+Lecturas. Entrevista a Liliana Muñoz sobre su libro Los umbrales

+Lecturas. Entrevista a Liliana Muñoz sobre su libro Los umbrales

Liliana Muñoz nació en Mérida, México. Es editora, ensayista y crítica literaria, y ha colaborado en revistas como Letras Libres, Cuadernos Hispanoamericanos y Literal Magazine. También edita la revista de crítica Criticismo y ha impartido cursos en el Tecnológico de Monterrey, la Escuela de Escritura de la UNAM y la Casa Estudio Cien Años de Soledad de la Fundación para las Letras Mexicanas. Con todo ese equipaje crítico a cuestas, Muñoz hizo algo inesperado: en lugar de reseñar un libro, reseñó a una persona.

Los umbrales, publicado por Editorial Tránsito en marzo de 2026, es su primera novela. Aunque “novela” es quizás el término menos preciso para lo que es en realidad: un híbrido de memoria, crónica y ensayo literario construido alrededor de Yoli, su tía abuela yucateca de noventa años, una mujer con cáncer y principios de alzhéimer que, aun así, no pierde la alegría que la ha caracterizado desde siempre.

En entrevista, Muñoz explica que el libro nació como ensayo sobre la enfermedad, la vejez y, curiosamente, el buen humor, pero que la voz de Yoli lo fue transformando desde adentro. “Como que me acercaba a la figura de Yoli y esta me eludía”, cuenta. El problema era de tono: escribir sobre alguien que ha elegido vivir bien sin necesidad de que la literatura le traduzca la vida exigía salirse del registro intelectual. La solución fue mezclar géneros: la mirada literaria de la narradora, la presencia oral de Yoli, y la perspectiva de Ceci, su hija y cuidadora principal, que sostiene “la realidad más real, más dura”.

Entre Mérida y Barcelona, entre lecturas compartidas y visitas al médico, Muñoz teje una reflexión sobre los cuidados, el tiempo y la memoria. La distancia geográfica —lleva muchos años viviendo en Barcelona— no es solo contexto sino materia del libro: la sensación de habitar dos tiempos paralelos, de que ese otro mundo siempre vuelve y te persigue, especialmente cuando llegan noticias difíciles.

Sus referencias declaradas lo dicen todo sobre la apuesta estética: Léxico familiar de Natalia Ginzburg, Desarticulaciones de Sylvia Molloy, Una mujer de Annie Ernaux y El idioma materno de Fabio Morábito, quien leyó el primer manuscrito y la orientó hacia Ginzburg. El resultado es un libro escrito en voz baja, una celebración de lo trivial, de lo mediano, de la plenitud que se encierra en aquello que apenas parece digno de ser contado.

Mónica Ojeda lo describe como “una pieza delicada y a la vez poderosa, llena de inteligencia, ternura y humor frente a la pérdida”. Juan Pablo Villalobos, por su parte, lo llama “un libro luminoso que nos reconcilia con el buen vivir y con la certeza de que hay vida más allá de la escritura”.

Los umbrales es, en el fondo, una pregunta disfrazada de retrato familiar: ¿cómo aprende a vivir bien quien solo puede hacerlo a través de los libros, junto a alguien que nunca los necesitó?+