Metamorfosis: el teatro devuelve a Kafka toda su incomodidad
Por Óscar Grajeda
Han pasado poco más de cien años de la publicación de La metamorfosis (1915) de Franz Kafka. En ese tiempo, la transformación de Gregorio Samsa ha intrigado a los lectores, quienes la han interpretado como un reflejo del malestar que deshumaniza y agobia a las mujeres y hombres modernos. Hoy en día, el drama que atraviesa la familia Samsa no se agota. Al contrario, la vigencia de La metamorfosis se dimensiona frente a las contradicciones morales y sociales de nuestro tiempo.
Coturno Producciones presenta una puesta en escena de esta proverbial historia, con la que explora los bajos fondos de la condición humana y reduce al nicho familiar los críticos fracasos del capitalismo, la política y la empatía como valor social. Es el Espacio Urgente 2 del Foro Shakespeare un lugar íntimo, idóneo para avizorar la tragedia del clan Samsa, cual inoportunos invitados de la desdichada familia.
La dirección que Bruno Boludo ejerció con los talentos y la inmejorable adaptación de Mario Rendón Tapia ofrecen una poderosa representación que apela al espectador en varios niveles, quienes a momentos empatizan con la víctima y los victimarios. Algo de este crédito lo lleva Rendón, pues logró franquear la dimensión introspectiva del protagonista para desplazarla a los otros personajes, sin dejar de ser fiel al texto original. Así no solo nos encontramos con la degradación del desdichado hijo mayor, sino con una metamorfosis de toda la familia frente a la desgracia.
En un escenario concentrado, en un espacio que no muta físicamente, las aportaciones técnicas de escenografía (Paulina de Lira), iluminación (Miguel Ángel Velázquez), música y audio (Dann Ortega) propician una atmósfera que magnifica el trabajo escénico de los actores, el cual merece atenta mención: todo gira alrededor del protagónico Gregorio Samsa, quien en sus dos etapas (la humana y la adefesiosa) es representado por Alejandro Valencia con singular maestría. Si bien, no existe un trabajo de vestuario para caracterizar al “bicho” es esta ausencia la que utiliza el actor para construir desde su corporalidad la monstruosidad plena, un trabajo físico extenuante que remite a las contorsiones de la danza butoh, el desfiguro de un Cuasimodo moderno o la indefensión de un paciente hemipléjico. Y es aquí donde el drama se dispara: el estorbo que representa Gregorio, la carga, la vergüenza es el motivo que robustece la severa figura del padre (Fernando BaCe), la afligida personalidad de la madre (Ana Alvarado) y el angustioso desdoblamiento de Gretel, la hermana menor, interpretada por Dayana Rivas, quien encarna su propia metamorfosis interior. Por último, hay que reconocer la atinada licencia de Mario Rendón al adaptar e introducir personalidades diversas en la figura de los inquilinos (todos personificados por él mismo), que en su conjunto fortalecen el talante existencial de la puesta en escena.
La metamorfosis de Kafka, por Coturno Producciones, permanecerá en cartelera en el Espacio Urgente 2 del Foro Shakespeare (Zamora 7, colonia Condesa) todos los sábados de julio y los sábados 1, 8 y 15 de agosto.
Fotografias de Alfredo Gonzalez @jose Alfredo Gonzalez

