Reclamando el futuro prometido: el litigio climático como una respuesta a la crisis climática
Mucho se dice hoy del cambio climático y es fácil acostumbrarse o bien sentir que el futuro se nos escapa de las manos. Pero hay voces que, lejos de rendirse, están trabajando para demostrar que se puede luchar por el bien del planeta, como las de Gustavo Alanís Ortega, fundador y director ejecutivo del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), y Alberto Alarcón Gómez, abogado senior de la Gerencia de Investigación y Política Pública del mismo organismo. Juntos analizan por qué la crisis climática exige nuevas respuestas y cómo el litigio se ha convertido en una herramienta clave para reclamar un futuro habitable.
Lucía Moreno (LM.). Hoy se habla de que la humanidad atraviesa una crisis climática sin precedentes. Para quienes no están familiarizados con el tema, ¿qué significa realmente eso?
Gustavo Alanís (GA.). Significa que estamos alterando el clima del planeta a una velocidad que no tiene comparación en la historia humana. No es sólo más calor; es la modificación de la composición atmosférica por actividades humanas. Hemos llenado la atmósfera de gases de efecto invernadero por el uso insostenible de energía, del suelo y por patrones de consumo y producción que no son compatibles con los límites del planeta. Todo eso está calentando la Tierra y desestabilizando los sistemas que sostienen la vida.
LM. ¿Y cómo se traduce eso en la vida cotidiana de las personas?
Alberto Alarcón Gómez (AAG.). En fenómenos extremos que ya estamos viviendo. Olas de calor, sequías, inundaciones, ciclones. Sólo en 2024, la Organización Meteorológica Mundial registró 151 eventos climáticos sin precedentes. No son números abstractos: son pérdidas humanas, económicas y sociales. Y afectan más a quienes menos han contribuido al problema.
México, por ejemplo, se calienta más rápido que el promedio mundial. Mientras el planeta se calienta 2 °C por siglo, México lo hace a 3.2 °C. Eso explica por qué estamos viendo huracanes como Otis, que en 2023 dejó pérdidas por 12 mil millones de dólares y decenas de personas fallecidas y desaparecidas.
LM. A veces se piensa que el cambio climático es un problema del futuro, pero lo que dices muestra que ya está aquí.
AAG. Exacto. Y no sólo está aquí: está afectando a millones. Entre tres mil 300 y tres mil 600 millones de personas viven en contextos altamente vulnerables. Eso es casi la mitad de la población mundial. En esas regiones, la mortalidad por inundaciones, sequías y tormentas es quince veces mayor que en otras partes del mundo.
LM. ¿Hay grupos que estén siendo afectados de manera particular?
GA. Sí y es muy importante decirlo. El cambio climático tiene impactos desproporcionados en mujeres, infancias, personas con discapacidad, pueblos indígenas y comunidades pobres. Por ejemplo, las mujeres representan el 80% de las personas desplazadas por el cambio climático. Y después de desastres naturales, la violencia de género aumenta de manera alarmante. Tras el huracán Katrina, los casos de agresión sexual subieron 45%. En Vanuatu, después de dos ciclones, la violencia doméstica aumentó 300%.
LM. Frente a un panorama tan duro, ¿qué ha hecho la comunidad internacional?
AAG. Ha creado instrumentos legales importantes. La Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Acuerdo de París son compromisos jurídicos, no simples declaraciones. Los países se comprometieron a reducir emisiones y a adaptarse a los impactos del cambio climático. Cada país debe presentar sus NDC (Nationally Determined Contributions), que son planes nacionales para reducir emisiones.
LM. ¿Y están cumpliendo?
GA. No lo suficiente. Ésa es la verdad. Los informes del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente muestran que, con las políticas actuales, no vamos a cumplir la meta de mantener el calentamiento por debajo de niveles peligrosos. Para alinearnos con el Acuerdo de París, tendríamos que reducir emisiones globales 42% para 2030 y 57% para 2035. Y no estamos cerca.
Hoy la temperatura global ya está entre 1.34 °C y 1.41 °C por encima de niveles preindustriales. En 2025, la temperatura media anual fue 1.43 °C mayor. Estamos muy cerca, o quizá ya pasamos, el límite de 1.5 °C.
LM. Suena desalentador. ¿Dónde está la esperanza?
GA – AAG. La esperanza está en que la ciudadanía no se está quedando de brazos cruzados. Y ahí entra el litigio climático. Cuando los gobiernos no cumplen, la gente usa las herramientas legales para exigir que se respete el derecho a un futuro habitable.
LM. ¿Qué es exactamente el litigio climático?
AAG. Es el uso de los tribunales para obligar a cumplir obligaciones climáticas. Diversos grupos de personas a nivel global se han organizado para reclamar el futuro prometido. Una de las principales herramientas para canalizar dicho reclamo ha sido el litigio en contra de los gobiernos que han fallado en el cumplimiento de sus compromisos climáticos, así como en contra de empresas e instituciones financieras cuyas actividades agravan desproporcionadamente la crisis climática. La tendencia ha tomado fuerza. Al final de 2025, ya se tienen registrados 3 mil 420 casos de litigio climático a nivel global.
LM. ¿Puedes compartir algunos ejemplos que hayan marcado un precedente?
GA. Claro. Hay varios muy importantes:
- En Suiza, la Corte Europea de Derechos Humanos determinó que el Estado violó derechos humanos por no adoptar medidas suficientes de mitigación.
- En India, la Suprema Corte reconoció el derecho a estar libre de los efectos adversos del cambio climático como parte del derecho constitucional a la vida.
- En Montana, la Corte Suprema confirmó que la Constitución estatal protege el derecho a un clima estable.
- En Colombia, se ordenó que las Evaluaciones de Impacto Ambiental incluyan análisis de cambio climático.
- En México, la Suprema Corte ordenó al municipio de Tulum actualizar su Atlas de Riesgos considerando riesgos climáticos.
Y también hay casos contra empresas. En Países Bajos, el caso contra Shell abrió la puerta a exigir responsabilidades a actores privados. Y en el caso de BlackRock, una demanda por ecoimpostura (táctica de marketing engañosa en la que una empresa o entidad hace creer al público que sus productos, servicios o políticas son respetuosos con el medio ambiente, cuando en realidad no lo son) llevó a que retiraran la etiqueta de “sustentable” a varios fondos que invertían en combustibles fósiles.
LM. ¿Y qué pasa con quienes defienden el medio ambiente? Sabemos que en México es un tema delicado.
AAG. Es un tema muy grave. Estamos siendo testigos de demandas estratégicas para silenciar la participación pública, las llamadas SLAPP (Strategic Lawsuits Against Public Participation), que son demandas legales usadas para intimidar, desgastar o silenciar a personas, organizaciones o comunidades que participan en asuntos de interés público, como la defensa del medio ambiente, los derechos humanos o la transparencia. Y hay agresiones mortales. En 2025 se registraron 146 asesinatos de personas defensoras en el mundo. En México, diez ese año, y 199 entre 2015 y 2025. Defender el ambiente no debería costar la vida.
LM. Con todo esto, ¿cómo podemos mantener la esperanza?
GA. Porque el litigio climático está funcionando. Está elevando los estándares legales, obligando a gobiernos y empresas a actuar, y creando nuevas herramientas para proteger a las personas y al planeta. Cada caso ganado abre una puerta para otros. Cada precedente inspira a más comunidades a defender su derecho a un futuro habitable. Y también porque la ciudadanía está más informada, más organizada y más dispuesta a exigir cambios. La crisis climática es enorme, sí, pero también lo es la capacidad humana de transformar la realidad cuando se moviliza.
LM. Si tuvieras que dejar un mensaje final para quienes sienten ansiedad o desesperanza frente al cambio climático, ¿cuál sería?
AAG. Que no estamos condenados. La ciencia nos dice que aún podemos evitar los peores escenarios si actuamos ya. Y la ley nos da herramientas para exigir esa acción. El litigio climático es una de ellas, pero no la única. Cada persona, cada comunidad, cada decisión cuenta. La crisis climática es real, pero también lo es nuestra capacidad de enfrentarla. Y lo más importante: no estamos solos. Hay miles de personas en todo el mundo luchando por el mismo objetivo. Eso, para mí, es motivo de esperanza.+
Semblanzas
Gustavo Alanís Ortega es fundador y director ejecutivo del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda). Alberto Alarcón Gómez es abogado senior de la Gerencia de Investigación y Política Pública del Cemda.