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“Quiero leer un libro que me haga sentir feliz”: Entrevista con Julia Quinn

“Quiero leer un libro que me haga sentir feliz”: Entrevista con Julia Quinn

15 de julio de 2021

Yara Sánchez De La Barquera

Casi nadie conoce a Julie Pottinger; en cambio, reconocemos su seudó nimo de inmediato: Julia Quinn. Desde hace 21 años, ella es una de las autoras estadounidenses cuya obra resulta más vendida. Sus libros se han traducido a 29 idiomas y han aparecido 19 veces en la lista de bestsellers del New York Times. Ahora, algunas de sus historias se han convertido en una serie de Netflix, un hecho que potenció su presencia. Platicar con Julie o con Julia —nadie sabe a ciencia cierta quién de ellas fue la que nos respondió— era indispensable para asomarnos a un mundo en el que el amor siempre triunfa.

Lee+: Hablemos de El duque y yo; han pasado 21 años desde que publicaste esta novela intergeneracional: las abuelas, madres e hijas comparten tus historias. ¿Cómo se ha transformado desde su aparición?

JQ: Ha sido un poco surreal. Verla convertirse en una obra global es fascinante: el mundo la descubrió de una manera que nunca consideré posible. Hay gente que me hace preguntas sobre de dónde saqué algunas ideas, y ya no puedo recordarlo con precisión: la escribí en 1998.

Lee+: Tú debes ser una buena lectora de las novelas de Jane Austen. Si algo te inspira, encuentras tu historia…

JQ: La gente me pregunta: “¿Qué te convirtió en escritora?”. Esto ocurrió por mi amor a la lectura. No todos los lectores se convierten en autores, pero todos los escritores son grandes lectores. Yo elegí escribir porque decidí leer por diversión. Las historias románticas, ubicadas en el periodo de Jane Austen, nos acercan a una suerte de cuento de hadas. Por eso es tan divertido leer sobre aquel entonces; simplemente, es algo que disfruto. Creo que siempre tuvo sentido escribir sobre esos momentos, y me funcionó muy bien.

Lee+: Y ahora el mundo entero se enamoró de tus historias. Gracias a ti y a Shonda Rhimes, asistimos al estreno en Netflix de una serie basada en tus obras. ¿Qué tan involucrada estuviste en el proceso de adaptación?

JQ: Los Bridgerton celebra el poder de las conexiones humanas, románticas, familiares o de amistad. Éste es el corazón de sus historias, y éstas se presentaron en un momento en el cual la gente realmente extrañaba eso, debido al aislamiento.

Tuve la oportunidad de visitar el set antes de ver los episodios. Gracias a esto, tenía algunas claves y una idea de cómo iba a verse todo, pero aun así me sorprendí cuando vi la serie completa. La primera vez que fui al set, me filmaron y aparezco tapándome los ojos con las manos, porque no quería verlo de inmediato y mi expresión fue de sorpresa. Aquella vez estábamos en una locación, pero en la segunda visita ya habían construido un mundo entero. Algo inimaginable. La parte exterior del edificio tenía tres o cuatro plantas; había carruajes en el interior… Entrabas, y estabas en la casa Featherington; volteabas al otro lado, y estaba la habitación de Daphne. También hay vestuarios increíbles. Honestamente, nunca hubiera imaginado que sucedería algo así.

Lee+: Es un dharma contar con esa buena fortuna, después de mucho sacrificio y no saber —como cualquier autor en un principio— si encontrarás a tus lectores.

JQ: Esto ha sido como el cuento de Cenicienta. Mi obra no sólo fue adaptada, sino que se realizó de una manera extraordinaria. No he tenido un solo momento en el que haya sentido disgusto. Hay gente que me pide consejos sobre cómo adaptar un texto, y yo le respondo que no lo sé. Yo no hice nada. Las cosas que pudieron ser fabulosas ocurrieron.

Lee+: Me gustaría que platicáramos sobre el deseo femenino en tu saga. Yo amo Madame Bovary, y su protagonista tiene algo en común con tus personajes: hay momentos en los que el lector reconoce que las mujeres no tenían libertad. ¿Cómo se inició tu diálogo con el deseo femenino?

JQ: Hay que empezar por pensar cómo era la sociedad en esa época: cuáles eran las normas, qué se les permitía a las mujeres, cuál era su lugar. Después, cuando piensas en tus personajes, te preguntas: ¿será ella alguien que imponga su personalidad sobre las normas sociales?, ¿o es alguien que se opondrá a éstas de forma silenciosa? Así, resulta alguien como Eloise, que agita la bandera, mientras que también tienes a alguien como Daphne, que es mucho más discreta, aunque también se encuentra buscando su lugar, y se dice a sí misma: “Debo tener control sobre ciertos aspectos de mi vida. Soy una persona y debería poder decidir con quién casarme”. A mí me encanta celebrar a las mujeres que contribuyeron a impulsar la ola para aquellas otras que ondean la bandera. No todas podemos ser la persona al frente del desfile; sin embargo, ella cuenta con una multitud de mujeres ayudándola. Es muy importante reconocer a estas personas. Debemos recordarle a todo el mundo que es necesario conmemorar a los revolucionarios, a quienes encontraremos en los libros de historia, pero también a quienes los sostuvieron a lo largo del camino. Ellos son igualmente importantes y merecen la misma celebración.

Lee+: En estos momentos resulta crucial que cada persona sea pionera en su propia vida. Hay mujeres de todas las edades a quienes les preguntamos si están cumpliendo sus deseos verdaderos sobre cómo quieren vivir, y la respuesta menos frecuente es “sí, he vivido justo como he querido”.

JQ: Me parece que la serie muestra extraordinariamente ese aspecto de la vida desde una perspectiva femenina. Para mí es muy interesante que, siempre que encuentro alguna reseña sobre Los Bridgerton, se habla de aspectos como “un programa picante”, “explícito” o “sexy”; esto me resulta curioso porque hay muchas series que son explícitas. La diferencia es que en Los Bridgerton se revelan la sexualidad y la intimidad entre personas que se preocupan la una por la otra. Hay un aspecto romántico, y el sexo no es transaccional. Además, se muestra desde una perspectiva femenina, en oposición a la masculina. No es que haya mucha desnudez en el programa, sino que la que hay es de hombres. Quienes lo llaman explícito tal vez sean hombres sorprendidos de ver la perspectiva de Daphne.

Es importante contar con la perspectiva masculina, porque es un romance heterosexual; pero hemos estado tan habituadas a que el arte sea creado por los hombres y a que se determine no sólo lo que vemos, sino lo que estudiamos en la escuela y lo que se considera entretenimiento… Me resulta fantástico que existan series que valoran a las mujeres y su punto de vista, pero también la felicidad, pues no tenemos muchas que la abordan como meta. Tendemos a apreciar más el arte y el entretenimiento que no se basan en la felicidad, como si dijéramos: “Démosles los premios a las cosas tristes”.

Lee+: Esto también sucede con los libros que retratan a la sociedad como lo peor.

JQ: En efecto. Con las historias de amor, la gente dice: “Eso no es realista”. Sin embargo, ¡las personas se enamoran todos los días! ¿Por qué un libro sobre un asesino serial es necesariamente más realista?

Lee+: Normalizamos la tragedia.

JQ: Me encantaría normalizar la felicidad.

Lee+: Ahora me gustaría que nos hablaras de Los Rokesby.

JQ: ¡Claro! Los Rokesby es una precuela de Los Bridgerton. La serie ya está concluida en inglés, mientras que la mitad ha sido publicada en español. Las portadas de las ediciones en español son hermosas, me encantan. Mucha gente pensaba que yo iba a escribir una secuela basada en los hijos de los Bridgerton. Sin embargo, esto ocurrió en la dirección opuesta por un par de razones: la primera fue que pensé que sería muy divertido tener a los padres de los Bridgerton como personajes principales; en segundo lugar, era una época interesante, y uno de los libros, Un marido inventado, ocurre en Nueva York durante la guerra de Independencia de Estados Unidos.

Al final de la saga, verás a algunos de los personajes de Los Bridgerton como niños; Anthony y Benedict tienen siete y cinco años, y Kyle es un bebé. Escribir esas escenas fue muy grato, y la historia gira alrededor de la trama amorosa.

Lee+: ¿Cómo fue tu proceso de investigación?

JQ: He estado escribiendo sobre esta época desde mediados de los noventa, de tal manera que mucha de la información ya la conozco. Sin embargo, siempre tienes que investigar mientras escribes. Por ejemplo, en el tercer libro de Los Rokesby, La otra miss Bridgerton, gran parte de la historia tiene lugar en un barco, y me percaté de que no sabía absolutamente nada sobre navegación. Estaba escribiendo y decía: “¡No sé nada!”; ahí sí que me dediqué a hacer una gran investigación.

Lee+: ¿Cómo administras tu tiempo con las fechas de entrega y los editores? ¿Les dices “necesito una semana para investigar las diferentes medicinas de esa época”, por ejemplo?

JQ: Para mí las cosas no funcionan de esa manera; son búsquedas que hago mientras escribo, conforme las voy necesitando, así que todo está un poco repartido. Mi mayor problema es que suelo tomarme mucho tiempo entre proyectos.

Lee+: ¿Y qué estás leyendo ahora?

JQ: Creo que en este momento no estoy leyendo nada, pero te puedo decir cuál es el próximo libro que leeré. Aquí lo tengo, es Lizzie & Dante, de Mary Bly… La autora utiliza el pseudónimo de Eloisa James; escribe novelas románticas, y éste es el primer libro que ha escrito bajo su propio nombre. Es un poco diferente, no es una historia romántica. Tiene lugar en Italia, y Mary viaja a Italia muy seguido, así que sé que me darán muchas ganas de viajar, y me emociona mucho leerlo.

Lee+: ¿Lees novelas de Jane Austen o de esa época?

JQ: Amo a Jane Austen, pero considero que la gente cree que este tipo de novelas no son difíciles de leer y sí lo son. No soy una gran aficionada a leer novelas de hace mucho tiempo, prefiero la literatura moderna. Pero siempre quiero leer un libro que, al concluirlo, me haga sentir feliz. +

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