El regreso del astronauta Scott Kelly a la Tierra

Scott Kelly es un astronauta y piloto de la NASA, que pasó casi un año en el espacio, del 27 de marzo de 2015 al 1 de marzo de 2016, a bordo de la Estación Espacial Internacional, como parte de una misión histórica para estudiar cómo el cuerpo humano se adapta a estancias prolongadas fuera de la Tierra. Su regreso no solo fue un hito científico, sino también una oportunidad para verificar los efectos que el espacio tiene sobre el cuerpo y la mente de las personas. Para conocer más sobre su adaptación a la Tierra te compartimos diez datos relevantes: 

  1. Fue elegido para esta misión porque tiene un hermano gemelo idéntico: Mark Kelly. Al compartir prácticamente el mismo ADN, los científicos vieron una oportunidad única: mientras Scott pasaba 340 días en el espacio, Mark permanecía en la Tierra como “grupo de control”. Esto permitió comparar directamente cómo el espacio afecta al cuerpo humano con una precisión casi imposible en otros estudios.
  2. Tras casi un año en microgravedad, perdió entre el 30 y el 40 por ciento de masa muscular en algunas zonas y una cantidad significativa de densidad ósea. Al aterrizar, necesitó asistencia para mantenerse de pie y, durante los primeros días, caminar le resultaba comparable a hacerlo tras una larga enfermedad.
  3. Sin la compresión constante de la gravedad, su columna vertebral se expandió. Este aumento de altura -alrededor de 2 pulgadas-, desapareció en pocos días al regresar, pero le provocó molestias lumbares mientras su cuerpo se reajustaba.
  4. Alrededor de 7% de su expresión genética se alteró durante la misión. La mayoría volvió a la normalidad, pero un pequeño porcentaje de genes —relacionados con el sistema inmune y la reparación del ADN— permaneció modificado durante más tiempo.
  5. Su respuesta inmunitaria cambió notablemente: estudios detectaron variaciones en células clave y en su reacción a las vacunas. Esto sugiere que el cuerpo en el espacio puede volverse más vulnerable o reaccionar de forma distinta a patógenos comunes.
  6. Experimentó el llamado síndrome neuro-ocular asociado al vuelo espacial. Los fluidos corporales, que en la Tierra se distribuyen por gravedad, se acumulan en la cabeza en órbita, lo que puede aplanar el globo ocular. En algunos astronautas, estos cambios pueden durar meses o incluso volverse permanentes.
  7. Después de 340 días sin peso, volver a la gravedad terrestre, le resultó físicamente abrumador. Describió que incluso tareas simples, como levantar los brazos o girar la cabeza, requerían un esfuerzo considerable durante las primeras semanas.
  8. Tras meses flotando —sin presión constante contra superficies— su piel se volvió más delicada. Actividades cotidianas como sentarse o usar ropa ajustada podían resultar incómodas o incluso dolorosas en los primeros días.
  9. El aislamiento prolongado y la experiencia de observar la Tierra desde el espacio generaron cambios en su perspectiva. Kelly ha hablado de una mayor conciencia sobre la fragilidad del planeta y la interconexión global, algo reportado por muchos astronautas, el llamado “overview effect”.
  10. Su regreso fue tan importante como su misión en órbita. Su cuerpo se convirtió en un laboratorio que demostró que viajar al espacio durante largos periodos no solo transforma al astronauta allá arriba, sino que obliga a una compleja “reconfiguración humana” al volver. Estos datos fueron clave para futuras misiones de larga duración, especialmente las que apuntan a Marte, donde el verdadero desafío será sobrevivir y luego regresar.

No te pierdas la transmisión del ciclo de documentales El espacio, los jueves, del 7 al 28 de mayo, a las 19:30 horas, con retransmisión los sábados, a las 17:00 horas, por la señal de TV UNAM.

TV UNAM por 20.1 TV abierta / 20 Izzi y Totalplay 120 Axtel TV, Dish, Sky y Megacable y a través de cualquier dispositivo móvil por tv.unam.mx. Síguenos en Facebook: TVUNAMoficial, Instagram: TVUNAMoficial, Twitter: @tvunam y Tik Tok: @tvunam