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La madurez de un festival a medio siglo de existencia

La madurez de un festival a medio siglo de existencia

11 de julio 2022.

Por Amanda García

Los mejores placeres de la vida se degustan en bocados pequeños. Los canapés de la gastronomía se saborean en un abrir de cerrar de boca; mientras que los entremeses del teatro en un abrir y cerrar de ojos. Son breves pero su efecto gratificante deja eco en la memoria sensorial por tiempo indefinido.

En ambos casos el gesto final es una sonrisa. Es probable que esa no sea su principal razón de existencia, pero inexplicablemente tienen como coincidencia el provocar sensaciones únicas en los receptores.

Los entremeses están hechos para amenizar banquetes o festivales escénicos, tal y como ocurre en eventos sociales y el Festival Internacional Cervantino (FIC). La materia prima es de distinta naturaleza —en los primeros la comida y en los segundos la creatividad humana—, pero la finalidad vuelve a ser la misma: la satisfacción de un deseo personal.

El arte es tan sustancial como la necesidad de comer, y Miguel de Cervantes Saavedra hizo que esta frase cobrara sentido al incorporar los Entremeses durante la escenificación de obras de teatro de larga duración, con la finalidad de alimentar el pensamiento mediante mensajes sociales con toques de ironía. 

Con el tiempo estas representaciones en pequeño formato se popularizaron en la sociedad española, en las que además de fungir como divertimento entre un acto y otro, proyectaban fragmentos de la realidad de la época. Las risas fueron la respuesta se aceptación de los espectadores y, a su vez, un añadido gratificante que incentivó su consumo. 

Al igual que el bouquet de un buen vino, la esencia de los Entremeses impregnó las páginas de los libros, los teatros del mundo y las plazas públicas del estado de Guanajuato, lugar en el que hasta el día de hoy se mantiene viva esta tradición durante la celebración del FIC. 

Desde hace medio siglo, esta fiesta cultural ha evolucionado, al igual que un vino. Los artistas que han transitado por los escenarios son las uvas que pigmentan de colorido las plazas públicas, los teatros y las calles de la entidad ubicada en el bajío mexicano. 

Enrique Ruelas Espinoza cosechó la primera semilla en 1953, un dramaturgo y poeta mexicano que encontró en la arquitectura guanajuatense un escenario natural para montar los Entremeses por primera vez, la Plaza de San Roque. 

Fue así como la comunidad mexicana se apropió de la obra de Cervantes y después de medio siglo continúa preservando su memoria con la escenificación de los Entremeses Cervantinos. La semilla alcanzó su madurez y el sabor se sigue perfeccionando año con año.

Esta ocasión no es la excepción y el público de todo el mundo podrá catar la puesta original de Enrique Ruelas en una versión prácticamente inalterada —bajo la dirección de Hugo Gamba Briones—. La guarda cuidadosa, Los habladores y El retablo de las maravillas volverán a San Roque para esbozar sonrisas a partir de circunstancias extraídas de la cotidianidad.  

El Festival Internacional Cervantino llega a sus 50 años con el cuerpo perfecto y, del 12 al 30 de octubre, la audiencia podrá disfrutar de una celebración de aniversario en un formato completamente presencial. 

La cava cultural contará con 113 espectáculos que incluyen la participación de 33 países. En cada edición se seleccionan dos invitados de honor, quienes trasladan al festival la esencia cultural de sus regiones, y en esta ocasión la Ciudad de México ofrecerá una selección de propuestas artísticas en las que se manifiesta la diversidad, la vida nocturna y las experiencias chilangas del día a día. 

La Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México inaugurará el FIC 50 en la explanada de la Alhóndiga de Granaditas, acompañada de la potencia vocal inaudita de Hera Hyesang Park y María Katzarava. Café Tacvba refrescará la noche en un concierto acompañado de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (OSUG), y Caifanes revivirá los himnos del rock hispanoamericano que unieron a la juventud a finales de los 90.

Corea trazará una línea del tiempo cultural con agrupaciones que van de lo clásico a lo contemporáneo como Coreyah, Sumi Jo, JAMBINAI, KARD K-pop y Laboratory Dance Project [LDP]. Latinoamérica mostrará presencia con el “Caballero de la Salsa”, Gilberto Santa Rosa y la cantautora con raíces oaxaqueñas y angloamericanas, Lila Downs. 

Physical Momentum (México) desafiará los límites de la fisicalidad; Dimitris Papaioannou (Grecia) explorará la corporalidad en relación a la luminosidad y la orientación de los cuerpos en el espacio, y Sankai Juku (Japón) transgredirá las barreras de la mente a través de la danza butoh. 

Esta mezcla de disciplinas artísticas, propuestas y reflexiones sobre lo humano sólo ocurren una vez al año, el mes de octubre. Es entonces cuando la cosecha cultural rinde sus frutos y los espectadores pueden darse cita durante 19 días para degustar un banquete preparado especialmente para su disfrute. ¿Están listos para probarlo?

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