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Diez claves de José Agustín para conocer su legado

Diez claves de José Agustín para conocer su legado

La partida del escritor José Agustín representa una noticia triste para la literatura universal, no por predecible ―pues su enfermedad se anunció hace unas semanas― menos dolorosa. Sin embargo, en medio de esta pérdida, nos queda un legado impresionante para las letras mexicanas. Miles de lectores recordaron aquellas novelas que les llegaron a las manos y los deslumbraron: La tumba, De perfil, Se está haciendo tarde, Tragicomedia mexicana, entre muchas otras. A manera de homenaje, queremos enlistar diez claves del autor que nos dan luz acerca de su enorme herencia literaria y humana, pues sus seres queridos lo recuerdan como una presencia llena de buen humor, chistes ingeniosos y charla amena.

  1. El origen. José Agustín nació en Guadalajara en 1944 casi por accidente. Su padre era piloto y la familia se encontraba en este lugar. Sin embargo, el escritor siempre se sintió acapulqueño, como sus padres y sus hermanos.
  2. Un niño prodigio. La lectura representó una de las pasiones de José Agustín desde la infancia, a partir de autores como Camus, Kerouac y los clásicos griegos. El niño compartía estos libros con sus hermanos. Con el tiempo, entró a un grupo de teatro y empezó a escribir obras teatrales (casi una por día) e historietas. Escribió su primer cuento a los once años. El autor cuenta que el libro que le hizo plantearse la carrera de escritor fue Lolita, de Nabokov, a los doce años.
  3. Obsesionado con el rock. Un parteaguas de la infancia de José Agustín consistió en la irrupción del rock en el panorama mundial. Su padre le traía libros y discos de sus múltiples viajes. Así, pronto se convirtió en una enciclopedia andante del rock nacional e internacional, conocimientos que después integró en su obra literaria.
  4. El viaje a Cuba. Muy joven, José Agustín contrajo matrimonio con Margarita Dalton (hermana del poeta Roque Dalton), por el puro placer de poder viajar juntos a Cuba cuando ambos eran menores de edad. Esta travesía cambió la vida del escritor para siempre, pues la Revolución había triunfado dos años antes, se respiraba un ambiente triunfante y el mundo cultural se encontraba en ebullición. El viaje, como el matrimonio, duró poco.
  5. Juan José Arreola. Aun con su genialidad, no puede concebirse la brillante trayectoria de un joven José Agustín sin el acompañamiento de un escritor y editor fascinante. El autor cuenta que asistía a un taller literario con Juan José Arreola, pero además éste lo invitaba a su casa para corregir los textos minuciosamente.
  6. La tumba. La primera novela de José Agustín se publicó cuando él contaba 17 años. La tumba causó una oleada de controversia entre la critica literaria mexicana, pues ganó detractores y admiradores por igual.
  7. El choque generacional. La literatura de José Agustín causó un gran revuelo entre los lectores jóvenes, que por fin se sentían comprendidos. La contracultura había ahondado una brecha entre estos chicos y sus padres, quienes no comprendían la rebeldía, la crítica y la diversión de sus hijos. Esta incomprensión se ve representada, entre otras novelas, De perfil.
  8. La cárcel. José Agustín fue encarcelado durante algunos años en la prisión de Lecumberri por posesión de marihuana. Ahí conoció al escritor José Revueltas y a muchos presos políticos, entre éstos, estudiantes del movimiento de 1968. En este lapso, escribió El rock de la cárcel, su obra autobiográfica.
  9. El retiro del mundo. Después de unas décadas de descontrol, literatura, genialidad y una vida al límite, el escritor decidió retirarse del foco público y se concentró en su vida familiar, en seguir escribiendo desde su casa en Cuautla. Hasta ahora, José Agustín es de los pocos autores mexicanos que han podido vivir de sus regalías.
  10. El legado. Tras de sí, José Agustín deja la inauguración de una generación literaria mexicana (la Onda), más de cuarenta libros (sin contar su participación en antologías), así como diversas producciones cinematográficas. Pero, sin duda, lo más importante de esta herencia fue abrir la posibilidad de que la juventud mexicana contara sus propias experiencias sin censura, con humor y en su propio lenguaje.