Imágenes de Lizette Abraham: Rebeldía y testimonios artísticos

Imágenes de Lizette Abraham: Rebeldía y testimonios artísticos

Merced a nuestras sensibilidades estéticas, cuando apreciamos las imágenes de las que es autora Lizette Abraham (1982) experimentamos reacciones múltiples y simultáneas. Estas reacciones son de sorpresa, perturbación, inquietud, impresión, impacto, fascinación, excitación, conmoción, atracción y asombro. Desencadenar tal combinatoria de efectos sensibles le resulta de suma utilidad a esta artista para captar y mantener nuestra atención, tan habituada a ignorar los estímulos constantes derivados de la proliferación de imágenes de toda índole a las que se nos expone.

Subrayo la expresividad de las escenas que elabora como una postura visionaria, considerando que un amplio número de artistas visuales y conceptuales de nuestra época ha soslayado las amplias potencialidades al incrementar la elocuencia de alguna pieza o de cierta serie, a fin de atraer las miradas de los públicos. Y es que la vía de acceso hacia una apreciación racional de cualquier obra artística radica en esa zona de lo no racional, la de lo sensible. Por esto mismo, esta autora nos conduce de la experiencia ante la intensa expresividad de sus imágenes, a la curiosidad sobre los contenidos que ella aborda.

 

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Sus temáticas frecuentes están relacionadas con los peores efectos del autoritarismo, la represión y la falta de democracia, mismos que son inherentes al sistema patriarcal. Es así como en su producción se refiere al rescate del legado indígena (que ha sobrevivido pese al poder colonial), a los crímenes de estado contra la población civil (como las desapariciones forzadas), a las migraciones, a los feminicidios, al desprecio del capitalismo por frenar la contaminación del planeta. Los enfoques desde los que Lizette Abraham aborda estos asuntos son ejemplares pues profundiza en esos contenidos (contra la tendencia de personas afines al mainstream de simular un interés verdadero), sus tratamientos temáticos son adecuados (con lo que contribuye a la coherencia general de sus resultados), son sintéticos y precisos, devienen del todo subversivos (frente a la condescendencia hasta ahora imperante en gran parte de la esfera cultural mexicana) y desde luego que son persuasivos.

Algo que cabe resaltar es que, aunado a la elocuencia de sus escenas y a los temas de suma actualidad que aborda, como artista consigue resultados visuales que inicialmente pudieran parecer sólo enigmáticos, pero que aprovecha al captar la atención de los públicos y al despertar su curiosidad, para así ampliar nuestras posibilidades de lectura frente a su trabajo artístico.

 

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Lizette Abraham ha conseguido una indudable madurez estilística. Al público nos es posible reconocer las piezas de su autoría, dados los empleos recurrentes que hace del original repertorio artístico que acopia, en el que descuella el empleo de pliegues textiles fotografiados que ella metamorfosea en colinas, acantilados, edificaciones, celajes y, en fin, en ambientes de toda índole, así como la presencia de figuras humanas envueltas en telas y con los rostros cubiertos.

Considerar su producción como parte de la vertiente de la fotografía construida sería reduccionista, aun cuando parta de los principios de ese procedimiento. Ella trabaja con base en tomas digitales que luego edita en equipos informáticos, por lo que puede ser considerada como practicante de la postfotografía −concepto propuesto por Joan Fontcuberta− o de la hiperfotografía −término utilizado por Fred Ritchin−, directrices del arte de avanzada que preludian un arte por venir. Como corresponde a quienes, como ella, recurren a programas de cómputo para procesar imágenes y evidencian res- peto por quienes somos destinatarios de su labor, Lizette Abraham es en extremo pulcra para resolver sus propuestas visuales. Los detalles retrabajados, superposiciones y acabados que consigue van mucho más allá del denominado dominio del oficio (que es responsabilidad de toda persona que se dedique profesionalmente a las artes) para devenir en un virtuosismo, una determina- ción y una audacia que resultan dignas de emulación.

Este texto fue escrito por Carlos-Blas Galindo y se encuentra en el número 115 de Revista Lee+. Su versión física se encuentra disponible en todas las Librerías Gandhi de México y la versión digital la pueden disfrutar aquí.

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