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+Lecturas: Entrevista a Pedro J. Fernández por el libro “La hija del pescador”

+Lecturas: Entrevista a Pedro J. Fernández por el libro “La hija del pescador”

Después de recorrer durante años los claroscuros de la historia de México, Pedro J. Fernández decidió mirar mucho más atrás. Su nueva novela, La hija del pescador (Almuzara), abandona los héroes nacionales para internarse en la Judea del siglo I, un territorio donde la política, la religión y las pasiones humanas conviven con una intensidad que, dos mil años después, sigue resultando inquietantemente contemporánea.

Esta semana, en +Lecturas, conversamos con el autor sobre una novela que toma como punto de partida a dos figuras apenas insinuadas por la tradición: Salomé y la supuesta hija de San Pedro. A partir del encuentro entre ambas mujeres, Fernández construye una ficción histórica que evita la reverencia solemne para acercarse a lo que realmente le interesa: las contradicciones de quienes habitaron una época convertida, con el paso de los siglos, en mito.

Lejos de escribir una novela religiosa, el autor propone una historia profundamente humana. En la conversación explica que quiso desprenderse de la imagen idealizada de la Palestina bíblica para mostrar una región ocupada por Roma, atravesada por conflictos políticos, tensiones culturales y luchas de poder cotidianas. Los milagros permanecen en el terreno de los rumores; lo que ocupa el centro del relato son las decisiones, los deseos y las consecuencias de los personajes.

Uno de los aspectos más interesantes de la novela es la manera en que resignifica a Salomé. Durante siglos, el personaje ha sido reducido a la joven que bailó para obtener la cabeza de Juan el Bautista. Fernández, en cambio, le devuelve una voz propia: una mujer inteligente, sensual y consciente de las reglas impuestas por un mundo gobernado por hombres. Su objetivo, explica, fue evitar escribir una mujer desde la mirada masculina y convertirla en un personaje complejo, capaz de narrar su propia historia.

La amistad entre Salomé y Mariam, la hija del pescador, funciona entonces como el verdadero corazón de la novela. Aunque pertenecen a mundos opuestos —la aristocracia vinculada al poder romano y una familia judía sometida a la ocupación— ambas descubren que la libertad también puede construirse desde la solidaridad femenina. Fernández reconoce que quería ofrecer un contrapunto a los relatos bíblicos, donde muchas mujeres permanecen sin nombre ni historia, otorgándoles aquí identidad, voluntad y protagonismo.

Durante la entrevista también hablamos sobre uno de los mayores desafíos de la novela histórica: escribir para lectores contemporáneos sin sacrificar el rigor. Fernández sostiene que el verdadero puente entre cualquier época y el presente es el drama humano. Las emociones, afirma, permanecen intactas aunque cambien los escenarios, y esa convicción guía una prosa que privilegia el ritmo narrativo por encima de la acumulación de datos históricos. El resultado es una novela que reconstruye con detalle la vida cotidiana —la comida, los aromas, los vestidos, las ciudades— sin perder nunca el impulso de la aventura.

La conversación también derivó hacia el presente de la novela histórica. Para Fernández, el género vive uno de sus mejores momentos porque ha demostrado ser una puerta de entrada al interés por el pasado. Muchos de sus propios lectores, cuenta, terminaron estudiando Historia después de descubrirla a través de la ficción. Esa posibilidad, sin embargo, exige una enorme responsabilidad: dramatizar no significa inventar sin límites, pues una novela histórica también construye la memoria de quienes la leen.

Antes de despedirse, el autor adelantó que quizá aún no abandone del todo este universo bíblico. Entre risas confesó su interés por escribir sobre el rey David, un personaje cuya complejidad política considera comparable con la de algunos grandes protagonistas de la historia moderna. Mientras ese proyecto llega, La hija del pescador confirma que la mejor novela histórica no consiste en repetir el pasado, sino en volver a hacerlo respirar. Compra el libro aquí.