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EN LA CARRETERA CON PATTI SMITH

Pocas figuras como Patti Smith son tan atractivas como para plasmar sus vidas en libros. Prueba de ello es la obra del polifacético Michael Stipe (efectivamente, el vocalista de R.E.M. ), gran amigo de la autora de “Horses”. Bajo el título de En la carretera con Patti Smith, este road-book contiene decenas de fotografías que el propio Stipe tomó durante la gira en la que Patti Smith acompañó a Bob Dylan, ese otro gigantón de la música que la animó a que desempolvara la guitarra y volviera de una vez al escenario. El motivo de su retiro, ocurrido en 1979, fue prácticamente el mismo para su retorno: su esposo Fred “Sonic” Smith. Y es que en ese año la madrina del punk colgó la guitarra para dedicarse a su esposo y a sus hijos. Una decisión que muy pocos se habrían animado a tomar. En 1994, “Sonic” falleció repentinamente, sumiendo a Patti en una terrible depresión.

En un impreciso 14 de febrero, día de San Valentín, Patti Smith recibió una llamada desde Barcelona: era Michael Stipe, quien consciente del dolor que la embargaba, no dudó en desearle un feliz día del amor y de la amistad. La llamada, al parecer, desencadenó los acontecimientos. Después vendría la invitación de Dylan y la necesaria presencia de un par de botas Dr Martens, nuevecitas, listas para ser domadas a lo largo de cientos de escenarios.

Michael Stipe y Patti Smith se conocieron durante la gira. Él la animaba tras bambalinas, diciéndole que la pausa que se había tomado no implicaba el olvido de sus seguidores ni la atrofia de sus cuerdas vocales. Por el contrario, el suyo era uno de esos retiros que no podían durar para siempre y que mantenía a la expectativa a todo el mundo. Y para cantar solo hace falta abrir bien la boca y tener un motivo en el alma. Ella tenía uno.

Armado de una cámara fotográfica, Stipe registró todos esos momentos que revelan los ambientes de una gira: traslados y ensayos, comidas atrasadas, siestas furtivas y visitantes ilustres, dos de los cuales se dieron tiempo para expresar su admiración por Patti: William S. Burroughs y Allen Ginsberg, dos viejos lobos de la carretera.

La ventaja de la fotografía es que con sólo asomarse a un álbum se desencadenan los recuerdos, casi siempre buenos. En Patti Smith queda claro que los recuerdos de la carretera, cuando se acompañan de grandes amigos, son el remedio infalible contra la tristeza y la desesperanza.

Imagen: Interior del libro En la carretera con Patti Smith de Michael Stipe.
Mascultura 26-Feb-13