Entrevista Mariana Mendía

Entrevista Mariana Mendía

22 de abril de 2021

Citlali Figueroa

 Mariana Mendía es editora de libros para niños y jóvenes. Descubrió su pasión muy pronto: cuando ordenó y transcribió las cartas inéditas que el poeta Manuel M. Flores enviaba a Rosario Castellanos, y vio como resultado un maravilloso volumen. En ese momento, fascinada por el proceso de ver a los libros desarrollarse y nacer, decidió habitar el mundo de la edición. La vida la condujo al Fondo de Cultura Económica (FCE), donde realizó una gran labor en el área de derechos de las obras. En su camino como editora, ha trabajado en Santillana, en el departamento de ficción de FCE y en el área de literatura infantil y juvenil de Ediciones Castillo. Actualmente dirige la colección de literatura juvenil Hilo de Aracne, en Fomento Editorial UNAM. ¿Quién mejor para hablar sobre literatura infantil y juvenil?

Lee+: Cuéntanos, Mariana, ¿cuál fue tu experiencia como niña lectora?, ¿qué diferencias encuentras entre los libros que leíste y los que ahora se leen?

Mariana: Es muy diferente el mundo de los libros de ahora al que me tocó vivir cuando era pequeña. Leía los libros que mis padres compraban. Fui de las afortunadas en asistir a la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), de las primeras ediciones, que se realizaban en el Auditorio. La mayoría de los libros que me compraban eran elegidos por mis papás. Recuerdo los libros y todavía los conservo. De la Editorial Progreso, que es de origen ruso, con publicaciones en varias lenguas, y que tenía grandes tirajes, recuerdo libros de formato grande, ilustrados por creadores rusos; los autores también eran rusos. Había uno de Tolstói, otro de Chéjov, adaptados para niños. Recuerdo un libro que me fascinaba, escrito por Onelio Jorge Cardoso: Caballito blanco.

En ese entonces había pocos espacios. Las librerías no tenían secciones para los niños, aunque había algunas que distribuían libros infantiles. No tengo memorias de asistir a encuentros con niños y promotores de lectura o narradores orales. Me parece algo muy bonito que ahora pueden disfrutar los niños, y que nuestra generación no pudo. Veo esa diferencia: hay espacios en las librerías, hay catálogos editoriales muy vastos de literatura para niños y jóvenes.

Lee+: ¿Qué es ser editora?, ¿por qué ser editora?

Mariana: Ser editora significa convertirse en una persona que tiene en la mano distintos hilos; cada hilo corresponde a un proceso, en el cual existe un colaborador. Cuando tienes los hilos en la mano, vas orquestando a todo el equipo que hace posibles los libros. Es decir, no sólo el editor está detrás: hay un equipo de diseño, de lectores, ilustradores, autores… y lo que hace el editor es analizar cada proyecto para obtener el máximo potencial de las ideas, de las propuestas que hacen los autores, para tener un libro muy bueno. Ése es el objetivo. Como editores, realizamos sugerencias de edición, proponemos cortar, arreglar o extender ciertas partes del texto… Es un oficio que se adquiere con la práctica; requiere mucha responsabilidad, ya que tenemos que confiar en la intuición. Nos guía la experiencia, pero la intuición es la que habla al final. Significa ver cada obra desde la semilla, el manuscrito, hasta imaginar que el lector recibe el libro y lo disfruta. Se trata de hacer posible que ese camino se cumpla: que sea un libro que llene al lector, que éste pueda regresar a él, que los niños lo tengan en su librero.

Lee+: Mariana, platícanos sobre la presentación de Hilo de Aracne.

Mariana: Llevamos publicadas tres obras. Se presentaron el año pasado y nos ha ido muy bien. Iniciamos con libros de cuento, un género no tan publicado en las colecciones para jóvenes. Nosotros queremos darles un espacio importante en la colección, y por eso estamos saliendo con cuentos. Tenemos Mal tiempo, de Antonio Malpica, con ilustraciones de Santiago Solís, quien nos propuso ilustrar los inicios de los doce cuentos como las horas en el reloj. En este libro de ciencia ficción, todas las historias versan sobre el tiempo; los personajes están, de alguna forma, atrapados en el tiempo. También tenemos El ataque de los zombis, de Raquel Castro, que no trata sólo de cuentos de zombis, sino que hay distintos tipos de personajes y diversas situaciones, pero la transmutación se vuelve uno de los ejes. Este libro fue finalista del Premio Fundación Cuatrogatos. Finalmente, contamos con Famosas últimas palabras, de Mónica Beltran Brozon, una escritora muy importante en la literatura juvenil.

Están por venir tres títulos más: La saga del Viajero del Tiempo, de Alberto Chimal, El mono infinito, de Martha Riva Palacio, y Para viajeros improbables, de Cecilia Eudave.

Mariana nos deja con un entusiasta mensaje. Invita a los padres a fomentar la lectura por placer y no por deber, a convertirla en un hábito de gusto natural: “Un libro debe llevarte a descubrir una película en el cine, del mismo modo que una canción, un videojuego o una película deben llevarte a un libro”. +

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