La ecoansiedad no es el problema, la inacción sí

Por Lucía Moreno

La conversación con el doctor Adrián Fernández Bremauntz, científico mexicano, revela que el cambio climático no se juega sólo en las cumbres internacionales ni en los laboratorios, sino también a nivel personal, como en la energía que elegimos, las ciudades que habitamos, la información que creemos y los valores con los que imaginamos el futuro.

Reconocido como uno de los expertos más influyentes del país en temas que van del cambio climático a la calidad del aire y la salud ambiental, se sienta a platicar y a compartir sus conocimientos con Lee+.

La ciencia frente a la desinformación

“La ciencia nos dice, desde hace muchos años, que si queremos sobrevivir como especie, así de claro, no es compatible que sigamos usando indefinidamente el carbón, el petróleo, los combustibles líquidos para movernos, o el gas natural para generar electricidad”.

Fernández menciona que hay grupos de interés que, de manera consciente, se dedican a desinformar a través de campañas de millones de dólares: “Imagínense los intereses económicos tan fuertes que existen en el mundo por perpetuar indefinidamente el uso de combustibles fósiles, especialmente el gas, al que se empeñan en presentar como limpio”.

“Hoy en México es mucho más barato generar electricidad con energía solar y eólica que con cualquiera de los combustibles fósiles, incluyendo el uso del gas. Y mira que tenemos acceso al gas más barato del mundo, que importamos de Estados Unidos”.

El fin necesario de los combustibles fósiles

El Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC, por sus siglas en inglés) es el órgano de las Naciones Unidas encargado de evaluar periódicamente el conocimiento y la ciencia relacionada con el cambio climático. Reúne y revisa el trabajo de miles de científicos de todo el mundo para sintetizar la evidencia sobre el calentamiento global, sus causas, impactos y posibles soluciones. Fernández fue durante algunos años el punto focal de representación de México ante el IPCC y nos comparte algo muy valioso: “En 2018 ocurrió algo fundamental: el IPCC publicó el Informe especial sobre el calentamiento global, conocido coloquialmente como el Reporte 1.5. Este documento, publicado dos años después de la entrada en vigor del Acuerdo de París, cambió la manera en que el mundo entendía la urgencia del problema climático”.

“El informe dejó un mensaje muy claro: para evitar superar de forma sostenida el límite de 1.5 °C de incremento de la temperatura del planeta, las emisiones globales de gases de efecto invernadero deben reducirse con rapidez hasta alcanzar emisiones netas cero, idealmente hacia mediados de siglo”. Alcanzar esta meta requiere, entre otras cosas, terminar con la era de los combustibles fósiles.

La transición energética como solución posible

Adrián Fernández no se queda sólo en plantear el problema; explica que hoy ya contamos con la tecnología necesaria para transitar hacia un modelo energético más limpio y dejar atrás, gradualmente, la dependencia de los combustibles fósiles.

Habla de energías renovables, como la solar y la eólica, pero también de sistemas de almacenamiento de energía que permiten garantizar electricidad continua y confiable, incluso durante períodos en los que no hay sol o viento. Uno de estos sistemas consiste en utilizar energía renovable para rebombear agua hacia presas hidroeléctricas, lo que permite generar electricidad de manera constante las 24 horas del día.

Gracias a la combinación de energías renovables, sistemas de almacenamiento de energía, pronósticos meteorológicos y redes adecuadas de transmisión y distribución de electricidad, muchos países están demostrando que es posible tener porcentajes muy altos de energía renovable dentro de la matriz de generación de electricidad, con lo que se evita la contaminación del aire y se tiene acceso a electricidad confiable y de menor costo. Pone de ejemplo a Uruguay, donde prácticamente el 100% de su electricidad proviene de energías renovables, y a Brasil, cuyo porcentaje de electricidad generada mediante este tipo de energías está por arriba del 80%.

México ante la oportunidad de recuperar el tiempo perdido y volver al sentido común

Le pregunto cómo es la situación en nuestro país: “México empezó tarde y lento; tuvo avances con la Ley de Transición Energética en 2016 y 2017, pero, desafortunadamente, en 2018, todo se detuvo, incluyendo proyectos que estaban en camino, algunos ya construidos, y, en algunos casos, incluso se les impidió alimentar [con] su electricidad limpia y barata a la red eléctrica”.

Hoy en día, sólo un aproximado del 26% de la electricidad que genera México proviene de fuentes limpias como la energía solar, eólica, hidroeléctrica y nuclear. El resto todavía depende, sobre todo, del gas natural y otros combustibles fósiles.

“Se pretende llevar hasta 38% la generación eléctrica con renovables. Y al paso que vamos, México seguramente va a acelerar la incorporación de energías renovables en su matriz de generación de electricidad una vez más, pero se tendrá que poner mucha atención a tres factores fundamentales: brindar certeza jurídica a los inversionistas privados; llevar a cabo con urgencia grandes inversiones en el fortalecimiento y expansión de la red eléctrica; y garantizar que los trámites relacionados con la evaluación de impacto ambiental y social, así como otros tipos de permisos, se otorguen con mucha agilidad y transparencia”.

Cambio climático, salud y movilidad urbana

El científico conecta el clima con la vida cotidiana: el aire que respiramos, los autos que usamos, la contaminación de las ciudades y la necesidad de cambiar la manera en que nos transportamos.

Adrián Fernández explica que “los vehículos eléctricos representan un avance importante porque no emiten dióxido de carbono mientras circulan y ayudan a reducir la contaminación del aire en las ciudades, lo que puede traer beneficios importantes para la salud. Sin embargo, no son una solución definitiva ni sustentable al problema de la movilidad urbana”.

Él considera que el verdadero reto es construir sistemas de transporte público más eficientes, limpios y seguros. “Los estudiosos de la cuestión de la movilidad sustentable hace muchos años nos hablan de un paradigma que tiene tres partes o tres conceptos, y ellos hablan de que con los traslados que realizamos en las ciudades hay que llevar a cabo tres cosas: uno, evitarlos (no hay mejor viaje que el que no se hace, ¿no?). Segundo, tenemos que hacer un cambio modal. De verdad, en la medida que podamos, los que en ocasiones usamos automóvil, pensemos dos veces. ¿Puedo o no realizar mi viaje del día de hoy en transporte público, o caminar, o en bicicleta? Y tercero, hay que mejorar las condiciones del transporte público masivo de tal manera que se convierta en una opción atractiva, factible y libre de emisiones contaminantes para aquellos que hoy utilizan su propio automóvil para transportarse”.

Jóvenes, esperanza y cambio cultural ante la ecoansiedad

Al preguntarle por su percepción acerca de la ecoansiedad que persiste sobre todo en las nuevas generaciones, respondió que “los jóvenes en México y en el mundo, al escuchar sobre calentamiento global, sienten desilusión, una falta de entusiasmo… Mira, en la geopolítica mundial ocurren algunas cosas como lo que está pasando con el gobierno actual de los Estados Unidos. Pero estas cosas son temporales. Que no haya duda de que la dirección en la que el mundo en su totalidad se tiene que mover está muy definida. Es el combate al cambio climático. Y es la dirección que la ciencia ha marcado”.

“En no más de tres años, muchos países continuarán en su lucha contra el cambio climático. No han cambiado el rumbo que iniciaron hace más de una década, cuando firmaron el Acuerdo de París. Año con año se están rompiendo récords de la cantidad de instalaciones y de capacidad nueva de producción de electricidad que utiliza energías renovables en el mundo”.

“Hoy en día, se instala mucha más infraestructura de energía renovable en el mundo que nueva infraestructura fósil. Ya dio la vuelta la curva y estamos encaminados en la dirección correcta”.

Termino mi conversación con este destacado científico mexicano, mientras me cuenta que regresará a su casa en una de las bicicletas del sistema público de alquiler (Ecobici) y me muestra su chaleco fosforescente para regresar de forma segura a su paradisíaco barrio en Coyoacán.

Pienso entonces que quizá el cambio climático no sólo se enfrenta desde las grandes cumbres internacionales o los complejos modelos científicos, sino también desde los pequeños actos cotidianos de quienes han decidido vivir en congruencia con aquello que defienden.+

Semblanza

Adrián Fernández Bremauntz es licenciado en Biología por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), institución que le ha otorgado un reconocimiento por su destacada trayectoria profesional. Maestro en Tecnología Ambiental por el Imperial College of Science, Technology and Medicine (Londres, Reino Unido). Doctor en Ciencias Ambientales por el mismo Imperial College. Realizó estudios posdoctorales como investigador visitante de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard. Fue director general de Gestión e Información Ambiental (1995-2000), director general de Contaminación Local, Regional y Global (2001-2004) en la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat) y presidente del Instituto Nacional de Ecología (2005-2011). Actualmente, es director ejecutivo de la Iniciativa Climática de México, la principal fundación y think-tank dedicada a combatir al cambio climático en nuestro país.