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Un refinado teatro interior para el espanto

Un refinado teatro interior para el espanto

 

 

Plutón, adaptación escénica de “El gato negro” de Poe, dirigida por Luz Adriana Carrasco

por Lo Hiancia Pez

 

Y el insondable anhelo que tenía mi alma de vejarse a sí misma, de violentar su propia naturaleza, de hacer mal por el mal mismo, me incitó a continuar… — “El gato negro”, Edgar Allan Poe

 

Precisa es la descripción de Erinias Teatro acerca de Plutón: “una forma distinta de vivir la ficción, donde la voz, el sonido, la imaginación y los demás sentidos adquieren el protagonismo”. Asimilarlo a un radioteatro —o pero todavía, a un audiolibro presencial— como han hecho algunos reseñistas, es vaciar la experiencia. El radioteatro es un arte de la mediación tecnológica: la señal sonora pasa por la membrana de una bocina y salta a nuestros oídos ecualizada, ajena a la presencia del emisor y a las respuestas que su proximidad podría generar en el oyente. En el teatro a oscuras, en cambio, el espacio real difuso da paso a un diseño escénico imaginario. Es un evento inmersivo: primero nos envuelve, después habitamos su geografía resonante, más tarde la escena se erige en el interior de cada mente.

La experiencia convencional del teatro que, por lo general, inicia con la mirada paseando por la escenografía, el vestuario, la iluminación, etcétera, en Plutón —para un público desde la adolescencia— se disuelve por el requisito de colocarse un antifaz antes de entrar a la sala. Guiados por el elenco hasta las butacas, los espectadores se descolocan al ser puestos en una pasividad atenta, quizás una expectación emocionada… y la tercera llamada descubre una ficción que ya nos contenía veladamente con estímulos quedos, casi imperceptibles.

Bajo la dirección de Luz Adriana Carrasco, tras una primera temporada en el Foro Sylvia Pasquel en 2025 arribó ahora a El 77 Centro Cultural Autogestivo la puesta en escena del relato “El gato negro”, de Edgar Allan Poe, para reformularlo en un texto dramatúrgico estructurado con el testimonio de un hombre paranoico y alcohólico, enloquecido o poseído, encarcelado, angustiado, sometido a juicio por la desaparición de su esposa. Si bien los conocedores del cuento identifican adiciones y omisiones en la adaptación, el engranaje dramático funciona con impecable eficacia para sostener la tensión psicológica del protagonista y el clima de terror que florece en el espectador.

El soporte de este trabajo es la extraordinaria ejecución del elenco. No se trata únicamente de un desempeño de caracterización, sino de un despliegue orgánico de dicción, volumen, modulación, distancia, ritmo, que garantiza la inteligibilidad. La notable selección de actrices y actores se revela en una orquestación de atmósferas: a pura voz generan la vertiginosa textura sonora que va marcando personajes, espacialidad y entornos, de los ronroneos y los maullidos agónicos de Plutón a la graduación acústica que sugiere movimiento y contraste en la ubicación de los personajes, de los murmullos del pueblo durante el juicio a la cantina pululante de risotadas y procasidades.

El entramado fónico se complementa con una ingeniería de efectos artesanales y estímulos sensoriales para provocarnos la imagen del golpe de mazos sobre un muro, el mobiliario de madera en el juzgado, latas y vasos, al tiempo que se despliega una pequeña paleta de sutiles estímulos táctiles y olfativos: el aroma del agua o de lo quemado, la sensación del roce del gato, en fin. Todo desafía la frontera entre el estímulo físico real y la sugestión. Absorta por el conjunto de elementos descritos de esta producción meticulosa, la gente del público termina por introyectar el relato, una experiencia que la acerca a la del protagonista.

Carrasco demuestra audacia al orquestar este artefacto inmersivo, capaz de mantener un aforo contenido durante poco más de una hora dejando la impresión de que han transcurrido apenas 30 minutos o menos. Al retirarse el antifaz y devolver la vista al mundo ordinario, sobreviene la fascinante constatación de que la escena surgió, en su totalidad, dentro nuestro, pues afuera el espacio lo componer la sencillez de la butaquería y los pasillos.

Elenco integrado por Daniel Vivanco, Diana Martínez, Fer Corona, Ismael Sánchez, Llever Aíza López, Nabí Garibay, Tania González Jordán, Yoav Zárate y Zoe Ivanna Mora. Producción de Erinias Teatro, compañía de teatro independiente, con el apoyo de Lumbre Films y Tamm Promociones Textiles. Concepción, adaptación y dirección de Luz Adriana Carrasco.

Funciones a las 20 horas los miércoles de octubre 7, 14, 21,  28, y jueves 29 de octubre, y los jueves de noviembre 5, 12, 19 y 26. Los sábados 7, 14 y 21 de noviembre a las 19:h. Los domingos 1, 8, 12 y 22 de noviembre a las 18h Cupo máximo: 54 personas por función. Boletos en Boletópolis, en El 77 y por whatsapp 5554729888; $400 con descuentos a estudiantes, personas de la tercera edad y promociones anunciadas en el instagram @erinias__teatro.

CRÉDITO DE IMÁGENES: Antonio Bahena (Lumbre Films)