El cine también crece: todo lo que hay que saber del 31.º Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan niños)

Del 8 al 23 de agosto de 2026, sábados y domingos, se llevará a cabo el 31.º Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan Niños), organizado por La Matatena A.C., una celebración que vuelve a defender una idea esencial: las niñas y los niños no son espectadores menores, sino públicos capaces de mirar, preguntar, emocionarse y construir sus propias interpretaciones.

Bajo el lema “¡El cine es raíz y semilla de vida!”, la edición de este año reunirá 73 materiales provenientes de 26 países. La selección incluye nueve largometrajes, 15 cortometrajes de ficción, 21 cortometrajes de animación, tres documentales, 21 cortometrajes realizados por niñas y niños y cuatro producciones realizadas en La Matatena A.C. La programación podrá disfrutarse en versión original con traducción simultánea al español, una decisión que conserva la diversidad lingüística de las películas sin perder la posibilidad de acercarlas al público mexicano.

La selección internacional dibuja un mapa amplio de la infancia contemporánea. Desde Dante, de Linda Hambäck, coproducción de Suecia, Dinamarca y Noruega, hasta Mumbo Jumbo, de Karsten Kiilerich, y Splish, splash por siempre!, de Natascha Beller, el programa reúne historias que atraviesan diferentes géneros y sensibilidades. El piso secreto, El rey de los vagabundos, La historia de Helene, Mira, Niño pájaro y Simplemente llámame Frida completan una competencia de largometrajes que confirma que el cine infantil puede hablar de aventura, imaginación, crecimiento y transformación sin recurrir a fórmulas simplistas.

En los cortometrajes de ficción aparece una de las grandes virtudes del formato: su capacidad para contar mucho en poco tiempo. Bichos de la ciudad, Chica, Cuando sea rico, De cabeza y La pequeña detective del hotel comparten programación con relatos como La abuela y yo, El mandado, Marina y la falda, ¿Para qué sirven las cosas? y Tenemos pan casero. Hay espacio también para el humor, la fantasía y la aventura en títulos como Estudiantes fantásticas y fantásticos y dónde encontrarlos, El diario ultrasecreto de Ela y Rotenissen, el gnomo desordenado.

La animación, por su parte, vuelve a demostrar que no es un género limitado a una edad, sino una forma extraordinariamente flexible de pensar el mundo. La selección incluye trabajos mexicanos como Bolero, Dicen que ya no se habla, Francisca y la Muerte y Papel de luz, junto a producciones de Francia, Alemania, Brasil, Colombia, Bélgica, Noruega, Suecia, Polonia y otros países. Entre sus títulos hay huevos huérfanos, jardines mágicos, zapatos diminutos, peces nube, ladrones de flores y personajes que sueñan con volar. La imaginación, aquí, no es una evasión de la realidad: es una manera de volver a verla.

Los tres documentales seleccionados —Calabozos y Espectros, Ela puede saltar y El paraíso de Ainara— amplían todavía más la conversación. Porque el cine para niñas y niños también puede observar la vida real, sus conflictos, sus preguntas y sus posibilidades.

Pero quizá uno de los rasgos más importantes del festival se encuentra en la sección dedicada a los cortometrajes realizados por niñas y niños. Títulos como Bullying, Caída y ascenso, Cosas que le pasan a la luna, Cosmonauta, La abuela científica, ¿Quién quiero ser?, Sin caídas no hay patinaje y Yo también, ¡Yo también! muestran que la infancia no solo necesita espacios para ver cine: también necesita oportunidades para hacerlo.

La programación se presentará en sedes presenciales como la Cineteca Nacional, la Cineteca Nacional de las Artes, la Cineteca Nacional Chapultepec, la Sala Julio Bracho del CCU, el Cinematógrafo del Chopo, Cinemanía, el Museo Yancuic y distintos Faros de la Ciudad de México, además de Ecatepec. También habrá sedes virtuales a través de Canal 22, Canal Once, Capital 21 y TV Migrante.

En tiempos en que las pantallas acompañan buena parte de la vida cotidiana, un festival como este recuerda que no todas las imágenes son iguales. Hay imágenes que pasan. Y hay otras que dejan una pregunta, una emoción o una historia que continúa después de que aparecen los créditos.

Por eso el cine puede ser, como propone el festival, raíz y semilla. Raíz, porque nos conecta con las historias, las culturas y las experiencias que nos forman. Semilla, porque una película vista durante la infancia puede permanecer durante años, creciendo silenciosamente hasta convertirse en una nueva manera de mirar.

Del 8 al 23 de agosto, el Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan Niños) vuelve a abrir sus puertas para demostrar que mirar también es una forma de crecer. Y que, cuando el cine se toma en serio a sus espectadores más jóvenes, el mundo que aparece en la pantalla puede ser mucho más grande.