No me interesa bajar la intensidad a la potencia que me habita: Mayra Santos-Febres

No me interesa bajar la intensidad a la potencia que me habita: Mayra Santos-Febres

30 de diciembre 2022

Por Irma Gallo

Entre el testimonial, la autoficción y la crónica periodística, en Antes que llegue la luz (Planeta México, 2021), la escritora puertorriqueña Mayra Santos-Febres narra la devastación que dejó a su paso por la isla el huracán María en 2017, pero sobre todo la comunidad que se creó entre las comunidades afectadas, casi siempre lideradas por mujeres.

“Yo quería escribir una novela que le hiciera honor a un pueblo que sufrió un huracán devastador que lo dejó sin luz por ocho meses. Hubo unos 5 mil 645 muertos por la falta de electricidad. Por ejemplo, las personas que tenían que hacerse diálisis, los neonatos, las personas que tenían que andar con ventilador, toda esa gente se murió”, cuenta la escritora.

Para Santos-Febres había un problema ético en tratar de hacer de ficción con “algo tan contundente” como esta tragedia. “¿Cómo la ficción puede recoger tanta realidad?”, se preguntó también. “Entonces, en Puerto Rico yo soy una persona sin nombre porque me llamo la Escritora. El país es pequeño, somos tres punto algo millones de personas en la isla y como cuatro fuera y yo le he dado clases a muchas personas, doy clases en la universidad y en otras escuelas, trabajé en un festival para el impulso de la lectura, tengo un espacio en la radio. Yo me la paso todo el tiempo creando contenidos porque si a uno no le gusta lo que lee debería escribir el libro que no está. O si no le gusta el contenido que hay, en vez de estar diciendo “no me representa”, crea tú el contenido”.

Durante el huracán, cuenta Mayra Santos-Febres, la gente la miraba y le decía “¿usted es la escritora?”, y acto seguido le pedían que escribiera sobre lo que estaba sucediendo en la isla. “No deje que esto pase desapercibido; dígale al mundo, sobre todo dígale a las otras generaciones lo que pasó”.

“Y eso a mí me apretaba el corazón”, dice la autora de Nuestra señora de la noche. “No encontraba nada de lo que yo supiera que pudiera abarcar lo que tenía que escribir, pero si combinaba géneros sí podía”.

Así, Mayra Santos-Febres combinó la crónica con la autoficción, el testimonio y la novela autobiográfica para lograr lo que quería narrar: “Una historia en el centro, de una mujer —la alianza entre mujeres—, que es madre soltera como yo, con sus hijos a cuestas, corriendo, y trabajando con los demás”.

Dado que en toda la isla no había luz, la autora no podía ir reuniendo testimonios con una grabadora en la mano. Por ello, confió en lo que la gente le contaba y en su memoria para recordarlo.

“Y eso me hizo replantear el papel del escritor. No somos los expertos; somos los que estamos al servicio. Yo oía esa voz que me decía «escriba, escriba», y por primera vez yo sabía para lo que era la literatura”, dice, con convicción.

“Hay quienes piensan que la literatura tiene que ser de otra cosa, que no se puede enfocar en lo que es importante; no me importaba. Yo lo voy a hacer. Primero por esas voces que me lo pedían y segundo por mí. Porque yo tengo una voz. Yo viví una transformación del mundo y yo quiero contarla”, aclara.

En Antes que llegue la luz, Mayra Santos-Febres cuestiona también lo que ella llama “el imperio de las cosas”, esa acumulación de objetos que el capitalismo nos ha enseñado como la única forma posible de vida. “Y cuando no hay agua”, dice la escritora, “se convierten en tus enemigos porque no los puedes limpiar, no puedes hacer nada con ese montón de cosas que se apilan y se apilan”.

A pesar de la necesidad que había en esos momentos, dice la autora, “la gente me pedía libros como si fueran un bien esencial. No había luz, así que volver al libro fue una cosa maravillosa. En un momento dado me encuentro a esta señora que limpiaba casas, y me miró y me dijo: «usted es la escritora». Estábamos las dos en una fila tratando de comprar suministros, y me dijo «usted me acompañó durante el huracán, porque cerca de la casa donde yo trabajo hay un sitio que se llama Libros libres, pasé por ahí, agarré el libro y cuando llegó el huracán tuve tiempo de leerlo. Yo no leo, y decía, no voy a poder, pero no voy a dormir, necesitaba ocupar mi mente en algo y empecé a leer. Y fíjese que leí, leí y leí, y entendí qué bonito es el libro, a veces un poco complicado, pero qué bonito es, y me acompañó durante el huracán», me dijo. Y no es que la gente que trabaja no quiera leer, es que no tiene tiempo. ¿Quién tiene tiempo para sentarse unas seis horas a mirar esa cosa, ese extraño libro y leer literatura?”, cuenta.

“Y esas son las personas para las que yo quisiera escribir. No sólo, pero también. Y no sobre ellos sino con ellos”, dice la académica y escritora cuyos libros han sido traducidos francés, inglés, alemán e italiano.

Unos meses antes del huracán, según cuenta en el libro, Mayra Santos-Febres se separó del padre de su hija, que perdió su empleo y se volvió un hombre violento que le increpaba constantemente su “manera” de ser esposa. Al respecto, comenta: “Si esa es la definición de ser esposa, yo no quiero ser esposa de nadie. De lo que sí me doy cuenta es que me encanta ser madre soltera y que no me interesa bajar la intensidad a la potencia que me habita. Y la potencia que me habita es esta: la de pensar, viajar por todas partes, llevarme a mis hijos; me gusta este hombre, pues me gustó, camino para arriba, camino para abajo, escribo libros; esa es la potencia que me habita y yo quiero ver hasta dónde me lleva”.

Profesora invitada y residente por múltiples universidades prestigiosas de Estados Unidos, Latinoamérica y Europa, ganadora de premios tan importantes como el Letras de Oro en 1994 y el Juan Rulfo en 1996, ambos de cuento, ciertamente la potencia que habita a Mayra Santos-Febres la ha llevado por grandes lugares… y lo que le falta.

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