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Yesteryear: cuando la granja perfecta se vuelve una cárcel

Yesteryear: cuando la granja perfecta se vuelve una cárcel

La debutante Caro Claire Burke desnuda la fantasía tradwife en una sátira que muta en pesadilla

Natalie Heller Mills tiene ocho millones de seguidores y una vida que parece sacada de un catálogo de nostalgia rural: gallinas, mermeladas caseras, un esposo apuesto de mandíbula cuadrada y seis hijos que crecen, en apariencia, lejos de las pantallas. Su rancho, bautizado con ironía perfecta como Yesteryear, es el escaparate de una feminidad tradicional cuidadosamente empaquetada para Instagram. Lo que sus seguidoras no ven son las niñeras, los refrigeradores industriales y el equipo de producción que sostiene, escena tras escena, la ficción del ayer.

Yesteryear (AdN), la ópera prima de Caro Claire Burke, arranca como una sátira feroz sobre el fenómeno tradwife y el negocio de la nostalgia doméstica, pero pronto se transforma en algo más inquietante. Una mañana, sin explicación, Natalie despierta en lo que parece ser 1855: sin electricidad, sin niñeras, con hijos que no reconoce y un esposo que conserva el rostro de Caleb pero no su temperamento. ¿Es una broma elaborada, un castigo divino, un desdoblamiento mental? Burke construye la duda con paciencia y no la resuelve hasta las páginas finales.

Lo más notable de Yesteryear es su protagonista; una narradora poco fiable y profundamente antipática, Natalie no busca la simpatía del lector, y ahí radica buena parte del logro de Burke: sostener durante cuatrocientas páginas a un personaje egocéntrico y manipulador sin que la lectura pierda tensión ni humor. 

Burke, quien tiene una maestría en escritura creativa por Bennington y coconduce el pódcast Diabolical Lies, sabe de lo que habla: entiende tanto el lenguaje de las redes sociales como los mecanismos narrativos del suspenso psicológico, y logra que ambos convivan sin que uno opaque al otro. El resultado es una novela que funciona como comedia negra, como thriller y como ensayo encubierto sobre el trabajo doméstico, la maternidad y la fe convertidos en mercancía.

Yesteryear ya fue elegida por el club de lectura de Good Morning America, se convirtió en bestseller del New York Times y sus derechos cinematográficos fueron adquiridos por Amazon MGM Studios. Pocas primeras novelas llegan con tanto ruido alrededor; esta, sorprendentemente, lo sostiene. Para quienes disfrutan de la sátira con dientes y del suspenso doméstico, esta es una lectura ineludible del año.