Tanta historia, tan poca memoria

México ha construido su identidad desde el centro del país, a partir de momentos estelares de su historia, aquella que se escribe con mayúsculas, la que se funde en bronce o se cincela en mármol. La galería de protohombres que conforman el panteón de héroes nacionales miran siempre hacia el infinito, hacía la gloria, la eternidad. Escasa es la presencia de mujeres, pero muchos son los personajes de ficción que sirven para rellenar sus inconsistencias o, ya de plano, ocultar su verdad.

No existe en nuestro país la tradición de contar la historia en minúscula, esa historia privada, del pueblo llano, ese cimiento silencioso de la nación. Costumbre arraigada en países de origen sajones, principalmente. Como conquistadores vamos derruyendo nuestros templos, negando nuestro pasado cotidiano, para edificar un presente que mira al futuro, ese mismo futuro que buscará borrarnos. Si a esto sumamos un olvido constante de la historia regional, estamos condenados a la desmemoria, con las consecuencias que esto conlleva.

Por eso, la reedición de uno de los escasos ejemplos que narran pasajes oscuros de México, debe ser celebrada. Me refiero a "La Isla de la Pasión", novela de Laura Restrepo (Bogotá, 1950) que cuenta la curiosa aventura de Ramón Arnaud Vignon en la isla de Clipperton. Un atolón coralino de apenas 5 kilómetros cuadrados de extensión, en el océano Pacífico, frente a la costa de Acapulco. Un pedazo de territorio mexicano arrebatado por el ejército francés, con la intención de establecer una base desde la cual iniciar la conquista del país. Pero Clipperton no es su verdadero nombre, fue descubierta por Fernando de Magallanes entre 1519 y 1521 quien la bautizó como Isla de la Pasión, lo que desde ese momento definió su vocación de locura y su capacidad de hacer coincidir los contrarios, despertando lo mejor y lo peor de quienes tienen la desgracia –o fortuna– de pisar sus tierras.

El joven Arnaud es enviado por el caudillo Porfirio Díaz a la isla junto con su reciente esposa, Alicia Rovira, y una pequeña guarnición de apenas once soldados. Su encomienda sería gobernar la isla, protegerla y descubrirle alguna utilidad. Mientras el matrimonio Arnaud y sus oficiales llevan a cabo esta importante misión en el continente, estalla la guerra civil, la gran gesta revolucionaria que pretendía derrocar al presidente Díaz. Desconocedores de esto, los habitantes de Clipperton pasan las horas indiferentes y aburridos, de espaldas al continente, hasta que en medio de la refriega que amenaza con dividir el país, el recuerdo de estos trece desaparece dejándolos a su suerte.

Nueve años más tarde son encontrados/rescatados de la isla. De este exilio involuntario y de aquel otro, que anida sus corazones da cuenta Restrepo, con una sutileza por momentos surrealista, por momentos fantasmagórica. Historia de seres comunes enfrentados a las decisiones del poder. La autora de origen colombiano publicó esta fábula en 1989 y ha sido tal el éxito que ha visto reediciones en 2005 y 2014. Con diversas reimpresiones. Un intento muy bien logrado de recuperar la historia de nuestro país.

Por Andrés Mayo Góngora

-Laura Restrepo. La Isla de la Pasión. México, Editorial Alfaguara, 2015, 319 pp.
 

Mascultura 28-may-15

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