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El encanto de las Diosas

El encanto de las Diosas

04 de marzo de 2022

Citlali Figueroa

Es bien sabido que cada que un hecho no conviene a los que en ese momento gobiernan, éstos hacen lo posible por borrarlo de la memoria del pueblo, o bien, mezclan celebraciones culturales. Así pasó en la caída de Constantinopla, cuando un consejo de señores poderosos se sentó a establecer un calendario que coincidía con las fechas de los pueblos originarios, pero en el que ahora se adoraba a los dioses del nuevo orden. Así también ocurrió con los pueblos indígenas de México: al ser colonizados, se establecieron nuevos dioses con una imagen similar a la de los nativos en los lugares donde hacían rituales. Como pueden notar, se trata de una práctica tramposa, pero bastante exitosa.

“Antes de los tiempos patriarcales, el viernes 13 era considerado el Día de la Diosa. Se consideró un día para adorar a lo divino femenino que vive en todos nosotros y para honrar los ciclos de creación, muerte y renacimiento”, en palabras de Gina Spriggs. El viernes 13 era una celebración de la feminidad, antes de considerarse sinónimo de mala suerte y de que lo encontráramos en las películas de terror; antes de que provocara miedo y se volviera, en la sociedad actual, el día en que Freddy y Jason salen a aterrorizar a la población.

No sé si ustedes estaban enterados, pero el viernes es día de Venus. Para nuestra sociedad, se trata de un día esperado para relajarnos después de una semana de trabajo: ese en el que comienza el fin de semana, y parece que, en automático, se recargan nuestras energías; salimos de fiesta; nos vamos a visitar un pueblito mágico; interrumpimos la rutina. Recordemos que Venus es la diosa del amor, la belleza, la lujuria y la fertilidad; la madre del amor en la mitología romana, y un ingrediente vital en las fiestas y mitos de la antigua Roma, equivalente a la diosa griega Afrodita. Venus es el segundo planeta del sistema solar, y se relaciona con las mujeres, aunque no podríamos vivir ahí. Se dice que el viernes es el día en que Eva ofreció a Adán el fruto prohibido y Adán fue expulsado del Paraíso; el día en que se arrepintió, murió y fue incinerado. Fue un viernes, Viernes Santo, cuando Jesús fue asesinado.

¿En qué momento transformamos un día de belleza, amor y femineidad en un ataque de furia y violencia?

El número 13 está lleno de energía femenina. Antes de la llegada del cristianismo, era “un día muy poderoso para la energía y la creatividad femeninas”, escribe Tanaaz Chubb, una intuitiva con sede en Los Angeles detrás del sitio web Forever Conscious. Spriggs coincide y agrega: “El 13 es un número femenino, que representa el número promedio del ciclo de una mujer en un año. También es el número de ciclos anuales de la luna, visto por las religiones basadas en la tierra como ‘mujer’”.

Hasta este momento no me había detenido a pensar en el número de ciclos menstruales que se presentan cada año; parece que todo está perfectamente planeado. El 13, en promedio, cae en medio del ciclo de la Luna, representando el punto entre la muerte y el renacimiento. Si el ciclo menstrual de las mujeres se alinea con el ciclo lunar, derramar sangre simboliza la muerte, y ovular, el renacer. En la Antigüedad, cuando una mujer sangraba, se consideraba que encarnaba poderes divinos y mágicos, que tenía sabiduría, así como la capacidad de ofrecer mensajes intuitivos y predicciones.

Entonces, dejemos de temer al viernes 13, y cada que se presente hagamos una celebración a Venus, la diosa del amor, como nos sugiere Spriggs: “Vístase de rosa, podría ser con ropa interior rosa, compre flores rosadas, encienda la luz de una vela rosa, beba té de pétalos de rosa o lleve un cuarzo rosa”.

Para continuar con la celebración, debemos conocer a las diosas actuales, por eso es importante entender el camino que recorrieron para llegar hasta aquí. Te recomendamos leer La mujer en el mundo. Atlas de la geografía feminista de Joni Seager, un libro que 520 millones de mujeres no pueden leer, según el índice de analfabetismo, aunque la alfabetización ha cambiado en los últimos 20 años; hay 720 millones de adultos analfabetos en el mundo, y las proporciones no cambian: dos tercios de esa cifra son mujeres. Así, nos acercamos a un libro para conocer las batallas de las mujeres a través de los años en diferentes campos, y es que en las cifras seguimos perdiendo: perdiendo oportunidades, amigas y reconocimiento.+

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