Laura Baeza y la indagación profunda de las emociones

Laura Baeza y la indagación profunda de las emociones

21 de diciembre 2022

Por Irma Gallo

En Una grieta en la noche (Páginas de espuma, 2022), el libro más reciente de Laura Baeza (Campeche, 1988), hay cuentos violentos, cuentos negros, cuentos de fantasmas y de violencia, y en todos está presente la expetrimentación formal de una escritora joven que se está convirtiendo en una voz muy poderosa de la narrativa contemporánea en español.

“Yo vengo del cuento. He publicado también novela pero siempre regreso al cuento porque para mí es una forma primigenia de narrar. Es el origen de la forma en que yo concibo la literatura”, dice la narradora. “Hay historias que yo considero que solo pueden ser contadas a través de escenas que pueden parecer pequeñas pero no lo son. O sea, son pequeñas en extensión, pero son de una profundidad que al lector lo llevan a ir descubriendo muchas más cosas. Creo que eso siempre fue lo que tuve en mente mientras imaginaba las historias”, continúa.

Baeza, quien resultó finalista del Premio Ribera del Duero 2022 con este libro de cuentos, afirma que tuvo estas historias dentro de sí durante algunos años. “Porque ese es mi proceso: voy empapándome de lo que me interesa, de lo que me obsesiona, de lo que me da miedo, y después vino la escritura. Siempre divido mi proceso en eso: en una indagación muy profunda del mundo externo, y también del mundo interno, y después hago la escritura total, tomo los riesgos que debo tomar con el lenguaje, la forma, etc., y como vengo de leer cuentos, son los puntos principales que me pongo como autora al momento de escribir: ¿qué es lo que me gustaría leer a la hora de leer cuentos?”

Un ejemplo de la experimentación que hace Laura Baeza con el lenguaje en este libro se puede encontrar en el primer cuento, llamado “Quinto round”.

“Es la historia de un boxeador de la periferia de la Ciudad de México, se llama Menandro “la Chinche” Mendoza. Es su historia y no, porque también es la historia de unos adolescentes que viven en un entorno que no les gusta, y quieren hacer algo para salir de ese entorno”.

Escrito de manera trepidante, en párrafos largos que carecen de punto y aparte y en donde las comas apenas y permiten respirar, Julián y la voz narrativa del otro chico, de quien no sabemos su nombre, nos transportan a ese mundo precarizado y violento del cual quieren salir. Julián admira tanto a la Chinche que quiere convertirse en lo que un día fue: un boxeador con una fuerza brutal, al que nadie derrotaba… Hasta que sucedió.

“Es la historia de la migración y es la historia de las familias que están compuestas por otros miembros. Es una historia que abarca muchas más cosas, sin embargo, el box es importante aquí porque hay una comparación entre el deporte de contacto, que a mí me gusta mucho, y el lenguaje. Creo que era lo que yo necesitaba. Poner casi en la misma línea un deporte rápido, como el basquetball o el boxeo y la cadencia de las palabras”, comenta Laura.

“Pero no es una cadencia poética ni la que estamos acostumbrados cuando escuchamos la palabra cadencia; es una cadencia del golpe y de las sílabas y del aliento, que es como uno se siente cuando practica deporte, o sea, no puedes dejar de respirar. Y no puedes dejar de respirar de forma rápida cuando lees el cuento”, concluye.

El tema de las distintas violencias que sufren día a día las mujeres también está presente en Una grieta en la noche, aunque Laura Baeza confiesa que cuando comenzó a publicar no tenía interés en escribir sobre violencia porque ella no era violentaba en forma convencional. “Yo decía que eso no me correspondía, no me tocaba y para qué me lo iba a adjudicar. Sin embargo, el tiempo, las lecturas, las experiencias propias y ajenas me han colocado en el lugar en el que me siento más cómoda, que es hablar de esas pequeñas violencias”.

Así, los cuentos de Una grieta en la noche toca violencias como el abandono, la crueldad de los hermanos. Asimismo, las relaciones obsesivas de algunos varones con sus madres, como en el cuento “Veintidós días en la lluvia”.

“Es una historia de amor millenial. Cómo nos enamoramos los millenials, a través de la soledad. Estamos acostumbrados a las multitudes, a estar todo el tiempo motivados por muchas cosas, sin embargo, hay una profundidad latente cuando hablamos de soledad o cuando hablamos del amor verdadero o lo que aspiramos a que sea el amor, y esto es lo que atraviesa a estos personajes. Y el personaje masculino tiene una situación familiar que no le permite desprenderse de la madre, pero ahí no puedo dar tantos spoilers”, dice, con una sonrisa. “Lo único que les puedo decir es que en este libro yo quería escribir sobre fantasmas y sobre otro tipo de presencias, y eso es algo que marca a este personaje y marca también a la voz femenina, que es quien cuenta la historia”, concluye.

Algo oscuro, no sólo estas presencias, corre por todas las páginas de Una grieta en la noche. Algo insólito y algo distorsionado. Laura Baeza define estos episodios como “pequeñas explosiones de terror cotidiano”. Queda al lector aventurar su propia hipótesis después de la lectura de este libro, que sin duda no lo dejará impasible.

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