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Misterio en una novela irlandesa

Misterio en una novela irlandesa

30 de mayo 2022

Carlos Torres Tinajero

La novelista irlandés R. A. Dick es autora de El fantasma y la señora Muir. La protagonista de la historia es la señora Lucy Muir. Tiene dos hijos y vende su casa por falta de dinero para costear la vida, como lo hacía al lado de su extinto marido. Se muda a una nueva residencia, deja atrás los recuerdos de su matrimonio, su vida familiar y sus relaciones con las personas encargadas de los servicios en su mansión. Ya instalada ahí, se encuentra con el espíritu y con las ambiciones del capitán Daniel Gregg —dueño de esa propiedad en una época remota—, quien vaga por los pasillos, como fantasma, para recuperar su inmueble. Trazado con una irónica ambivalencia, el espíritu del capitán Daniel Gregg es un emotivo refugio en la última etapa de vida de Lucy Muir.

Con esta entrega literaria, Dick entreteje un libro de misterio y de romance desde una óptica original por la relación emocional entre los personajes y por algunos descubrimientos sobrenaturales en la mansión embrujada a orillas del mar. Pero la novela también tiene un toque de ternura y de comicidad, cimientos importantes a lo largo de la historia para hacerla memorable.

Al casero de Lucy Muir le desagrada la posibilidad de rentársela y pone resistencia a hacerlo. Sus principales motivos para negarse son el enigma encerrado en esas paredes, los dichos alrededor de la edificación y del hipotético peligro por correr allá adentro, una vez rentada. Pero tras un par de peripecias de Lucy Muir —como una noche a prueba con Martha, su amiga y antigua cocinera— el casero toma la decisión de llevarlo a cabo sin ningún reparo. Aunque enfrentan muchos inconvenientes en la casa al llegar —la escasez de gas y el vacío humano— Lucy Muir y Martha deciden pernoctar ahí. 

En la construcción narrativa, se manejan mecanismos primordiales para crear una atmósfera de misterio y para llevar a Lucy Muir a la conclusión de que la casa está encantada. Estos acontecimientos misteriosos se concentran en el hallazgo de un telescopio limpio, a pesar del abandono de la propiedad y en la existencia de una risa inexplicable en los andadores. El hecho, sorpresivo para ella, llama la atención por la naturaleza con la cual Dick mantiene el suspenso —en el que interviene la ambientación, el contexto situacional y la percepción del personaje— con trazos finos y contundentes para tensar y, al mismo tiempo, para humanizar la historia. El suicidio del capitán Daniel Gregg y la permanencia de sus pinturas y de su esencia en los pasillos despiertan la idea de que su espíritu ronda los rincones de la casa. Se trata de un alma con quien Lucy Muir dialoga todos los días para servirle como conciencia. A diferencia de una reacción esperada por ella —susto o enojo— la experiencia de convivir con fenómenos incomprensibles en la mansión la hace convencerse de quedarse y de disfrutarla.

La estancia en esa vivienda en la costa supone una liberación del personaje femenino en brazos del capitán Gregg, gracias a la ternura de él. El espacio físico para el desarrollo de la trama —Whitecliff, un pueblo costero en Inglaterra— está rodeado de acantilados, mansiones y colegios. Deshabitado por años, los rumores de un fantasma y de situaciones inusitadas en las habitaciones son una de las costumbres en Whitecliff. A pesar del peso social y emocional del suicidio del capitán Gregg, llama la atención la tranquilidad del ambiente, una característica en el barrio del pequeño domicilio de piedra gris, donde Lucy Muir vivirá una época de su existencia, llena de regocijo emocional, gracias a la contención emoción del fantasma: el capitán Daniel Gregg.

Un aspecto analítico por ponderar en toda la trama gira en torno a la importancia sicológica del capitán Daniel Gregg en la vida de Lucy Muir: se convierte en una figura masculina con peso inconmensurable. Deambula por los recovecos y por las estancias que habita Lucy Muir y su imagen se plasma en múltiples pinturas decorativas. También hay ciertos elementos inexplicables, pero racionales en el libro con el objetivo de lograr tensión narrativa. Un ejemplo preciso de esta peculiaridad se materializa en el momento en el que Lucy Muir cierra una de las ventanas; de manera secreta, aparece abierta más tarde. A partir de estos componentes —incógnitas fundamentales en la publicación— Dick construye un mecanismo narrativo de suspenso para definir la interioridad de algunos personajes. Gracias a la naturaleza composicional de la historia, todo el tiempo hay rasgos de misterio y de romance.

En suma, El fantasma y la señora Muir de R.A. Dick cuenta el romance de Lucy Muir y del fantasma del capitán Gregg. En medio de todos los factores de misterio, el conflicto da un giro inesperado por los diálogos y por la convivencia armónica entre Lucy Muir y el capitán Gregg. Se crean condiciones para hacer verosímiles las apariciones del capitán Gregg y para entablar un vínculo emocional con Lucy Muir. El ejercicio de Dick está lleno de humor y de frescura por la dimensión de sus personajes, características difíciles de concretar en la narrativa. La verosimilitud de la historia se materializa con destreza gracias a la solidez del perfil del capitán Gregg y a la concreción de la prosa. El resultado es una novela irlandesa llena de vida y de esplendor en cada momento de su desarrollo.

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