Ecofeminismo
Vandana Shiva traza los vínculos entre la explotación de la naturaleza y la subordinación de las mujeres en el capitalismo patriarcal contemporáneo.
La física y activista india Vandana Shiva lleva más de tres décadas argumentando que la crisis ecológica y la opresión de las mujeres no son fenómenos separados: son expresiones distintas de una misma lógica de dominación. El ecofeminismo, tal como ella lo concibe, es el reconocimiento de que las economías de la naturaleza, de las mujeres y de los campesinos producen cosas reales, sostienen la vida y, sin embargo, han sido sistemáticamente invisibilizadas por el capitalismo patriarcal.
Ese sistema, según Shiva, combinó el poder económico con el poder patriarcal para convertir tanto a la naturaleza como al trabajo femenino en recursos invisibles. Las mujeres hacen todo el trabajo del mundo, dice: alimentan familias en condiciones de pobreza, sostienen comunidades, ejercen una creatividad cotidiana extraordinaria, y aun así la narrativa dominante las trata como si no trabajaran, como si no pensaran; el mismo mecanismo opera con la naturaleza: las corporaciones actúan como si hubieran inventado la vida cuando, en el mejor de los casos, solo han intervenido en ella.
Uno de los temas centrales de su activismo es la libertad de las semillas. En su lengua materna, beej, la semilla, significa literalmente ‘la que evoluciona y crece por sí misma, para siempre, desde ella misma’. La capacidad de reproducirse y compartirse es la esencia misma de la semilla, y es exactamente lo que las grandes corporaciones agroindustriales buscan eliminar al patentar variedades y convertir a los campesinos en consumidores perpetuos de insumos ajenos.
La cosificación de las mujeres y la destrucción de la naturaleza son, para Shiva, dos caras de la misma moneda: ambas implican negar la agencia, la creatividad y el valor intrínseco de lo que se explota. Frente a eso, propone la no violencia como estrategia política: no la pasividad, sino la fuerza que nace de defender la tierra, la familia y la comunidad. Son las mujeres, afirma, quienes han liderado históricamente esa resistencia, y quienes pueden guiar a la humanidad por un camino distinto al de la avaricia y la destrucción.
La propuesta práctica de Shiva llega hasta la mesa de cada persona: elegir alimentos cultivados ecológicamente es un acto político. Es sostener la economía real de los campesinos, oponer resistencia a los monopolios alimentarios y cuidar la propia salud. El ecofeminismo, en última instancia, no es solo una teoría crítica: es un llamado a recuperar, semilla a semilla, decisión a decisión, el poder de crear y de nutrir la vida.
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