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Valeria Luiselli y el origen de las cosas

Principio, medio, fin nació, según explica Valeria Luiselli, igual que todos sus libros: a partir de apuntes de la vida cotidiana, observaciones, instantes, lecturas, sin una trama predefinida. Para ella, la trama nunca es lo que impulsa una obra, sino algo que emerge tras un largo proceso de exploración interior, no académica, sobre preguntas que en el momento de la escritura le resultan urgentes.

La pregunta germinal de este libro tiene que ver con el inicio de las cosas. Luiselli cuenta que, leyendo mitos griegos, su hija le preguntó por qué tantas historias sobre el origen explican el nacimiento del mundo como una hendidura en dos: el cielo separándose de la tierra, el mar dividiéndose. “Y la pregunta, que es una pregunta enorme y muy importante, no la pude contestar y tampoco sé si después de seis años de escribir este libro podría contestarla”. En ese sentido, esta novela funciona también como un ensayo pues explora interrogantes sin ofrecer respuestas definitivas.

Sobre el tono, marcadamente poético, casi mediterráneo y poco convencional, Luiselli explica que es el resultado de nutrir su escritura a partir de diversas fuentes: poesía, ensayo y filosofía más que ficción. “Siempre que tengo la necesidad espiritual, intelectual de regresar a casa, vuelvo a esas lecturas, a los presocráticos”. Anaxímenes, Anaximandro y, sobre todo, Empédocles, su favorito, volvieron a estar entre sus lecturas luego de un periodo de abandono, justo alrededor de la pandemia, cuando sentía la necesidad de encontrar ejes y brújulas. Sin embargo, puntualiza, “no me interesan los clásicos por los clásicos. Hay algunos que me resultan ojos y oídos necesarios para escuchar mejor el mundo contemporáneo y observar con más paciencia y agudeza, materias primas para su escritura. 

En cuanto a la pregunta recurrente sobre cuánto hay de autobiográfico en sus novelas, Luiselli ya no quiere responder. Cuenta, con humor, que su amigo Enrique Vila-Matas le aconsejó contestar siempre que es “27% verdad”, y deja el resto a la interpretación de cada lector.

Sobre la estructura del libro, compuesta por una suerte de “instantáneas” o “polaroids”, Luiselli explica que el armado de Principio, medio, fin responde a su propio proceso de escritura, que es fragmentario y cotidiano: trabaja un párrafo o una escena por día, acumulando notas durante años. Le gusta que sus novelas funcionen como un archivo de su propio proceso de fabricación, de modo que el lector pueda entrever, en el resultado final, las huellas de cómo se construyó. Sólo después de mucha acumulación puede desplegar esos fragmentos como un mosaico y empezar a encontrar atmósferas, colores y arquitecturas que consolidan el todo.

Otro elemento estructural central es el cambio de voz narrativa: primero habla la madre y luego la hija. Luiselli prefiere no profundizar para no hacer spoiler, pero adelanta que ahí se juega toda la novela: cómo y en qué momento las historias dejan de pertenecer a una generación adulta, los que cuentan y articulan el mundo, y pasan a una nueva generación, una niña que se convierte en adolescente y toma las riendas de su propia historia y de cómo se narrará el futuro colectivo.

Finalmente, la autora habla del componente multimedia del libro. Incluye una selección de polaroids que tomó a lo largo de los años de escritura, que le sirvieron para organizar la sintaxis interna de la historia y que terminaron integrándose porque encontró una razón sólida para incluirlas. Además, casi al final del libro hay un código QR que lleva a un archivo sonoro, una muestra gratuita, con la posibilidad de comprar el audiolibro completo. Ese componente sonoro está construido con los cuatro elementos empedocleanos: aire, tierra, fuego y agua, grabados en Sicilia y en el archipiélago volcánico de las islas Eólicas. Funcionan como una especie de coro griego de elementos naturales que acompaña la narración: exhalaciones volcánicas, tormentas de lluvia, vientos y hasta sonidos submarinos captados con hidrófonos, creando una experiencia de lectura distinta y profundamente emotiva.

En conjunto, la entrevista revela un libro construido desde la observación paciente, la filosofía presocrática y un profundo diálogo entre generaciones —madre, hija y los ecos de los clásicos— donde la forma fragmentaria y multisensorial es, en sí misma, parte del sentido de la obra.+ 

Semblanza 

Valeria Luiselli es escritora y profesora, autora de novelas, ensayos y proyectos experimentales. Su obra abarca temas como la migración, la identidad y la burocracia, y ha sido traducida a más de veinte idiomas. Su libro Desierto sonoro (Lost Children Archive), fue finalista del National Book Critics Circle Award y ganador del American Book Award.

Texto de Francisco Goñi (@franz.goni), librero y periodista cultural. Apela por la libertad y voluntad sobre todas las cosas. Ama los libros, el café y los gatos.