Desde la filosofía, Luis Villoro se aproxima a los primeros intérpretes de la cuestión indígena: Juan Villoro

Desde la filosofía, Luis Villoro se aproxima a los primeros intérpretes de la cuestión indígena: Juan Villoro

15 de noviembre 2022

  • En el Centro Cultural Universitario de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo se presentó el libro La identidad múltiple, de Luis Villoro, con los comentarios del actual miembro de El Colegio Nacional, Juan Villoro.
  • La presentación, celebrada de manera presencial y transmitida por redes sociales, se dio gracias a una colaboración entre El Colegio Nacional y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH).
  • El lanzamiento del volumen se dio en el contexto del programa de actividades por el centenario del filósofo Luis Villoro.
  • “Toda su vida estuvo cerca de empeños editoriales, siendo uno de los más activos el participar en el legendario periódico de Julio Scherer García, Excélsior”, recordó el narrador.

Al celebrar el centenario del filósofo Luis Villoro, una de las primeras ideas fue festejar el onomástico con un “regalo, pero no un regalo para el cumpleañero, sino uno que nos daba el cumpleañero, invirtiendo la lógica de los cumpleaños: mi padre ya no está presencialmente con nosotros, pero podríamos disfrutar de un nuevo libro de él”, destacó el escritor Juan Villoro, integrante de El Colegio Nacional, durante el lanzamiento del volumen La identidad múltiple.

“Publicar libros póstumos te puede dar pie a entender un poco la naturaleza de un escritor, de un intelectual, con sus materiales de trabajo; hay escritores que tienen una ansiedad de publicación, que desean dar a conocer rápido su trabajo, estar presentes todo el tiempo, y otros que son un tanto distraídos con el trabajo editorial: mi padre siempre estuvo cerca de en las publicaciones”, destacó el narrador durante el acto, celebrado de manera presencial en el Centro Cultural Universitario de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

Desde muy joven, en tiempos del general Lázaro Cárdenas, Luis Villoro empezó a publicar en la prensa algunos de sus primeros artículos, por lo general en apoyo al cardenismo, “otra relación profunda con Michoacán”, comentó el narrador, quien recordó una anécdota de la época de la nacionalización petrolera, cuando para pagar la indemnización se pidió que los ciudadanos aportarán lo que pudieran, y eso que iban a aportar los ciudadanos podía ser, por ejemplo, un llavero para que las llaves se fundieran y se convirtieran en metal.

“Él decidió donar su máquina de escribir, un instrumento fundamental para él, y el hecho de que haya dado la máquina de escribir para apoyar el pago de las indemnizaciones de la expropiación petrolera, me parece que es un gesto simbólico, siempre pensaba de qué manera podía asociar un acto con una idea, entonces fue como decir ‘aquí está mi oficio en prenda’ para que se pueda nacionalizar el petróleo, porque en esa máquina escribió artículos en favor del General Cárdenas”.

Don Luis colaboró una época en el periódico Novedades y después, en compañía de otros destacados intelectuales, como Carlos Fuentes, Jaime García Terrés, Víctor Flores Olea y Enrique González Pedrero, fundó la revista El espectador, “sin duda, el principal espacio intelectual y político de oposición al gobierno de Adolfo López Mateos, donde se clamaba por la defensa de los derechos de los trabajadores, se apoyó al movimiento de los médicos y al movimiento ferrocarrilero, que desembocó con el encarcelamiento de Demetrio Vallejo y Valentín Campa en la cárcel de Lecumberri”.

Posteriormente dirigió la Revista de la Universidad y le dio un giro curioso, porque era una revista básicamente de arte y literatura; a partir de su participación comenzó a publicar ensayos de temas sociales, a la reflexión política y a la sociológica, bajo el entendido de que forma parte de la cultura; más tarde, fundó una publicación más técnica, de filosofía, la revista Crítica, donde estuvo muchos años publicando ensayos y dictaminando textos.

“Toda su vida estuvo cerca de empeños editoriales, siendo uno de los más activos el participar en el legendario periódico de Julio Scherer García, Excélsior, bajo cuyo mandato se convirtió, entre el 68 y el 76, en uno de los 10 periódicos más importantes del mundo; fue tan exitoso que le pasó a este periódico lo que le sucede a todos los periodistas de éxito que incomodan al poder y Luis Echeverría Álvarez dio el famoso golpe contra el periódico Excélsior, la mayor afrenta que se ha dado contra la libertad de expresión en México”, recordó Juan Villoro.

Durante esas experiencias periodísticas, don Luis escribió sobre asuntos de interés general, no quiso ser un filósofo de gabinete, sino uno que podía establecer contacto con los demás a través de la divulgación de sus ideas, al grado de estar muy cerca, a lo largo de su vida, de numerosas causas de la izquierda; incluso, militó en las juventudes del Partido Popular, que luego se convertiría en el Partido Popular Socialista. Hizo un viaje controvertido a la Unión Soviética, en esa época en que sólo los militantes verdaderamente comunistas iban.

“Mi padre no se declaraba comunista, no lo era, pero era simpatizante de las causas de izquierda y estuvo en una gran asamblea de estudiantes de todos los países del mundo, participando como delegado de las juventudes del Partido Popular y estuvo en la fundación de otro partido el Partido Mexicano de los Trabajadores, liderado por Demetrio Vallejo y Heberto Castillo, estuvo muy cerca de la revolución cubana, fue jurado del Premio Casa de las Américas, participó activamente en el movimiento estudiantil del 68 como miembro de la Coalición de maestros, el equivalente al Consejo Nacional de Huelga y fue pionero en la fundación de espacios en la educación pública, por ejemplo la Universidad Autónoma Metropolitana”.

Su faceta indigenista

A los 31 años de edad, Luis Villoro publicó el libro Los grandes momentos del indigenismo en México, que tiene una historia personal detrás que no deja de parecer interesante, en palabras de Juan Villoro, pues al llegar a nuestro país, se encontró con un país violento, profundamente injusto, desigual, un país sin democracia, con gran diferencia entre ricos y pobres.

Don Luis no era un refugiado, su madre era mexicana, provenía de una familia de hacendados potosinos, “pertenecía a una casta hegemónica, pero de inmediato se sintió avergonzado de esto y buscó un sentido profundo para comprender a este país”, si bien su primera pasión intelectual fue la biología, porque lo que más le interesaba en la vida era el origen de la vida: por qué existe la vida.

“Había tenido una educación católica muy fuerte en los jesuitas que, además de ofrecer una educación doctrinaria, tradicionalmente han sido grandes educadores y además han sido educadores de rebeldes, si pensamos en Simón Bolívar, Fidel Castro, James Joyce o el subcomandante Marcos, entre muchos otros discípulos de los jesuitas. Mi padre se inscribiría también en esta línea”

Aun cuando Luis Villoro estudió medicina, porque no existía la carrera de biología, pronto se da cuenta de que lo que le interesa no es el origen de la vida, sino algo más abstracto: el sentido de la vida y ahí empieza a poner en duda sus ideas religiosas, “porque él no acababa de romper con el catolicismo, con esta idea de la creación en la que Dios ha creado todo, él quería una explicación científica para la creación y de ahí pasa al sentido de la vida y abraza la filosofía”.

En cuanto abraza la filosofía; sin embargo, no acababa de hacer las paces con el país convulso al que había llegado, entendió que lo que podía reconciliarlo con México eran las ideas del México antiguo, la riqueza soterrada, hasta cierto punto olvidada con la Revolución mexicana, del legado prehispánico.

“A él se le ocurre estudiar no tanto a los indios, porque no es un antropólogo, lo indígena le queda lejos; tampoco es un arqueólogo, sino desde la filosofía se aproxima a los primeros intérpretes de la cuestión indígena, como los frailes ilustrados Tata Vasco, Fray Bernardino de Sahagún o Las Casas, hasta los recientes antropólogos, como Manuel Gamio”.

Una trayectoria que, a decir de Juan Villoro, se vuelve fascinante, porque dentro de todas las causas sociales que interesaron a su padre la última de ellas fue el movimiento zapatista, lo que le permitió al filósofo un acceso directo a las comunidades indígenas.

El lanzamiento de La identidad múltiple, en el Centro Cultural Universitario de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, se encuentra disponible en el Canal de YouTube: https://youtu.be/qlgDXXYBc8A.

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