Yolanda Rentería: aprender a amar sin dejar de ser nosotros

Yolanda Rentería: aprender a amar sin dejar de ser nosotros

Vista FrontalEn Sintonía emocional, la terapeuta especializada en trauma explora cómo las experiencias de la infancia influyen en nuestras relaciones adultas y propone herramientas para reconocer nuestras emociones, establecer límites y construir vínculos más seguros.

Amar a la familia y necesitar distancia de ella no son sentimientos incompatibles. Podemos reconocer lo que nuestros padres hicieron por nosotros y, al mismo tiempo, identificar aquello que nos hizo falta durante la infancia. Para Yolanda Rentería, comprender esta contradicción es parte del camino hacia relaciones más saludables, una reflexión que desarrolla en su libro Sintonía emocional.

En entrevista con Revista Lee+, la terapeuta especializada en trauma explica cómo las primeras experiencias afectivas influyen en nuestra manera de relacionarnos. Durante la infancia, aprendemos a adaptarnos al entorno familiar y a identificar qué comportamientos nos permiten sentirnos seguros. Sin embargo, esas estrategias pueden acompañarnos hasta la edad adulta, incluso cuando dejan de ser útiles.

«Cuando te enseñan a ser obediente no puedes ser tú tu propia persona», señala Rentería al reflexionar sobre una crianza que prioriza las expectativas de los adultos por encima de las necesidades emocionales de los niños.

Estas experiencias pueden manifestarse de distintas maneras: algunas personas se alejan cuando sienten tensión en una relación, mientras otras buscan complacer a los demás para evitar conflictos, aunque eso implique ignorar sus propias necesidades. Reconocer estas respuestas requiere observar no solo lo que pensamos, sino también lo que sentimos físicamente.

Escuchar al cuerpo para comprender nuestras relaciones

A partir de su experiencia terapéutica y de su formación en métodos somáticos, Rentería plantea que comprender intelectualmente una emoción no significa necesariamente saber reconocerla o gestionarla. La tensión muscular, la ansiedad o la sensación de incomodidad pueden ofrecer pistas sobre cómo experimentamos nuestros vínculos.

Por eso, Sintonía emocional invita a detenerse y preguntarse cómo nos sentimos cuando estamos con determinadas personas, qué situaciones nos generan malestar y cuándo actuamos por deseo o por obligación.

La autora también propone revisar la historia familiar sin caer en una visión simplista del pasado. Nuestros padres pudieron haber hecho lo mejor que sabían y, aun así, dejar necesidades emocionales sin atender. Reconocerlo no significa negar el cariño recibido ni justificar el daño.

Al recordar las conversaciones con su madre, Rentería explica que fue necesario aprender a hablar de aquello que le había faltado sin convertirlo en un ataque personal. El objetivo no era cambiar el pasado, sino abrir nuevas posibilidades de conexión en el presente.

Poner límites también es una forma de cuidado

Construir relaciones saludables implica escuchar, desarrollar empatía y aprender a reparar el daño. Sin embargo, la autora advierte que esto no significa permanecer en cualquier vínculo. Cuando existen abuso o manipulación persistentes, establecer límites e incluso terminar una relación puede ser necesario. Cada situación es diferente y, en determinados casos, el acompañamiento profesional resulta fundamental.

Para comenzar a transformar nuestras relaciones, Rentería recomienda hacer pausas durante el día para identificar las emociones y sensaciones corporales, además de prestar atención a esa intuición que nos ayuda a reconocer cuándo estamos haciendo algo que realmente queremos y cuándo respondemos a expectativas externas.

La autora concibe Sintonía emocional como una guía para trabajar a lo largo del tiempo, volver a sus páginas y acompañar un proceso que no ocurre de la noche a la mañana.

Más que ofrecer soluciones inmediatas, Rentería invita a reconocer las heridas sin quedar definidos por ellas. Aprender a amar de otra manera no exige borrar nuestra historia ni esperar que los demás cambien por completo. A veces, el primer paso consiste en escucharnos, reconocer nuestras necesidades y construir, desde el presente, relaciones en las que podamos conectar sin dejar de ser nosotros mismos.+. Compra el libro aquí