Fotografía poderosa: entrevista con Steve McCury

La fotografía es un arte relativamente joven que ha sentado las bases para muchas otras expresiones y discursos artísticos. No obstante, ha entrado en una serie de cambios tanto en la técnica como en la concepción durante los últimos años, más aun con la llegada del siglo xxi. En palabras de Joan Fontcuberta, autor de La fotografía después de la fotografía, la fotografía digital “responde a un mundo acelerado, a la supremacía de la velocidad vertiginosa y a los requerimientos de la inmediatez y globalidad”. World Press Photo del año pasado tuvo como ganadoras varias fotografías donde sobresalían los conflictos de Oriente Medio, las grandes movilizaciones de personas, y las consecuencias de la guerra y desigualdad social. Este año no cambió demasiado. Sin embargo, hay otro lado de Oriente que también ha sido documentado. Ambas partes de aquel mundo con culturas y conflictos diversos coexisten, y sólo juntos pueden mostrar un panorama más completo.

El fotógrafo estadounidense Steve McCurry es el autor de cientos de fotografías que nos muestran ambos lados de la moneda en la cultura oriental. Su trabajo se ha caracterizado por el acercamiento a este mundo que, si observamos con detenimiento, no es tan distinto a nosotros: “Al pensarlo, veo que los vibrantes colores de Asia tuvieron un papel muy importante al enseñarme a crear una imagen. Sin embargo, el color solo o la estructura por la estructura no son los que hacen una buena fotografía para mí.

Frecuentemente, cualquier consideración de estos factores es sólo para evitar cualquier cosa que pueda ser distractora o estridente. Lo que hace poderosa a una imagen es la confluencia de estos elementos en un momento prístino que revela una verdad más profunda”. Steve McCurry nació el 24 de febrero de 1950 y cursó estudios de historia del cine. Antes de dedicarse a la fotografía tuvo el interés de conocer el mundo: “al principio mi único deseo era viajar, y la fotografía fue el medio que me permitió hacerlo; pero he dibujado y pintado desde que tenía diez años, así es que siempre he estado interesado en el arte. Me interesé por la fotografía cuando estaba en la universidad”. Las fotografías de McCurry se han conocido en gran parte del mundo. ¿Quién no ha visto el maravilloso retrato de la niña afgana que fue conocida por aparecer en la portada de la revista National Geographic en 1985? Ella, Sharbat Gula, había escapado de la guerra que asolaba Afganistán para trasladarse a un campo de refugiados en Pakistán, de donde salió a principios de los años noventa para volver a su tierra natal. McCurry considera que conservar en la memoria una imagen es muestra del poder que ésta guarda en su mensaje, el cual en muchas ocasiones podría posicionarse por encima de la forma: “Una fotografía poderosa se convierte en un ícono, ya sea de un lugar, tiempo o situación. Se arraiga a tu mente. Pienso que la fotografía trata más acerca del contenido, la historia tal vez, la cara, algo que podamos aprender o apreciar de un lugar o de una persona, y menos acerca de algo que muestre lo buenos o inteligentes que somos los artistas.

Una gran fotografía es una imagen que se queda contigo, no la puedes olvidar.

Puedes leer la entrevista completa en: www.revistaleemas.mx 

Por Rolando Ramiro Vázquez Mendoza

MasCultura 06-mar-17

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