Historias para mirar el mundo de otra manera

Historias para mirar el mundo de otra manera

En un momento en que buena parte del entretenimiento infantil ocurre detrás de una pantalla, hay algo deliberadamente rebelde en volver a poner un libro entre las manos de un niño. No solo por la lectura: también por la posibilidad de tocar, imaginar, observar y descubrir. La selección reunida por Editorial GG, con títulos distribuidos en México por Editorial Contrapunto, apuesta precisamente por esa experiencia: libros que convierten el arte, la ciencia, la fantasía y el humor en puertas de entrada a mundos más grandes.

La magia del arte

 

 

Uno de los títulos que mejor resume esa intención es La magia del arte, de Raphaël Garnier. El libro no se limita a hablar sobre arte: propone experimentarlo. A través de diez capítulos, sus páginas incorporan ventanas, transparencias, ruedas, solapas y troqueles para explicar elementos como el punto, la línea, el color, la perspectiva, el volumen y la forma. El proyecto adapta el trabajo que Garnier realizó para Mon Œil, la serie web del Centro Pompidou de París, y convierte conceptos que podrían parecer abstractos en una experiencia visual y lúdica.

El Principito | Col. Clásicos para niños | Pasta Blanda | EMU | Editores Mexicanos Unidos

 

 

A su lado aparece El Principito, el clásico de Antoine de Saint-Exupéry que difícilmente necesita presentación y que, sin embargo, nunca termina de agotarse. Publicado originalmente en 1943, sigue el encuentro entre un aviador varado en el desierto del Sahara y un pequeño viajero procedente del asteroide B-612. Bajo la apariencia de una fábula infantil, Saint-Exupéry habla de amistad, amor, responsabilidad, soledad y pérdida. Su permanencia quizá tenga que ver con esa capacidad de ser un libro distinto cada vez que se vuelve a él.

 

Cosmos: Todos los secretos del cielo nocturno (DK Infantil)

 

 

Cosmos, de Noelia González y Sara Boccaccini, cambia la mirada hacia el cielo. El libro propone recorrer 15 estrellas, planetas y otros cuerpos celestes, pero no como una simple colección de datos: relaciona la observación del universo con la historia de la humanidad. Las fases de la Luna, las auroras boreales, la Cruz del Sur, las estrellas fugaces y algunos de nuestros vecinos del sistema solar forman parte de este recorrido por un cielo que, pese a estar sobre nuestras cabezas todos los días, muchas veces dejamos de mirar.Crónicas de los objetos extraños: La lavadora que no lava

 

 

 

La aventura continúa con Crónicas de los objetos extraños, de Sara Molina y Patricia Hu. El primer volumen, La lavadora que no lava, presenta a Suyin, Rai y Bruno, tres niños de nueve años que descubren que detrás de una misteriosa bolsa perteneciente a la abuela de Suyin existe algo mucho más grande. El segundo, El Libro Infinito, lleva a la pandilla hacia una sociedad secreta y una misión para recuperar un objeto que alguien más también busca. En ambos casos, la imaginación funciona como combustible para una historia de aventuras, secretos y pistas.

 

 

 

También está Abi la pifia, de Jeanne Verlhac, con traducción de Teresa Duran. Abigail está decidida: ningún error, ningún fallo más. Su propósito de no volver a equivocarse, sin embargo, la conduce a una sucesión de desventuras que terminan convirtiéndose en aventuras. El libro se mueve entre el álbum ilustrado y el cómic, acompañado por ilustraciones vibrantes y mucho humor. En el fondo, su protagonista se enfrenta a una experiencia tan cotidiana como inevitable: descubrir que equivocarse también forma parte de aprender y de vivir.

 

 

Hay, finalmente, un regreso a la tradición con la Minibiblioteca de Maurice Sendak, cuatro pequeños libros que demuestran que el formato reducido no significa imaginación reducida. La colección reúne Miguel, Sopa de pollo con arroz, Lluvia de cocodrilos y El uno era Juan, originalmente publicados por Sendak en 1962 y versionados al español por Gloria Fuertes en 1977.

 

 

En Miguel, un niño insolente termina enfrentándose a un león hambriento; Sopa de pollo con arroz convierte los doce meses del año en un almanaque de versos; Lluvia de cocodrilos transforma el abecedario en una sucesión de escenas absurdas protagonizadas por una familia de cocodrilos; y El uno era Juan convierte los números en una historia donde una serie de visitantes interrumpe la tranquila lectura de su protagonista. Son libros breves, rimados y juguetones, pero también una muestra de la enorme capacidad de Sendak para tomar las estructuras aparentemente más sencillas y convertirlas en territorio de humor y sorpresa.

 

Juntos, estos títulos plantean una idea sencilla: la literatura infantil no tiene por qué elegir entre enseñar y divertir. Puede hacer ambas cosas, pero también puede hacer algo más difícil: enseñar a mirar. Un libro puede convertir una obra de arte en un juego, el universo en una pregunta, un objeto cotidiano en un misterio, un error en una aventura o un puñado de versos en un territorio de imaginación. Quizá ahí esté su mayor magia: recordarnos que la imaginación no es una edad, sino una forma de estar frente al mundo.

 

 

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