Judi Dench se confiesa con Shakespeare:
el hombre que paga el alquiler

Judi Dench se confiesa con Shakespeare: <br> el hombre que paga el alquiler

Shakespeare, el hombre que paga el alquilerEn “Shakespeare, el hombre que paga el alquiler”, la actriz británica repasa siete décadas de papeles shakespeareanos en conversación con su amigo Brendan O’Hea, en un libro que mezcla memoria actoral, anécdota teatral y devoción por el verso.

Hay títulos que ya contienen una declaración de principios, y Shakespeare, el hombre que paga el alquiler (NeoPersonClub) es uno de ellos. La frase no es un hallazgo publicitario: Judi Dench y su difunto esposo, el actor Michael Williams, llamaban así al dramaturgo isabelino en los primeros años de su matrimonio, cuando ambos vivían casi exclusivamente de interpretar sus obras con la Royal Shakespeare Company. El alquiler que pagaba Shakespeare, cuenta Dench, era el de una casa en Stratford, lo cual probablemente le habría hecho gracia al propio Bardo.

El libro, nace de cuatro años de conversaciones entre Dench y el actor y director Brendan O’Hea, asociado artístico del Shakespeare’s Globe de Londres. El resultado es un formato de preguntas y respuestas que recorre, papel por papel, la carrera shakespeareana de Dench: Lady Macbeth, Titánia, Ofelia, Cleopatra y una veintena de personajes más, repartidos en cerca de treinta roles a lo largo de siete décadas sobre los escenarios británicos.

Lo que distingue a esta obra de un libro de memorias convencional es su estructura dialógica. La crítica lo describió como un libro que se siente como estar sentado en la cocina de Dench escuchándola hablar, y  ha sido calificado como una demostración literaria de que la energía y la inteligencia de Dench no han menguado con los años. Kenneth Branagh, por su parte, lo resumió como una carta de amor a Shakespeare.

Dench tiene fama de poseer una memoria fotográfica para el verso, y el libro la exhibe sin pudor: cita parlamentos enteros y diseca el pentámetro yámbico con la autoridad de quien lo ha pronunciado miles de veces frente a un público. Pero no es solamente un ejercicio de erudición actoral: está lleno de anécdotas de bastidores, como la serpiente de utilería que escapa durante una función de Antonio y Cleopatra y reaparece asomando la cabeza por su peluca al salir a saludar, o la propia Dench recorriendo desnuda y pintada de verde la campiña de Warwickshire para una producción de El sueño de una noche de verano.

Hay también espacio para el desacuerdo, lo cual vuelve más creíble el conjunto. Dench confiesa que El rey Lear, considerada por buena parte de la crítica como la cumbre del canon shakespeareano, no estaría entre sus cinco obras favoritas del autor, aunque reconoce su grandeza como pieza de escritura. Ese tipo de honestidad, sin solemnidad académica, es lo que The Telegraph celebró como un sentido común deslumbrante: Shakespeare visto desde la perspectiva de una gran actriz, con una inteligencia instintiva que deja en ridículo a más de un crítico literario engolado.

El libro también se asoma, brevemente, a la vida personal de Dench, sobre todo a la presencia constante de Michael Williams, su compañero de escena y de vida durante décadas. Pero el centro de gravedad nunca se aleja demasiado de Shakespeare. Dench reflexiona sobre cómo ha cambiado el público británico y sobre la importancia del espíritu de compañía: en cierta ocasión se negó a viajar a Hollywood para asistir a la ceremonia de los Oscar porque estaba en plena temporada de Las alegres comadres de Windsor y no estaba dispuesta a dejar plantados a sus compañeros de reparto.

No hace falta ser experto en Shakespeare, ni siquiera fanático de Dench (hay personas raras), para disfrutar este libro: basta con apreciar el placer de escuchar a alguien hablar con autoridad y humor sobre aquello a lo que ha dedicado la vida entera. Shakespeare, el hombre que paga el alquiler es, ante todo, una clase magistral disfrazada de charla de sobremesa, y un recordatorio de que el verso shakespeareano sigue vivo mientras haya quien lo recite con esa mezcla exacta de reverencia y picardía que Dench domina como nadie. + COMPRA EL LIBRO AQUÍ

 

 

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