El alma de “Samovar”

El alma de “Samovar”

Por Antolina Ortiz Moore

Samovar es una novela íntima. 

Tres generaciones de mujeres nos comparten un aspecto de complicidad y de continuidad de una misma historia, —incluidas las descripciones culinarias—, pero también muestran cómo se va perdiendo la raíz con la migración. 

La novela maneja sutilmente temas esenciales como las dificultades económicas de una familia que conoció mejores tiempos; los usos y costumbres que llegan a ser tan similares en lugares que podrían parecer antípodas, como lo son México y la Rusia-judía; la muerte paulatina de los lenguajes, cuando migramos: y con el lenguaje la muerte de una parte esencial de la persona. 

En Samovar (Alfaguara, 2023), la voz de Modesta es esencial como un puente entre culturas. 

La nueva generación y su relación con el erotismo abre las posibilidades hacia una vida de goce: los “bandidos” siempre han existido para robar el corazón y acaso un poco más. 

Hay un nombre en particular (que ahora olvido, y no quiero olvidar porque se ha convertido en parte de mi gracias a la novela.. no lo quiero olvidar porque ha migrado desde lejos y hasta mí) y —no, no es la palabra samovar, que me encanta— es el nombre de la bebé que muere a sus dos años de edad. La extraño aunque nunca la conocí, aunque murió antes de que yo naciera y en una tierra donde no hubiera podido entender mis palabras. Esa bebé, que ahora vive también en los lectores, es una de las razones esenciales por las que Samovar es una novela importante. 

Es cierto que Ethel nos comparte violencias imposibles de imaginar en el pasado de su familia, pero también nos comparte una cultura resiliente y rica que ha sabido migrar y adaptarse con ellos, que ha sabido mantenerse y brillar. 

Al conocer estas voces que somos, como humanos diversos en el mundo, es que podemos encontrar la empatía y la armonía que pueden salvarnos de repeticiones violentas de la historia. En este sentido, Samovar, en su ecosistema natural y apacible en una cocina, es ahora, como siempre, y más que nunca, una novela esencial que nos muestra la coexistencia de culturas.