemos la obligación de enganchar a la juventud para crear nuevos públicos. Hay que hacer un gran esfuerzo y en eso estamos comprometidos.

2. El Festival Internacional de Teatro Universitario es una de las herramientas más queridas y potentes para lograr nuestros objetivos. En 2023 no sólo cumple treinta años, sino que también le abre la puerta a una serie de actividades de gran calado. El fitu se organiza gracias a una convocatoria internacional dirigida a diferentes tipos de compañías, desde las estudiantiles hasta las más profesionales. Como resultado, este año se inscribieron 125 obras de diferentes países —incluyendo España, Colombia y Argentina—; de ellas, se seleccionaron 23 para el festival. 

Construimos el fitu con muchísima emoción: el tema central es el gozo, el gozo por hacer teatro, por vivir el teatro, por ver teatro. También tenemos seis ejes hacia donde dirigimos la bala, para que el festival realmente les sea útil a sus dueños, que son el alumnado, las maestras y los maestros, las y los especialistas en teatro y, sobre todo, el público, que podrá asistir a los recintos de la unam de forma gratuita. Además, tenemos el eje de la expansión, el cual nos permite ayudar a estudiantes a generar aprendizajes diferentes de los que obtienen dentro de la escuela, gracias a una serie de talleres excelentes. En esta edición del fitu vamos a reconocer la trayectoria de una compañía pública fundamental para nuestro país: la Compañía de Teatro de la Universidad Veracruzana, que cumple setenta años y presentará una obra de la argentina Andrea Garrote. En la inauguración tendremos a dos compañías emblemáticas de Latinoamérica: la Comedia Nacional de Uruguay la Compañía Oficial de Montevideo.

3. En el Festival Internacional de Teatro Universitario también tendremos venta de libros especializados, y entregaremos el Reconocimiento “Luisa Josefina Hernández” a docentes del ámbito teatral de nuestro país. Esta pequeña feria del libro resulta crucial: las obras dedicadas al teatro son de las publicaciones más amenazadas de la bibliodiversidad. Hoy, el grueso de la producción del libro teatral corre por cuenta de las universidades; hay muy pocas editoriales privadas que lo publican. La vida editorial del universo teatral es compleja; hay que fortalecerla porque resulta sumamente frágil. La novela y el ensayo tienen niveles de venta muy altos, pero ¿cuánto venden la dramaturgia y las obras especializadas en la disciplina? Sin duda alguna, el nicho es muy reducido, por eso hay que cuidarlo. Cada libro de teatro que se vende abre la posibilidad de que sigan existiendo. +