Entrevista con Angie Kim

Entrevista con Angie Kim

10 de mayo de 2021 

Fabián V. Escalante 

Platicamos con Angie Kim acerca de su novela El juicio de Miracle Creek (Motus Thriller). En ella presenta el juicio y el prejuicio de la maternidad perfecta. En sus páginas están los pensamientos más oscuros de algunas madres, el sacrificio que implica ser madre y el peligro al que están expuestos los hijos. Las madres no tienen que ser perfectas. Una obra que nace debido a un accidente en la vida real y un juicio contado desde la perspectiva de diferentes personajes. Angie Kim relata y deja un poco de su pasado y su pérdida de identidad en un país nuevo. Una novela que te dejara sin aliento.

¿Cómo lograste mezclar el peligro y la maternidad en tu novela? 

La maternidad está llena de peligros por la intensidad de sus emociones. Da miedo amar a alguien tan profundamente como amo a mis hijos. Hay mucha alegría, pero también mucho miedo de que les ocurra algo, sobre todo cuando son pequeños y parecen muy vulnerables. En El juicio de Miracle Creek el peligro se manifiesta cuando, al comienzo de la novela, una cámara de oxígeno se incendia con tres niños en su interior. Esto fue fácil de imaginar para mí (aunque increíblemente difícil de escribir) porque uno de mis hijos se sometió a una terapia de oxígeno hiperbárico, y tuve pesadillas sobre la cámara en llamas. Nunca sucedió nada parecido. Pero, incluso al final del tratamiento, los sueños con llamas y el sonido de golpes en la pared de acero de la cámara continuaron durante el otoño y el invierno del año siguiente. Años más tarde, cuando comencé a escribir la novela, esa fue la imagen con la que comencé. Comencé con lo qué pasaría si hablaba en voz alta en la vida real. Hice que los padres de El juicio, pasaran por mis pesadillas, dejando salir mis ansiedades y miedos a través de la escritura. 

La maternidad tiene qué ser perfecta ante la sociedad patriarcal, ¿pero cómo es realmente la maternidad en las madres del mundo real?

Es diferente para todas y cada grupo de madres tiene su dinámica, pero todo es humano porque un grupo cercano de madres tiene una combinación compleja de apoyo y envidia. El apoyo es natural, por supuesto, ya que tenemos que trabajar juntas y ayudarnos unas a otras, desde cosas logísticas como coordinar viajes en automóvil hasta prácticas en equipo y cosas emocionales como escuchar cuando alguien tiene un mal día. Creo que hay un poco de competencia y envidia, pero creo que es natural, todas nos sentimos inseguras sobre de cómo nos va siendo madres. Después de todo no obtenemos calificaciones ni evaluaciones laborales. Queremos lo mejor para nuestros hijos, y cuando vemos que el hijo de otra persona le va bien en la escuela, gana premios, es popular y feliz, es difícil no comparar, aunque sabemos que no deberíamos hacerlo. En El juicio de Miracle Creek trato de explorar esta dinámica entre un grupo de madres de niños con enfermedades crónicas y necesidades especiales, que intensifican las emociones de ambos lados. El amor, el apoyo y la unión es increíble en los grupos de madres de niños con enfermedades y necesidades especiales, que he visto en la vida real, pero los sentimientos de comparación y envidia también pueden aumentar en esas situaciones.

¿En tu profesión como abogada tuviste algún caso similar al de tu historia?

No lo tuve, aunque representé a algunas mujeres y niños que luchan contra el abuso, lo cual fue muy difícil y desgarrador. Pero, como dije antes, tuve una experiencia en la vida real con la terapia de oxígeno hiperbárico y sé dio un caso de incendio en una de estas cámaras. Fue un caso trágico que involucraba a un niño de 4 años con parálisis cerebral en Italia, que viajó con su abuela a Florida para recibir la terapia, hubo un incendio dentro de la cámara, ni el niño ni la abuela sobrevivieron. El propietario y el técnico de seguridad fueron acusados de homicidio y se declararon culpables.

 

Leer tu libro es difícil y doloroso, ¿pero qué tan difícil fue escribirlo? ¿Tuviste que quitar algunas ideas o todas permanecen en la historia? 

 Definitivamente fue difícil escribir los momentos dolorosos. Pienso que mi novela está llena de instantes de lástima que experimenta la gente. De alguna manera, pienso que la lástima es una emoción poderosa, y cuando tenemos pensamientos de pena o hacemos algo que nos produce tristeza, es natural tratar de alejarlo, mentir o mantenerlo en secreto. Pero al mismo tiempo, también nos obsesionamos. Para los escritores puede ser tentador deshacerse de algunos de estos momentos desagradables, las cosas que te preocupan harán que tus personajes parezcan desagradables, aunque sospechas que algunos lectores culparán o despreciarán a tus personajes. Pero estamos obteniendo una mirada honesta en las mentes de estos personajes, pensamientos crudos y sin filtrar, y apuesto a que no hay nadie vivo que pueda decir en voz alta cada pensamiento que tiene.

 

¿La maternidad y los migrantes son temas delicados para algunas personas, cómo te sientes al escribir de ambos?

Los escritores ponen gran parte de su vida en las primeras novelas, y ese es definitivamente mi caso. Soy una inmigrante que se mudó de Seúl a Estados Unidos cuando apenas tenia once años, y fue muy difícil ser una estudiante que no podía entender nada o hablar el mismo idioma. Me sentía como una extraña que no sabía nada, ni a donde pertenecía; sentía que había perdido mi identidad. Por eso fue natural incluir esa experiencia en mi primera novela, no solo desde la perspectiva de la adolescente, sino también desde la perspectiva de los padres. Por otro lado, también soy madre de tres hijos que se encuentran bien, pero todos tuvieron problemas médicos cuando eran pequeños. De alguna manera fue natural poner esos elementos en la novela, no solo porque los he experimentado, sino porque ambos requieren un sacrificio paterno extremo. En el fondo de eso trata El juicio de Miracle Creek: ambos grupos de padres (inmigrantes y padres de niños con enfermedades y discapacidades) están aislados y agotados por los sacrificios. Son dos grupos que están creciendo y enfrentan mucha presión y estrés, y espero que mi novela pueda ayudar a que los lectores tomen conciencia de esos desafíos y desarrollen empatía por ellos. 

La sociedad y la tecnología están tratando de programarnos para que no tengamos empatía o compasión, ¿cuánta empatía se necesita para entender a las madres en tu historia?

 Mi novela está escrita desde la perspectiva de siete personajes, y cada personaje se hace cargo de un capítulo. Es una perspectiva cercana e íntima, en la que los lectores pueden ver los pensamientos y las emociones. A veces, vemos una escena desde la perspectiva de un personaje, y nosotros (como lo hacen las personas en la vida real) hacemos suposiciones sobre por qué otros hacen y dicen lo que hacen. Luego vemos la misma escena desde la perspectiva de otro personaje, y vemos por qué actuó o dijo eso y qué lo motivó. Mi esperanza es que el lector tenga un momento de “¡ah!” y se dé cuenta de lo injusto que fue ese otro personaje (y el lector, tal vez) al hacer las suposiciones que hizo. Esto los llevará a tener más empatía, a darse cuenta de que debemos ser más generosos porque no entendemos lo que están pasando los demás. Este es el poder de las historias, el poder de la ficción: ayudarnos a comprender a otros que son diferentes a nosotros.

¿Quién nos enseña a ser madres o padres, crees que se necesita ese aprendizaje para lograr cumplir con esta función de la vida? ¿Todos somos aptos para ser padres?

He visto demasiados casos de abuso infantil en mi vida profesional para pensar que todos somos aptos para ser padres. Me parece que hay muchas personas que están perfectamente felices de no tener hijos, y no creo que sea necesario aprender a ser un buen cuidador para ser un adulto feliz y realizado.

¿Cómo deberíamos dejar aun lado ese prejuicio de “ser una buena madre”?

El mito de la buena madre es algo que he intentado explorar en mi novela. La sociedad tiene la expectativa de que las madres deben ser perfectas y santas, que las mujeres deben amar ser madres cada minuto de cada día. Creo que esto es poco realista y perjudicial. Todos somos humanos, y es posible que tengamos momentos en los que nos sintamos fracasados, en los que nos disgusta y lamentamos ser padres, en los que desearíamos poder simplemente huir y desaparecer, pero eso no nos convierte en malas madres. En la novela, las madres hablan de esto entre sí y se sienten muy avergonzadas de admitirlo en voz alta. Así es como empezamos a derribar el mito de la madre perfecta, a hablar de él, a darnos cuenta de que no es algo de lo que debamos avergonzarnos. 

¿Realmente se necesita un juicio para resolver un problema?

Mucha gente le dirá que los juicios y los abogados sólo crean problemas. En serio, creo que en entornos no criminales, la negociación y la mediación son formas maravillosas de resolver problemas y conflictos. También en los entornos criminales hay acuerdos de culpabilidad fuera de la corte. Pero, a veces, creo en el poder de un juicio bien dirigido con abogados éticos que utilizan el sistema acusatorio para exponer la verdad. Habiendo dicho eso, a nivel personal, realmente odiaba ser abogada. Estar en la corte fue la única parte que disfruté, pero creo que fue por la teatralidad, el enfrentamiento y la exposición de mentiras.

¿Después de leer tu libro cuál es el significado de ser madre?

 No creo que haya un significado o una forma de ser madre. Espero que sea complejo e individualizado. Espero que sea una mezcla de amor y sacrificio, las cosas que generalmente pensamos que son el núcleo de lo que significa ser una buena madre, pero tal vez no sacrificar tanto que pierda su voz, su fundamento moral, su relaciones con otras personas. Y espero que una relación madre-hijo vaya más allá del cuidado, y llegue al reconocimiento de que la madre es una persona con intereses y un mundo fuera de la maternidad, que con suerte puede tener una relación con su hijo más allá de querer cuidar, moldear y mejorarlos. 

¿Cuáles son los 5 libros que te cambiaron la vida?

¡Esa es una pregunta difícil! Estoy acostumbrada a responder cuáles son mis libros favoritos o los más influyentes. Yo diría queIn the Lake of the Woods de Tim O’Brien, porque leí ese libro de cabo a rabo de una sola vez, cuando era abogada en las primeras vacaciones verdaderas que tenía en mucho tiempo. Me encantaba, y al cerrar el libro, pensé en lo feliz que me hacía y en que no había sido tan feliz en mucho tiempo. Tiempo después decidí que debía dejar de ser abogada.

El segundo es One L de Scott Turow, trata sobre la Facultad de Derecho de Harvard, donde conocí a mi esposo.

El tercero es El gato negro y otros cuentos de Edgar Allan Poe, lo leí en coreano, porque estaba en el conjunto de libros que se me permitió traer de Corea, y como no podía leer en inglés, lo leí una y otra vez, y Cceo que esa es una de las razones por las que amo la ficción de misterio.

El cuarto es A Visit from the Goon Squad de Jennifer Egan, leer ese libro me hizo querer ser escritora y también me enseñó a no tener miedo de romper las reglas.

Y el último es The Reason I Jump de Naoki Higashida, este libro me dio la base y la motivación para escribir mi segunda novela, Happiness Quotient, con la que hoy paso más de doce horas al día escribiendo y se ha convertido en una gran parte de mi vida actual.

 

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