El laconismo de Vila-Matas ya tiene premio

El Ministerio de Cultura de España le dio el Premio Nacional de las Letras Españolas 2026, y en el acta del jurado aparece una palabra que le calza a este número: laconismo.
Enrique Vila-Matas no suele contestar los números que no reconoce, y la llamada del martes 27 de octubre le pareció poco fiable. Era María José Gálvez, directora general del Libro, con la noticia de que el Ministerio de Cultura de España le concedía el Premio Nacional de las Letras Españolas 2026, que reconoce el conjunto de una obra y trae 50.000 euros. En la rueda de prensa explicó que desconfía de todo, de la realidad y de lo que escribe, pero no de este premio, “porque lo voy a cobrar”.
El acta del jurado, tal como la recogen EFE y Europa Press, trae una palabra que parece escrita para un número sobre la brevedad: habla de “un humor que raya en el laconismo y la ironía”. Laconia era la región de Esparta, cuya gente tenía fama de decir lo justo y ni una sílaba más. Resulta curioso aplicárselo a quien ha publicado tantos libros, pero el jurado algo vio, y creo que acertó.
Basta mirar los títulos. Historia abreviada de la literatura portátil (1985) lleva la abreviatura de entrada e inventa una sociedad secreta, la de los shandys, donde cabe Marcel Duchamp y entre cuyos requisitos figura que la obra de cada miembro sea portátil, es decir, que no pese y quepa en un maletín (consigna que firmaría cualquier autor de microrrelatos). Da un poco de rabia no haberla tenido primero.
Bartleby y compañía (2000) lleva la apuesta todavía más lejos: ochenta y seis notas a pie de página que comentan un libro que no existe y rastrean a los escritores que un día dejaron de escribir, parientes de aquel escribiente de Herman Melville que a todo contestaba que prefería no hacerlo. Hay que tener aplomo para convertir la nota al pie, ese rincón donde nadie mira, en una novela completa. Con El mal de Montano le fue todavía mejor en Francia: en 2003 se llevó el Médicis extranjero y fue el primer español en conseguirlo. Tampoco llega virgen a los premios grandes: el Formentor de las Letras le tocó en 2014, otra vez por toda su obra.
El acta lo describe como un escritor que se escapa de cualquier etiqueta y que abre frentes nuevos justo cuando uno cree conocer su juego, y lo emparenta con el espíritu metaficcional de Cervantes. Vila-Matas, por su parte, aprovechó el micrófono para decir que la metaliteratura y la autoficción no existen, que solo hay ficción. Se agradece que un premiado le lleve la contraria al acta el mismo día.
A los 78 años no ha cerrado la tienda: Ocho entrevistas inventadas salió en 2024 y Canon de cámara oscura en 2025. Empezó como redactor en la revista de cine Fotogramas; apuesto a que ahí aprendió el valor del plano corto. En la edición anterior el premio fue para María Victoria Atencia.
Un hombre que armó una novela con notas al pie recibe ahora el premio por el conjunto de su obra, o sea, por todo lo que no cupo en una nota.