+Lecturas: Entrevista a Roxana Ramos por el libro “¿Quién dijo que era amor?
¿Qué entendemos por amor? ¿Cuánto estamos dispuestos a soportar en nombre de una relación? ¿En qué momento una herida heredada deja de explicar nuestras decisiones y comienza a convertirse en una responsabilidad propia?
Estas son algunas de las preguntas que atraviesan la conversación de esta semana en +Lecturas, donde Francisco Goñi conversa con la escritora Roxana Ramos sobre ¿Quién dijo que era amor?, publicado por Hash México. Un libro que no pretende ofrecer recetas para vivir mejor ni dictar cómo deberían funcionar los vínculos, sino algo quizá más incómodo: invitarnos a cuestionar las ideas que hemos aprendido sobre el amor y reconocer cuáles de ellas seguimos repitiendo.
Ramos parte de una constatación inquietante: muchas conductas que sabemos que pueden hacernos daño terminan pareciéndonos normales cuando forman parte de nuestra vida cotidiana. Pueden aparecer en la pareja, en la familia o incluso entre amigos, y poco a poco convertirse en una forma de relacionarnos que dejamos de cuestionar. El problema, plantea la autora, no está únicamente en identificar esos patrones, sino en preguntarnos qué hacemos con ellos una vez que somos conscientes de su existencia.
La conversación toca uno de los puntos centrales del libro: aquello que heredamos no tiene por qué convertirse en nuestro destino. Las formas de relacionarnos que aprendimos en casa pueden explicar determinadas conductas, pero, para Ramos, llegar a la adultez implica también asumir la responsabilidad de desaprender, buscar herramientas y establecer límites más saludables.
En ese recorrido aparece una idea que atraviesa buena parte de la entrevista: el amor no debería confundirse con aguantarlo todo. Frases que durante generaciones se han repetido casi como verdades —que los celos son una prueba de amor, que quien soporta demuestra compromiso o que el amor todo lo perdona— pueden terminar justificando situaciones que lastiman. El libro propone detenerse precisamente ahí: observar qué estamos normalizando y qué lugar ocupamos nosotros dentro de esas dinámicas.
Pero ¿Quién dijo que era amor? tampoco busca sustituir una experiencia personal por una fórmula universal. Ramos reconoce que cada persona tiene necesidades, capacidades y circunstancias distintas. Por eso, más que entregar respuestas definitivas, quiso construir un libro que provocara preguntas: ¿por qué seguimos dentro de ciertos ciclos?, ¿qué estamos permitiendo?, ¿qué necesitamos cambiar?
La estructura del libro acompaña esa intención. Junto a momentos de reflexión aparecen relatos breves que llevan las ideas al terreno de lo cotidiano, además de fragmentos concisos que funcionan como pausas dentro de una lectura que puede resultar confrontativa. La autora explica que quería conservar su identidad narrativa y mostrar situaciones reconocibles antes de desmenuzar los patrones que hay detrás de ellas.
Hay, además, una preocupación evidente por el lenguaje. Ramos evita colocarse en un pedestal o asumir una autoridad que no le corresponde. Su propuesta nace de la experiencia personal, de años de terapia y de reconocer también sus propios errores y responsabilidades. En lugar de decirle al lector qué debe hacer, prefiere acompañarlo a mirar aquello que quizá lleva demasiado tiempo justificando.
La conversación deja claro que revisar nuestros vínculos también implica revisar nuestra propia historia: aquello que aprendimos en casa, lo que aceptamos por miedo a perder a alguien y las veces que confundimos la permanencia con el amor.
Por eso, una de las preguntas que deja Roxana Ramos permanece incluso después de terminar la entrevista: ¿cuánto de lo que llamamos amor elegimos realmente y cuánto estamos simplemente repitiendo porque así aprendimos a querer? COMPRA EL LIBRO AQUÍ