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Festival CulturaUNAM: cinco años para imaginar futuros posibles

Festival CulturaUNAM: cinco años para imaginar futuros posibles

Cinco años después de su creación, el Festival CulturaUNAM llega a una edición que mira hacia atrás para preguntarse qué puede construirse hacia adelante. Del 25 de septiembre al 11 de octubre de 2026, el Centro Cultural Universitario y otras sedes de la UNAM recibirán música, teatro, danza, ópera, cine, artes visuales y propuestas transdisciplinarias bajo una misma idea: “Pasados vivos, futuros posibles”.

Más que celebrar una trayectoria, el festival busca convertirla en punto de partida. La tradición aparece aquí no como un repertorio cerrado, sino como una materia que puede transformarse y volver a dialogar con el presente. Al frente de la programación está Juan Ayala, productor y programador artístico del Festival CulturaUNAM, con quien conversamos sobre la evolución del encuentro, su vocación experimental y el papel del arte como espacio para pensar cómo queremos vivir juntos.

Un festival para reunir la diversidad de la UNAM

El festival nació después de experiencias como Pulso y Vértice. Tras la pandemia surgió la necesidad de reunir algunos de sus propósitos en un mismo encuentro.

“Queríamos mostrar parte de esa enorme diversidad en un mismo festival”, explica Ayala.

La dimensión de la Universidad ayuda a entender la apuesta. CulturaUNAM genera alrededor de 14 mil actividades al año y el festival funciona como una ventana hacia esa producción: participan áreas dedicadas a las artes escénicas, artes visuales, cine, literatura, ópera, música y transdisciplina, además de producciones propias y coproducciones nacionales e internacionales.

Pero la intención no es simplemente concentrar espectáculos. El festival busca mostrar que detrás de cada presentación existe una conversación más amplia sobre el presente.

Mucho más que una cartelera

Una de las particularidades de construir un festival desde la Universidad es acompañar la experiencia artística con espacios de reflexión.

“Hay un marco de pensamiento crítico y de reflexión que acompaña las actividades”, señala Ayala.

Por eso la programación incluye coloquios, clases magistrales, encuentros y actividades formativas. La idea es que una obra, un concierto o una pieza experimental pueda convertirse en el inicio de una discusión.

Esa vocación conecta con la historia de la UNAM y su tradición de experimentación artística. El festival busca recuperar precisamente ese espíritu: abrir caminos y dar espacio a nuevas posibilidades de creación.

Los pasados que siguen vivos

El lema de esta quinta edición plantea una pregunta: ¿qué hacemos hoy con las tradiciones que hemos heredado?

Para Ayala, el arte transforma nuestra manera de relacionarnos con el mundo. “El arte afecta nuestra convivencia, nuestros estados de ánimo y nuestra manera de pensar”, explica.

Mirar al pasado, entonces, no significa quedarse en él, sino preguntarse qué elementos siguen teniendo algo que decir y cómo pueden dialogar con los lenguajes del presente.

Una memoria que se transforma

Uno de los grandes ejes será el homenaje a Teodoro González de León, a cien años de su nacimiento. El festival se acercará a su legado desde distintas disciplinas mediante Construyendo la modernidad mexicana, una serie de mesas de reflexión, además de un concierto del Ensemble Modern dedicado a su memoria y a su relación con Iannis Xenakis.

También habrá un homenaje a Mario Lavista, a cinco años de su fallecimiento, con piezas coreográficas del Taller Coreográfico de la UNAM inspiradas en su música e interpretaciones de su obra de cámara.

Ambos homenajes comparten una idea: un legado permanece vivo cuando puede ser reinterpretado y puesto en diálogo con nuevas generaciones.

Francia y nuevos territorios para la creación

El Nodo Francia, vinculado con los 200 años de relaciones entre México y Francia, reunirá a artistas como Mohamed El Khatib, Émilie Rousset y Leïla Ka, además de propuestas de la Comédie-Française.

Algunas ocuparán espacios poco habituales, como el estacionamiento del MUAC. La apuesta también consiste en modificar la relación entre obra, espacio y espectador.

La programación incluye además a la Camerata de Salzburgo y María Dueñas, John Malkovich en Informes sobre ciegos, Hamlet: La Vigilia, de Song of the Goat Theatre, y propuestas de danza, hip hop, experimentación vocal y teatro contemporáneo.

El encuentro como futuro posible

Después de cinco años, Ayala espera que permanezca algo más difícil de medir que una cifra de asistentes: el encuentro.

Un festival puede sorprender, confrontar certezas y abrir conversaciones. Puede hacerlo mediante un concierto, una obra o una propuesta experimental.

En ese sentido, “Pasados vivos, futuros posibles” es también una declaración: quizá el futuro no siempre comienza con algo completamente nuevo. A veces empieza cuando volvemos a mirar aquello que creíamos conocer y descubrimos que todavía puede transformarnos.