“Sandman: La casa de las muñecas”: el encuentro entre el mundo onírico y el mundo real

“Sandman: La casa de las muñecas”: el encuentro entre el mundo onírico y el mundo real

21 de mayo de 2021

Carlos Tirado

En el diccionario de las miles de citas del escritor Jorge Luis Borges, encontré hace ya unos años, la siguiente: “¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad.”

Pues bien, Sueño, el protagonista de Sandman y sus hermanos son precisamente eso: seres inmortales. Al final del primer volumen de Sandman encontramos a Sueño lamentando su eterna existencia, casi como una maldición pues poco o nada nuevo puede encontrar en este mundo, y entonces, aparece la hermana de Sueño, Muerte, burlándose de la autocompasión que Sueño manifiesta, pero ayudando a su hermano, de una forma casi poética, a regresar a la vida. O al menos a sentirse vivo.

Así comienza el segundo volumen de Sandman: La Casa de las Muñecas. Encontramos que, tras la ausencia de Sueño, el país de los Sueños ha devenido en un total caos. Algunos de sus integrantes, incluso, han escapado al mundo de los seres vivos.

La segunda entrega nos ofrece una trama llena de suspenso e, incluso, terror con los personajes creados por Sueño escapando algunos al mundo de los seres humanos, y no falta nada, hay tramos que resultan fascinantemente oníricos.

Desde el majestuoso primer capítulo donde nos encontramos con “Historias de la Arena” donde Morfeo (otro de los tantos nombres de Sueño) se enamora de una mortal hasta convertir ese amor en la perdición de ella, relación que, por cierto, tendrá más protagonismo en las siguientes entregas de la saga narrada por Neil Gaiman. Es precisamente en este segundo tomo, quizá uno de los favoritos de los seguidores de esta magnífica saga, donde encontramos ese cruce entre el mundo onírico y el mundo real, provocando al lector un agradable extrañamiento de no saber bien si lo narrado es real o sólo un sueño.

Gaiman, en este volumen, hace gala de sus destrezas narrativas pasando de capítulos llenos de una suerte de narración clásica en busca de emular el tono épico de las obras de Homero, a otros más acordes al suspenso de las película de Alfred Hitchcock, y sin olvidar, claro, la parodia del cómic clásico superheroico, pero respetando esa narrativa y, si se me permite, dominándola de tal forma que al menos yo puedo lamentar que Gaiman no se haya decidido a escribir alguna serie de cómics sobre superhéroes. Lo hizo después, claro, pero muy limitado creativamente por las grandes editoriales que son Marvel y DC.

En general, el segundo tomo de Sandman puede, sin dudas, ser uno de los mejores trabajos escritos por Neil Gaiman, y de alguna manera, se puede leer sin tener todo el conocimiento previo del primer volumen, aunque recomiendo siempre leer la entrega anterior (En este caso: Sandman: Preludios y Nocturnos). Esta es una de esas historias que dejarán huella en la memoria del lector. +

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