+Lecturas entrevista a Iveth Luna Flores por el libro Neblina afuera

+Lecturas entrevista a Iveth Luna Flores por el libro Neblina afuera

En esta nueva entrega de nuestras cápsulas de +Lecturas, Francisco Goñi conversó con Iveth Luna Flores a propósito de Neblina afuera, un libro publicado por Sexto Piso que se adentra, con una mirada íntima y crítica, en la vida obrera del norte de México. A partir de una escritura fragmentaria que avanza entre la memoria, el ensayo y la narración, la autora construye un retrato del territorio industrial de Apodaca, Nuevo León, y de las dinámicas familiares, afectivas y laborales que lo atraviesan.

Neblina afuera puede leerse como un conjunto de relatos enlazados o como una novela hecha de fragmentos. En cualquiera de sus formas, el libro propone una inmersión en la cultura de la fábrica no desde la distancia sociológica, sino desde la experiencia cotidiana: crecer entre turnos de trabajo, calor extremo, rutinas repetidas y una idea del esfuerzo que se hereda casi sin palabras. La escritura de Luna Flores se instala ahí, en ese espacio donde el trabajo no solo organiza el tiempo, sino también los vínculos, los silencios y las expectativas.

Uno de los ejes del libro es la familia como primera institución de la cultura industrial. Las casas, como las fábricas, funcionan por engranajes: horarios estrictos, roles asignados, gestos que se repiten. En ese ecosistema, los afectos también se mecanizan. El cansancio, la disciplina y la productividad se filtran en la manera de querer, de criar y de sostener el día a día. Neblina afuera observa con atención cómo esas lógicas atraviesan los cuerpos y, de manera particular, los de las mujeres, sobre quienes recae gran parte del trabajo invisible que permite que todo siga funcionando.

Sin convertir el libro en un alegato ni en un manifiesto, Iveth Luna Flores pone en tensión el machismo estructural que opera en las clases trabajadoras, no como una excepción, sino como una condición que se normaliza y se reproduce. La novela fragmentada muestra cómo el cuidado, el servicio y la renuncia personal se vuelven piezas clave para sostener la cadena productiva, tanto dentro como fuera de la fábrica. La escritura, en ese sentido, funciona como una herramienta para mirar de frente esas herencias y preguntarse qué se hace con ellas.

Otro de los temas centrales es la sensación de estar siempre en tránsito. La autora escribe desde un lugar intermedio: no del todo dentro del mundo obrero que marcó su infancia, pero tampoco completamente integrada al campo literario y cultural al que accedió más tarde. Esa experiencia de desplazamiento —de no pertenecer por completo a ningún sitio— recorre el libro como una neblina persistente. La formación académica, el descubrimiento de la poesía y la posibilidad de imaginar otra vida no borran el origen, sino que lo vuelven un territorio en constante negociación.

En Neblina afuera, la memoria no aparece como un ejercicio nostálgico, sino como un gesto combativo. Recordar es una forma de resistir a los relatos simplificados sobre el progreso, el mérito y el trabajo duro. La infancia, las primeras lecturas, los empleos que sostienen y desgastan, la salida del hogar y la construcción de una voz propia se entrelazan para mostrar cómo la escritura se convierte en un espacio de autonomía: un lugar no heredado, conquistado palabra por palabra.

Lejos de ofrecer soluciones o respuestas cerradas, el libro apuesta por la literatura como una forma de conciencia. Nombrar lo que duele, lo que pesa y lo que se repite es, aquí, un acto político en sí mismo. La escritura no viene a corregir el mundo, sino a abrir fisuras en su relato dominante, a permitir que otras experiencias —frecuentemente invisibilizadas— encuentren un cauce.

Neblina afuera dialoga con una tradición de autoras que han hecho de la experiencia personal un campo de tensión literaria, donde vida y escritura se contaminan y se potencian. En ese cruce, Iveth Luna Flores construye un libro lúcido y contundente, dirigido especialmente a quienes provienen de contextos similares y buscan, a través del arte y la literatura, una forma distinta de habitar el mundo.

En la conversación con Francisco Goñi para +Lecturas, queda claro que Neblina afuera no es solo un retrato del norte industrial, sino también una exploración sobre lo que significa escribir desde ahí: desde la neblina de la memoria, desde la incomodidad de la transición y desde el deseo de no repetir, intactas, las mismas estructuras que marcaron el origen.