La colección, con andamios

El MUAC dedica de forma permanente tres salas a su acervo con una exposición que enseña cómo se arma una colección pública.
En Funes el memorioso, Jorge Luis Borges inventó a un hombre que lo recordaba todo y por eso mismo no lograba pensar: pensar exige descartar. Un museo con colección vive en esa tensión, aunque casi nunca la deja ver. Lo que cuelga en una sala parece inevitable, como si las obras hubieran llegado solas, ya ordenadas por importancia. Historias en construcción: Arte contemporáneo en México desde 1952. Colección MUAC hace algo menos frecuente: enseña el procedimiento.
La muestra abrió el 3 de octubre y seguirá en las salas 4, 5 y 6 del MUAC hasta el 21 de marzo de 2027. La curaduría es de Pilar García y Elva Peniche, y reúne más de 120 obras y 60 materiales documentales de más de 70 artistas, todo del acervo propio, incluido el Centro de Documentación Arkheia. Esas tres salas se destinan ahora a la colección de manera permanente, con rotaciones de obra por delante.
El recorrido tiene cinco núcleos y todos vienen de Olivier Debroise, el crítico que a inicios de este siglo se preguntó cómo imaginar una colección universitaria de arte contemporáneo. Nació en 1952, el año en que arranca el acervo, y murió en 2008, el año en que abrió el museo (coincidencia que un novelista no se atrevería a inventar). Sus ejes siguen guiando lo que el MUAC incorpora: los artistas fundadores de Ciudad Universitaria, la Ruptura y las abstracciones, la experimentación y la vanguardia, las nuevas figuraciones, la zona de riesgo. Me gusta que lo heredado sean preguntas. Un canon se acata; una pregunta se discute.
El primer núcleo es el más literal. Trae los bocetos que Diego Rivera hizo en 1952 para el Estadio Olímpico Universitario, el proyecto de David Alfaro Siqueiros para el mural de la Torre de Rectoría, fotografías de Héctor García y Úrsula Bernath sobre la construcción de Ciudad Universitaria y el registro fílmico que Andrea Di Castro hizo en 1978 del Espacio Escultórico. La universidad se mira a sí misma mientras se construye.
Algunas obras nunca se habían exhibido en el MUAC hasta ahora, como Kadosh, de Boris Viskin, y Olimpiadas, de Mohammed Melehi. Toda colección es más grande que lo que cuelga: tiene su bodega, ese almacén sin fondo donde termina el Arca en Los cazadores del arca perdida. Con más de 2 mil obras, mostrarlo todo a la vez no es una opción, y de ahí las rotaciones.
Y está el título, que es lo que más me convence: Historias en construcción, en plural y sin obra terminada. El museo dice que la muestra revela cómo una institución arma su colección, qué decide guardar y estudiar, y cómo lo cuenta después. Su política de adquisiciones pasa por comités y cuerpos colegiados, menos romántica que la del coleccionista iluminado y más defendible.
El MUAC abre de martes a domingo.+
https://muac.unam.mx/exposicion/historias-en-construccion