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El hada punk, Patti Smith

El hada punk, Patti Smith

Este miércoles 29 de abril, fue anunciado que la ganadora del Premio Princesa de Asturias 2026 es Patti Smith. Ella surgió en la escena de Nueva York de los años 70 (en el famoso club CBGB). Lo que la hizo única fue su capacidad para mezclar la poesía francesa de vanguardia (Rimbaud, Baudelaire) con el rock and roll más crudo. Su álbum debut, Horses (1975), es considerado uno de los mejores discos de la historia.

Aquí te compartimos la entrevista que le hicimos algún tiempo atrás. 

Amante de su tiempo y de artistas como Verlaine, Rimbaud, Yeats, Diego Rivera y Frida Kahlo, Patti Smith (1945, Ohio, EUA) demuestra en sus palabras una humildad y admiración por el todo, con la convicción de que la belleza está presente en todos nosotros. Patti Smith es una artista fascinante y políticamente activa. Vivió la revolución artística de los setenta en Nueva York, llevando en alto valores bohemios en tiempos inciertos,
revaluando el concepto de que el rocanrol también es una hermandad liderada por mujeres. A sus 65 años de edad, Patti lo ha experimentado todo —excepto las drogas duras.

En su más reciente libro Éramos unos niños, ganador del premio National Book Award, relata sus primeros años como una tímida amante del arte, ávida de ser artista. Durante “el verano del amor” conoció en la calle al artista Robert Mapplethorpe, quien la invitó a través del amor, la inocencia
y la disciplina a encontrar lo más valioso: su propia voz. Para ella todo momento es único, en medio del caos, de la noche, del día. Su obra celebra la dignidad del diferente, del disidente, del auténtico, y sí, Patti, la noche pertenece a los amantes, a nosotros mismos. En la Casa azul de Frida Kahlo, Lee+
tuvo la oportunidad de hacerle las siguientes preguntas.

Lee+. En el libro Éramos unos niños, cuentas que tu primera lectura pública fue en la iglesia Riverside, en Nueva York, en 1970. A esa lectura asistieron celebridades como Susan Sontag y Andy Warhol. ¿Por qué te convertiste en poeta?

Patti Smith. Creo que ser poeta es un llamado de nuestro creador, sea Dios o la naturaleza, y pensar por qué deben existir los poetas es como preguntarse por qué necesitamos comida o agua. La poesía es algo que expresa los sentimientos más profundos de la condición humana, no necesitas nada para escribir tu poesía, para compartirla. Junto con la música, es el arte más libre y profundo y siempre necesaria para la condición humana. Ser artista en cualquier tiempo es lo más importante, es el impulso creativo, la bendición del fuego que no se puede negar, que te fuerza a crear arte, sin importar que seas pobre o rico, desconocido o en la cárcel es lo mismo, el arte debe venir de lo más alto de tu corazón.

L+. En el Hotel Chelsea te volviste hija de los beats y madrina del punk, ¿cómo entiendes esto?

PS. Creo que Lenny (Kaye) y yo formamos parte de un movimiento como un río, que pudo haber empezado con Rafael, Mozart, Rimbaud. El punk es un estado mental, es un sentido de libertad, es abrazar lo nuevo, sin límites. Sólo me tocó ser parte de un continuo fluir. Las nuevas generaciones lo definirán y redefinirán, no pertenece a nadie, es de la gente, ya que es una reacción ante la corporativización de nuestra voz cultural. Los chavos que tocan en la calle o en sus garajes son la esencia del movimiento punk, que seguirá moviéndose como el río.

L+. Te formaste con figuras fundamentales de la literatura como William Burroughs y Allen Ginsberg, ¿qué poesía te sigue inspirando?

PS. Amo la poesía en general, de Rimbaud a Lorca, Mikofsky, releo a los mismos poetas, me siguen inspirando los mismos poetas que leía de joven, también me inspira un joven en la calle que se me acerque a darme un poema y la gente que sigue trabajando y escribiendo, expresándose.

L+. En Éramos unos niños relatas cómo llegó Diego Rivera a tu vida…

PS. En 1963, cuando tenía 16 años, mi madre me regaló un libro llamado La fabulosa vida de Diego Rivera de Bernard Wolf; este libro fue una gran influencia, su vida, la revolución artística, la gente fuerte en su vida. Me enamoré de Frida Kahlo, pero era muy complicado en esta época encontrar más información sobre ella. Este libro me inspiró la idea de la relación entre musa y creador, y el intercambio de roles, me llamó la atención que siempre permanecieron juntos sin importar los tiempos difíciles. Con esta idea fui a Nueva York buscando una relación así y la encontré con Robert Mapplethorpe, fuimos la musa uno del otro, como artistas jóvenes nos sacrificamos mucho, fuimos amantes jóvenes, hasta que el interés sexual de Robert se vio persuadido por una vida homosexual. Luchamos para guardar nuestra amistad y nuestras colaboraciones, que logramos mantener hasta su muerte.

L+. Tu último disco Batanga salió este 5 de junio, día del cumpleaños de García Lorca. En él trabajas con tus hijos, ¿cómo fue esta experiencia?

PS. Mis hijos son destacados músicos como su padre. Mi hijo toca la guitarra en el disco e interpreta un hermoso solo en la canción María, dedicada a María Shneider, la actriz francesa a quien conocí en los setenta. No puedo decir lo que significa para mí cantar con ellos, les cambié los pañales, los
crié, los amamanté. Es una manera de comunicarnos con su padre, quien murió cuando ellos eran muy chicos, es una cosa muy hermosa. +