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¡Vivan las chicas que doblan las reglas! Entrevista a Julia Quinn

¡Vivan las chicas que doblan las reglas! Entrevista a Julia Quinn

Con diecinueve novelas consecutivas en la lista de los libros más vendidos del New York Times y traducida a 42 idiomas, Julia Quinn está más que consolidada como autora de romance para jóvenes ―y no tan jóvenes―. Vendió su primer libro con apenas 24 años y, desde entonces, nos ha contado la historia de familias y generaciones con especial énfasis en personajes femeninos que encuentran modos de hacer lo mejor posible en circunstancias históricas y sociales bastante restrictivas. Si bien ya era una escritora reconocida, su popularidad se disparó en 2020, cuando la serie Bridgerton, basada en sus novelas, se estrenó como producción en Netflix. Platicamos con ella en el marco de su visita a la FIL Guadalajara acerca de cómo ha sido este camino y la relación especial que tiene con sus libros.

Julia, sabemos que has estado antes en México, escribiendo. Esta vez nos visitas para encontrarte con tus lectores, ¿qué te pareció este encuentro en el que las chicas te ovacionaron cuando admitiste ser feminista?

He estado en México al menos ocho veces. He venido sola, a trabajar y a terminar mis libros. El clima es perfecto; la gente me cuida; la comida es maravillosa y no tengo que limpiar puesto que estoy en un hotel: ¡es genial! Hoy resultó un poco diferente pero también muy divertido; me emociona conocer lectores de todo el mundo.

El encuentro me pareció genial. Alguien me preguntó por qué hago que mis personajes sean tan feministas y me pareció lógico decir que porque soy feminista. No esperaba una ovación tan grande. Quiero decir, esperaba que estuvieran felices y de acuerdo conmigo, pero no pensé que esto sucedería. 

Quisiera hablar un poco de tus personajes femeninos en Bridgerton. Daphne y Violet son el tipo de mujeres que encuentran la manera de doblar las reglas: siempre con una sonrisa, pero doblando las reglas. 

No las rompen, pero las están doblando, sí. Se trataba de un tiempo en el que romper reglas podía arruinar tu vida por completo, mucho más que hoy. Romperlas podía cambiar todo para ti si eras mujer: podía condenarte completamente a la soledad, a perder a tu familia, a perderlo todo. Resultaba así para muchas mujeres: para encontrar su propia felicidad y su propio poder en el mundo, tuvieron que aprender cómo doblar las reglas sin romperlas del todo. Un camino complicado, pero que ellas recorren. Estoy muy orgullosa de ellas, francamente. 

Eso es como ser una heroína del siglo xix, ¿no te parece?

Bueno, es muy subversivo. Me gusta pensar que esto podría inspirar a otras personas, porque, muy a menudo, a lo largo de la historia escuchamos sobre esos seres extraordinarios que rompieron las reglas. Pero, por cada persona que las transgrede y sale victoriosa, hay muchas más que no lo hicieron, así que realmente me emociona mostrar a quienes son un poco más como tú y como yo. No quiero llamarlas personas comunes, porque todos sabemos que los Bridgerton son fabulosamente ricos, hermosos y todas estas cosas.

El punto es que hay muchos héroes anónimos en la vida que han doblado las reglas para que alguien más pueda venir y romperlas. Hay heroínas que están, de alguna manera, sacando los ladrillos de la pared para que en cincuenta años otras puedan venir a derribarla y decir “es hora de que las mujeres puedan entrar a la universidad, votar, etcétera”. Lo están haciendo para las siguientes generaciones y resulta absolutamente necesario. Y creo que es tan importante celebrar a las mujeres que hacen el trabajo silencioso como a aquellas que hacen el trabajo ruidoso. 

Están también las mujeres que, como lady Whistledown, hacen alarde de su poder a través de la palabra, sin mostrar su rostro. ¡Tienes un caleidoscopio de mujeres que muestran distintos tipos de relaciones con el poder!

Ésta es la única manera en la que ella podía tener ese tipo de poder. Si miramos a las autoras de la época, Jane Austen no fue nombrada, no firmó sus libros con su nombre. La mayoría de las mujeres usaban un seudónimo masculino, así que para alguien como ella… creo que todo el mundo ya sabe quién es, así que puedo decirlo… para alguien como Penelope, ser identificada como Lady Whistledown las habría hundido a ambas. Nadie la habría tomado en serio si supieran quién era realmente. Pero también habría hecho la situación de Penelope mucho más frágil; consistió en una forma para que ella encontrara el poder que la sociedad no quería darle. Aún hoy, este modelo de la columna de chismes tendría mucho más poder si no sabemos quién la escribe. 

Vimos algo así en Sex and the City, con la columna de Carrie para Vogue. ¿Es así como te gusta pensar en Penelope: tomando la oportunidad de cambiar algo desde abajo?

No sé si ella estaba tratando de cambiar algo. En realidad, está encontrando su propia manera de observar. Creo que comenzó tratando de cambiar su vida: era la forma en la que podía realmente usar sus talentos y ganar algo de dinero, porque pensaba que nunca iba a casarse. Nadie le prestaba atención y la vida de una soltera en esa clase social no era buena. Eventualmente, dependería totalmente de sus parientes casados, así que encontrar cómo generar sus propios ingresos fue algo muy poderoso y único: está tomando el control. 

Por otro lado, tienes a dos personajes que llevan la carga de ser la cabeza de familia, Anthony y lady Danbury, desde dos enfoques distintos. Anthony lo sufre, no quiere ser el responsable; mientras que Lady Danbury se siente bastante cómoda manejando las cosas. 

Es importante decir que el pasado que se le ha dado a lady Danbury en la serie no es exactamente el mismo que tiene en los libros. Aunque no tiene mucha historia de fondo en los libros, sí sabemos que siempre pensó que su esposo era un idiota y sus hijos, un poco tontos. Cuando enviudó ―aunque no tenemos la certeza de cuántos años tenía entonces― fue cuando realmente se miró a sí misma y entendió que podía hacerlo y que era genial. Le gusta estar a cargo de su vida y poder hacer lo que quiera.

Con Anthony es muy distinto: tiene mucho conflicto porque su padre muere cuando él es muy joven. Esto se inspiró en alguien que conocí que también perdió a su padre, a los 48 años, y que no podía imaginar vivir más que él, así que tenía la sensación de que moriría antes de llegar a esa edad. Hablé con un psicólogo mientras escribía este libro y esta situación resulta muy común: no conciben sobrevivir a ellos; resultan una figura enorme en su vida. Esto se agrava en Anthony por el hecho de que ahora es el jefe de su familia y esto tiene un gran peso en la Inglaterra de la época de la Regencia; era responsable de sus hermanos y su madre de una manera con la que no tenemos que lidiar ahora; se trataba de una responsabilidad aterradora.

Me parece que lo más importante para ti cuando estabas escribiendo Bridgerton era hablar de la intimidad que existe entre los miembros de una familia…

Sí, cada libro es una historia de amor romántico, pero también muestra todos esos otros tipos de amor entre amigos, entre familiares. Así que, aunque el romance es siempre la parte principal, para mí era importante tener estas corrientes subterráneas de otros tipos de relaciones porque, en general, creo que no es saludable tener sólo a una persona en la vida. 

Yo tengo a mi esposo y lo amo, pero también a mi mejor amigo, a mis padres, mis hermanos, mis hijos. Todas estas relaciones son importantes de distintas maneras y las necesito todas. Quería mostrar a la gente este tipo de plenitud que se obtiene mediante varias relaciones en la vida. 

Has dicho antes que te gusta escribir libros que provoquen felicidad. ¿Crees que necesitamos reivindicar la felicidad? ¿Es como si ya no se nos permitiera ser felices porque el mundo resulta caótico y hay guerras y cosas terribles?

Creo que tenemos que encontrar la felicidad donde podamos, lo cual no significa que debamos ignorar todos los problemas y tragedias que nos rodean. Ciertamente, deberíamos estar tratando de hacer algo al respecto, pero se nos permite buscar felicidad para nosotros mismos y hacer de esto una meta en nuestras vidas. 

Es importante integrar el arte a nuestras vidas, ya sea mediante libros, películas o el formato que sea: que se muestre la felicidad como una meta digna. Esto no significa que no me gusten otras cosas. Vi Succession, como todo el mundo, y es fabulosa, pero, oye, no quiero pasar el rato con ese tipo de personas. Me parece importante mostrar historias de gente amable y buena; que buscan la felicidad de una manera que no resulte enfermamente dulce, sino divertida e inteligente, y que las personas piensen “¡hey!, yo también quiero esto en mi vida”.

Creo que sabes que hay generaciones que han crecido con tus personajes, pero me gustaría que nos contaras ¿cómo has crecido tú a través de Bridgerton?

Cuando los libros salieron por primera vez y me preguntaban “¿cuál personaje se parece más a ti?” Yo dije ―y esto es cierto― que soy una combinación entre Eloise, Penelope y Francesca. Ahora ¡creo que he cambiado! Podría ser Violet. Y, con suerte, tal vez en veinte años llegue a ser lady Danbury… No creo que llegue a ser la reina Charlotte, pero ella no está en los libros, sólo en la serie. Considero ―ojalá― que con cada libro he crecido como escritora. Te vuelves mejor en tu oficio; aprendes a hacer algo distinto, a ser más consciente de tus prejuicios inherentes. No sé decirte exactamente cómo, pero creo que sí, que he crecido a lo largo de estos libros.+