Juan Varela: recuperar la intimidad en una sociedad hipersexualizada

Hablar con Juan Varela sobre la sexualidad es recorrer una historia que va desde el inicio de la creación para hablar de la sexualidad según el diseño divino, una propuesta de restauración hacia el modelo bíblico, donde la intimidad, el deseo, la corporalidad y la dimensión espiritual conviven libre de culpas, temores o distorsiones. Comenzando en el Génesis de la Biblia y las primeras civilizaciones, hasta las redes sociales, la pornografía y las nuevas formas de relacionarnos. En su libro La hipersexualización de la sociedad (Whitaker House), el autor plantea que la sexualidad ha pasado de ser entendida como una dimensión profunda de la experiencia humana en matrimonio a convertirse en un producto de consumo, una herramienta de exposición y una búsqueda constante de gratificación inmediata; una especie de distorsión de la sexualidad.
El punto de partida de Varela es que la sexualidad no puede reducirse al acto físico: “Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual”. Lo que se viva fuera del matrimonio sufre una devaluación que lo degrada a un ámbito meramente transaccional. Desde esta perspectiva, la hipersexualización aparece cuando los atributos sexuales se exaltan de forma exagerada frente a otras dimensiones de la persona. Varela señala que “nos referimos a la banalización y a la exaltación exagerada de los atributos sexuales en el ser humano, en detrimento de otras cualidades de la personalidad que quedan supeditadas a la tiranía de los deseos e instintos”.
La investigación propone un recorrido histórico para entender cómo se llegó al escenario actual. Durante la Edad Media predominó una visión restrictiva del cuerpo y del placer, mientras que el Renacimiento centró el mundo en él. Más adelante, la secularización y la revolución sexual de los sesenta transformaron la manera de entender el deseo, promoviendo la búsqueda del placer desvinculado de compromisos y vendiendo la idea de perseguir la autosatisfacción.
Para el autor, un cambio decisivo ocurrió al separar la sexualidad del compromiso, la responsabilidad y la intimidad. Varela advierte que transitamos de modernidad líquida como dice el sociólogo Bauman, donde las estructuras sociales y las relaciones son efímeras hacia uno “gaseoso” caracterizado por la fragilidad y la volatilidad. Transita por diversos conceptos que ayudan a entender la gravedad de la descomposición social. Un concepto clave es el de “extimidad”: la exposición pública de lo privado. Varela señala en nuestra charla que las redes modifican la intimidad: “La extimidad es la exposición en redes sociales a la vida privada de las personas”. Esta sobreexposición afecta a niños y adolescentes que crecen bajo la tiranía de la imagen, de la constante exposición de su vida y la aprobación social. Por ello, enfatiza la responsabilidad de los padres para aplicar filtros antipornografía y control parental.
La pornografía ocupa un lugar central en su análisis, pues altera la forma de entender el deseo y genera patrones adictivos, desconectándolos de la realidad. Para ayudar a familias a transitar esta complejidad, Varela plantea una alternativa basada en la intimidad y el vínculo afectivo, sintetizándola en su frase: “Podemos vivir sin sexo, pero no sin intimidad”.
La hipersexualización de la sociedad abre un diálogo necesario sobre qué ocurre cuando se olvida lo sagrado del cuerpo en el matrimonio, una sexualidad en su plan original. Juan Varela ofrece diversas herramientas para recuperar el sentido original de la sexualidad, lo que implica colocar nuevamente en el centro la ternura, el compromiso y la intimidad.
Este libro es para quien siente que la intimidad se volvió espectáculo y quiere saber cómo recuperarla.
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