El impacto invisible de los microplásticos

El impacto de los plásticos en el medio ambiente y la salud humana va más allá de los residuos visibles que se ven en calles y océanos. A lo largo de su ciclo de vida —desde la producción, basada en combustibles fósiles, hasta la acumulación y destino final— estos materiales generan efectos profundos en los ecosistemas, el clima y la calidad de vida. En las últimas décadas, además, su degradación ha dado lugar a una forma de contaminación casi imperceptible: los microplásticos. Para entender mejor el alcance de este problema, te presentamos diez datos relevantes:

  1. La producción de plásticos está relacionada con la industria de los combustibles fósiles. Más del 90% se fabrica a partir de petróleo y gas, lo que representa una alta huella de carbono desde el origen, así como una afectación al cambio climático.
  2. Cada año se producen alrededor de 440 millones de toneladas de plástico en el mundo, pero solo el 9% se recicla. El resto no desaparece; se fragmenta lentamente en partículas cada vez más pequeñas. Así surgen los microplásticos, que pueden permanecer en el ambiente durante décadas o incluso siglos.
  3. Este proceso de fragmentación no ocurre únicamente con el paso del tiempo. Factores como la radiación solar, el calor, la fricción y la acción del agua y el viento aceleran la descomposición. A diferencia de los materiales orgánicos, los plásticos no se degradan por completo: se convierten en partículas diminutas que siguen presentes en el entorno.
  4. Una de las características más alarmantes de los microplásticos es su alcance global. Se han encontrado en océanos, ríos, suelos e incluso en la atmósfera, lo que facilita su dispersión a grandes distancias y su entrada en distintos ciclos naturales.
  5. En los ecosistemas acuáticos, peces, moluscos y otras especies ingieren estos materiales, lo que afecta su salud y altera las cadenas alimentarias. De esta manera, los plásticos no solo dañan a organismos individuales, sino que impactan el equilibrio de ecosistemas completos.
  6. En tierra, la acumulación de plásticos también tiene consecuencias. Puede modificar la composición del suelo y afectar procesos biológicos esenciales, como la filtración del agua o la actividad de microorganismos.
  7. El problema llega directamente a la alimentación. Los microplásticos han sido detectados en productos de consumo cotidiano como el agua potable, la sal, los mariscos, frutas y otros alimentos.
  8. En términos de salud, estas partículas pueden entrar al cuerpo a través de lo que se come o respira. Estudios recientes han encontrado microplásticos en la sangre y en distintos órganos, lo que ha despertado preocupación sobre sus posibles efectos a largo plazo.
  9. Se calcula que una persona puede ingerir miles de partículas de microplásticos al año sin notarlo. Algunas investigaciones incluso sugieren que esta exposición constante podría equivaler a consumir una cantidad de plástico similar a una tarjeta de crédito por semana.
  10. Ante este panorama, la crisis de los plásticos y los microplásticos obliga a replantear su uso, mejorar su gestión y apostar por alternativas sostenibles, que no es solo es una tarea ambiental, sino también una necesidad para proteger la salud y mantener el equilibrio de los ecosistemas a largo plazo.

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